El gran latrocinio del expresidente Ernesto Zedillo

El gran latrocinio del expresidente Ernesto Zedillo

Claudia Sheinbaum: Oposición rechaza obras públicas porque prefieren privatizar, como en el sexenio de Zedillo
FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

De la estela de crímenes que cometió el expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León en contra del pueblo de México uno de los más recordados es el del Fobaproa –un delito continuado, pues la deuda se terminará de pagar hasta 2042–. Sin embargo no es el único gran latrocinio que cometió ese político priísta que, de vez en cuando, asoma la cabeza para defender al modelo neoliberal y criticar el “populismo”.

El 20 de diciembre de 1994 estalló el “efecto tequila”, crisis considerada por el Banco de México como la más grave desde el llamado “jueves negro” o Crack de 1929. Al año siguiente, 1995, el doctor en economía y presidente de la República destinaba dinero del pueblo mexicano a recapitalizar bancos privados, mediante el Fondo Bancario de Protección al Ahorro. Ello, a pesar de que el rescate fue aprobado –con la anuencia del panismo– hasta 1998, el 12 de diciembre mientras muchos mexicanos celebraban el Día de la Virgen de Guadalupe. Aquella fecha, el Barzón y otras organizaciones sociales protestaban afuera de la Cámara de Diputados. Los representantes del pueblo en el recinto legislativo hicieron oídos sordos. Carlos Medina Plascencia era entonces el coordinador del Grupo Parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados, y Felipe Calderón, el líder de ese partido político que acompañó al PRI en este gran atraco a la nación.

En su Informe anual 1995, el Banco de México señaló que ese año “la economía mexicana sufrió la crisis más severa ocurrida desde la década de los años treinta. […]. Y la actividad económica mostró una contracción muy marcada”. ¿Qué hizo Zedillo ante esa emergencia económica? Rescatar a los ricos.

El error de diciembre le permitió al gobierno de ese político gris actuar en contra de los intereses del pueblo, de los más pobres, una y otra vez sin tregua. Así, Zedillo se caracterizó por ser abiertamente contrario a los intereses de las mayorías: sus políticas públicas limitaron directamente los derechos humanos (considerados también necesidades humanas fundamentales) de alimentación, salud, trabajo, abrigo, educación, vivienda, entre otros. No sólo los más pobres fueron afectados, sino también la llamada clase media que, tras el “error de diciembre” –o crisis del “efecto tequila”–, se pulverizó.

Emblema de esas políticas públicas antisociales –es decir, que incrementan el número de personas en situación de pobreza, amplían la brecha de desigualdad social, restringen los derechos y deterioran la calidad de vida de la mayoría de las personas– son los rescates de un puñado de empresarios con dinero público y la profundización de las privatizaciones, en un contexto en el que ya se había demostrado el fracaso de la venta de los bienes públicos a la iniciativa privada. Por tanto, las políticas públicas de Zedillo también fueron clasistas, pues sólo beneficiaron a la élite burguesa.

Y es que en lugar de atender las necesidades de la población más vulnerable, con el Fobaproa, el gobierno zedillista no sólo convirtió en pública la multimillonaria deuda de los banqueros, sino que también con dinero público rescató a los dueños de carreteras, de ingenios azucareros y aerolíneas (sectores que, por cierto, privatizó apenas unos cinco años atrás su antecesor, el también priísta Carlos Salinas de Gortari).

Otro ejemplo de las políticas antisociales de Ernesto Zedillo es la serie de privatizaciones que concretó su administración –en continuidad de la política neoliberal de los priístas Miguel de la Madrid y Salinas de Gortari–: ferrocarriles, satélites, puertos y aeropuertos, exploración petrolera y distribución de gas natural, sistemas de agua potable, servicio de limpia, tratamiento de aguas residuales. Todo, en detrimento de la población.

Al hurto o fraude que se comete contra bienes públicos se le llama latrocinio, y eso es exactamente lo que pasó en el gobierno de Zedillo con todas estas políticas públicas.

Sólo por citar el caso del Fobaproa-IPAB, resulta que tras el llamado “error de diciembre” de 1994 –considerado el inicio de una de las peores crisis financieras recientes del país–, el priísta endosó la multimillonaria deuda de los bancos a los mexicanos, en complicidad con Felipe Calderón, entonces líder del PAN.

Al respecto, en 2017 –había pasado ya 22 años desde que Zedillo decidió rescatar a los de arriba– la Auditoría Superior de la Federación estimó que, “al considerar sólo el pago de intereses, el saldo de la deuda podría aumentar a 2 billones 564 mil 472.3 millones de pesos al cierre del año 2042”. Siete sexenios posteriores al zedillismo fueron comprometidos en sus finanzas públicas.

No obstante, el gran ideólogo del neoliberalismo, doctor en economía y actual maestro en Harvard calculó que el costo del rescate bancario ascendería a sólo 180 mil millones de pesos. Así lo dijo en 1996, en su Segundo informe de gobierno. De acuerdo con su mensaje, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 2 de septiembre de aquel año, Zedillo afirmó que los apoyos canalizados a través del sistema bancario “no son para respaldar a los accionistas de los bancos. Son para proteger la integridad de los recursos depositados por las personas, las familias y las empresas en la banca, así como para auxiliar a los deudores a fin de que participen y contribuyan en la recuperación de la economía. Por eso, se han comprometido recursos fiscales, estimados a precios de 1996 en más de 180 mil millones de pesos, que se irán erogando a lo largo de varios años”.

Además del Fobaproa, el gobierno zedillista destinó recursos públicos para el rescate de otros sectores privatizados apenas el sexenio anterior: aerolíneas, ingenios azucareros, carreteras. Y a ello se suma la ola de privatizaciones. En plena crisis económico-social, Zedillo decidió beneficiar aún más a los ricos. El poder económico mexicano y extranjero se hizo de áreas estratégicas antes controladas por el gobierno.

Por ejemplo, en 1995, el Senado de la República aprobó la iniciativa zedillista para vender los Ferrocarriles Nacionales de México. En ese sexenio se concesionaron los puertos y aeropuertos. En materia de electricidad, abrió parcialmente la posibilidad de la inversión privada en el sector, otorgando importantes concesiones a partir de 1995, sobre todo bajo la figura de productor independiente de energía. Zedillo privatizó la distribución de gas; los satélites Morelos I, Morelos II, Solidaridad I, Solidaridad II y el proyecto Satmex 5; concesionó reservas, unidades y plantas mineras.

En esos mismos años y a la par de esas políticas públicas antisociales, en México se fue ampliando la pobreza y la marginación. Oficialmente, el gobierno zedillista admitió haber generado 4 millones 714 mil 63 nuevos pobres alimentarios, es decir, que carecían “del ingreso para adquirir la canasta básica alimentaria, aun si se hiciera uso de todo el ingreso disponible en el hogar exclusivamente para la adquisición de estos bienes”.

Datos estadísticos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social –que históricamente fueron manipulados por el gobierno– indican que su gobierno propició que 4 millones 330 mil 738 de personas se sumaran a las filas de pobres en capacidades, esto es que presentan insuficiencia de ingresos para adquirir la canasta alimentaria y efectuar los gastos necesarios en salud y educación, aun si se hiciera uso de todo el ingreso disponible en el hogar exclusivamente para la adquisición de estos bienes y servicios.

Y mandó a la pobreza patrimonial a 5 millones 681 mil 744 de personas, que es la “insuficiencia del ingreso disponible para adquirir la canasta alimentaria y efectuar los gastos necesarios en salud, educación, vestido, vivienda y transporte, aun si se hiciera uso de todo el ingreso disponible en el hogar exclusivamente para la adquisición de estos bienes y servicios”. Ese es Ernesto Zedillo, el mismo que ahora critica a América Latina y a México por virar hacia gobiernos progresistas de izquierda que empiezan a velar por los más pobres.

Te puede interesar: AMLO exhibe a Calderón: aprobó el Fobaproa y años después se robó la Presidencia

Artículo

El reinicio del siglo XXI: 2026 como la antesala de todas las catástrofes

América Latina bajo asedio: la detención y traslado de Nicolás Maduro a EE. UU. el 3 de enero de 2026 marca el fin de la soberanía regional. Mientras el “fascismo” avanza en el Cono Sur, la doctora Marcela Román advierte que la región enfrenta una nueva Doctrina Monroe donde los recursos estratégicos se disputan mediante la intervención directa.

Saber más »
Lo más leído

Baja flujo migratorio en frontera con EU: Sheinbaum

Caída drástica en la migración: el Gobierno Federal reporta que los encuentros en la frontera norte bajaron de 3,000 a solo 344 casos diarios en el último año. Ante el endurecimiento de las políticas de Donald Trump, México activa su red consular y refuerza operativos contra células de tráfico humano vinculadas a cárteles.

Saber más »
Lo más leído

Nuevo Plan de Justicia para San Quintín atenderá derechos laborales y vivienda: Bienestar

Justicia histórica para jornaleros: el Gobierno Federal formaliza el Plan de Justicia para San Quintín con nueve ejes de atención prioritaria. La estrategia busca dignificar la vida de miles de trabajadores agrícolas indígenas mediante acceso a salud del IMSS, vivienda de Sedatu y la erradicación de prácticas laborales injustas en el corazón agrícola de Baja California.

Saber más »
Lo más leído

Baja California reduce 42% delito de homicidio doloso: García Harfuch

Baja California registra caída histórica en violencia: la SSPC reporta una reducción del 42% en el promedio diario de homicidios dolosos entre 2024 y 2025. Con la detención de más de 5,500 generadores de violencia y el decomiso de 30 toneladas de droga, la estrategia de Omar García Harfuch debilita las estructuras del fentanilo y la extorsión en la entidad.

Saber más »
Artículo

El cinismo estratégico de La Gran Mentira

El fin de la “Gran Estafa” global: el economista Oscar David Rojas Silva analiza el discurso de Mark Carney en Davos 2026. La ruptura entre el G6 y EE. UU. revela una crisis ideológica terminal donde el Sur Global emerge como el nuevo arquitecto de un paradigma multipolar frente a la barbarie del imperialismo descarnado.

Saber más »
El gobierno federal destinará del erario público cerca de 12 mil 400 millones de pesos al Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos
Destacada

Ante el reconocimiento constitucional, pueblos negros exigen derechos

Histórico: los pueblos afromexicanos transitan del simbolismo a la personalidad jurídica con la reforma al artículo 2 constitucional. Con la creación del FAISPIAM en 2025, las comunidades reciben por primera vez recursos directos para combatir la pobreza estructural y el racismo sistémico, marcando el inicio de una justicia reparatoria sin precedentes

Saber más »