En México, los lugares afectados gravemente por la contaminación también son los que registran un mayor número de casos de cáncer y otras enfermedades terminales, denunciaron integrantes de la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia (Renacer). Con evidencia científica y años de trabajo en las comunidades, los miembros del colectivo advirtieron que han identificado los sitios más contaminados del país, principalmente por las grandes industrias y por “accidentes” de carácter industrial, como derrames.
En conferencia, indicaron que los sitios altamente contaminados son: Tula, Atitalaquia, Atotonilco y Apaxco, en el sur del Valle del Mezquital, Hidalgo y Estado de México; el Corredor industrial entre San Pedro Barrientos y Lechería en el Estado de México; el valle de Toluca en el Estado de México; la Cuenca del Alto Atoyac en Tlaxcala y Puebla; el Salto y Juanacatlán en Jalisco; el norte del Istmo de Tehuantepec, Coatzacoalcos y Minatitlán, así como Tierra Blanca en Veracruz; el sur industrial, el norte agroindustrial y el centro de Guanajuato; el área urbana y conurbada de Monterrey; la región de La Laguna en Coahuila; las regiones agroindustriales del Valle del Yaqui y la cuenca del río Sonora, las ciudades fronterizas de Tijuana, Mexicalli, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Nuevo Laredo, Reynosa y el río Bravo; múltiples regiones de Campeche y Yucatán, la cuenca poblana de Libres Oriental, la región que rodea la planta de la Comisión Federal de Electricidad en Los Azufres, así como el puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán; Los Mochis, Sinaloa ;y Santiago Ixcuintla, Nayarit, entre otras decenas de lugares más.
Los integrantes de Renacer acusaron que los habitantes de esas regiones “desarrollan graves enfermedades o están condenados a morir a causa de todo tipo de cánceres –incluida la leucemia–, enfermedad renal crónica, púrpura trombocitopenia inmunitaria, efectos negativos en los sistemas reproductivos y endócrino, abortos, nacimientos prematuros, malformaciones al nacer, aparición de tumores o neoplasias, trastornos neurológicos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, así como otras enfermedades respiratorias y raras que la ciencia aún no define”.
Los coordinadores de la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia denunciaron que, desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994 (hoy T-MEC), los beneficios que prometieron los gobiernos neoliberales para salir de la pobreza han sido inexistentes. Por el contrario, dijeron, actualmente en todo México se padecen sus dañinas consecuencias: violenta devastación del entorno natural, graves enfermedades crónico degenerativas y muertes provocadas a partir de la instalación de industrias y empresas trasnacionales y nacionales (públicas y privadas), sumamente contaminantes. Éstas “siguen envenenándonos y destruyendo nuestro medio ambiente sin control, debido a la desregulación en el uso, explotación y protección de la naturaleza”.
Acusaron que, por más de tres décadas, las personas que radican en esos sitios altamente contaminados han sidoexpuestos a sustancias tóxicas y peligrosas, que están presentes en el agua, el aire y la tierra, por lo que esos contaminantes se han acumulado nocivamente en los cuerpos, principalmente en las infancias y personas jóvenes.
“A través de investigaciones y estudios realizados por nosotras y las personas científicas que nos acompañan desde hace varios años, para identificar y comprender las problemáticas socioambientales y de salud que nos aquejan en las comunidades afectadas por los tratados de libre comercio, hemos identificado que en el país existen cientos de Sitios de Emergencia Sanitaria y Ambiental (SESA) por la extrema contaminación que padecemos. Ahí se superponen todo tipo de procesos contaminantes, agentes tóxicos y enfermedades como consecuencia de esta grave situación. Por encima de estos sitios, sobresalen 60 grandes Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA) o infiernos ambientales, donde la convergencia de los procesos extractivos y contaminantes sin control, han causado sufrimiento, destrucción y muerte”, señalaron.
Los integrantes de Renacer apuntaron que “el crecimiento desordenado y salvaje de las ciudades causado por la concentración de negocios, la inmigración rural, la especulación inmobiliaria y la promoción del despilfarro consumista, siguen provocando una demanda desbordada de productos y servicios. La súper concentración urbana ha sobre explotado el agua, así como la demanda de combustibles fósiles, la producción de energía eléctrica y cemento, aunado a la generación masiva de basura industrial, residuos tóxicos y la dispersión descomunal de millones de litros de aguas negras. También por el mal manejo de los lodos tóxicos generados por las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTARS), el caos se multiplica, porque en lugar de contrarrestar el desorden de fondo que provocan millones de toneladas de desechos sólidos y líquidos, la preocupación es, cómo convertir estos problemas en materia de nuevos negocios lucrativos, que desencadenan más procesos contaminantes, como la importación e incineración de residuos de todo tipo, cuando sabemos que muchos de estos procesos están prohibidos en diversos países, porque que causan graves enfermedades crónico degenerativas”.
Aunado a ello, acusaron, “la tala de bosques y selvas para el acaparamiento de agua y tierras ha provocado el abandono del campesinado mexicano, para favorecer la instalación de miles de empresas agroindustriales, manufactureras y extractivas que despojan a nuestras comunidades del agua y recursos naturales necesarios para subsistir. Además de envenenarnos por el uso intensivo de cientos de sustancias químicas tóxicas y plaguicidas altamente peligrosas, que se importan y producen de forma permisiva, para realizar fumigaciones aéreas de monocultivos transgénicos que causan la contaminación de los alimentos y de nuestras plantas nativas con agroquímicos. A esto se suma el uso de fármacos veterinarios altamente peligrosos para la producción de leche y carne en mega granjas, además de la contaminación que generan los excrementos y orines de los animales criados masivamente. Todo esto aunado a la manipulación de las lluvias, el uso y deshecho masivo de plásticos y botellas de plaguicidas e invernaderos en áreas rurales y una larga lista de procesos contaminantes nocivos”.
Indicaron que otros problemas graves que aumentan la contaminación son que las grandes industrias manufactureras acostumbran descargar sus residuos tóxicos en el mar, lagos, ríos, humedales y redes municipales; así como los continuos accidentes y derrames tóxicos que suceden frecuentemente en las redes carreteras del país, por el sobreuso del transporte multimodal de carga de las grandes industrias y sus cadenas de suministro, aunado a las explosiones industriales y almacenamiento doméstico ilegal de plaguicidas, diversas sustancias químicas y combustibles fósiles que provocan las actividades criminales del huachicol.
Por ello, Renacer demandó a las instancias gubernamentales federales, estatales y municipales que no sigan excluyendo en la toma de decisiones a las comunidades afectadas; también, que “en lugar de que se impongan megaproyectos en nuestro territorio pedimos que se cumpla el Acuerdo de Escazú firmado por México”.
Otra de sus exigencias es que “antes de instalar más corredores y parques industriales exigimos que se solucionen los problemas de salud que padecemos y se remedien los daños provocados al medio ambiente. En lugar de que las personas funcionarias públicas de todos los niveles de gobierno simulen que resuelven nuestros problemas construyendo PTARS necesitamos que se revisen y modifiquen a fondo las normatividades de agua, aire y suelo reconociendo las sustancias y dosis que nos enferman y matan, para que se impidan los procesos de contaminación y que cualquier PTAR o filtro de emisiones que se instale esté adecuado a la carga tóxica específica que debe atender”.
Respecto a la contaminación del aire, solicitaron con urgencia que se midan todas las sustancias tóxicas peligrosas que liberan en el ambiente las industrias, porque hoy únicamente se regulan las sustancias relacionadas con el cambio climático. Está comprobado que los tóxicos en el aire son los más dañinos para la salud.
Renacer también pidió “que se respeten y garanticen nuestros derechos humanos fundamentales a vivir en un medio ambiente sano, a tener acceso al agua, a la salud y a la información oportuna acerca de la contaminación y lo que se pretende hacer en nuestros territorios. Lo decimos claro y fuerte: a la Renacer nos interesa el desarrollo de la economía e industria nacionales, así como el empleo para las mayorías, pero igualmente se requiere con urgencia de un plan general de justicia ambiental y de salud, para las comunidades afectadas y las personas trabajadoras que laboran y viven en los Sitios y Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (SESA y RESA) en México, porque de no hacerlo, la tendencia al incremento de las enfermedades crónico-degenerativas asociables a la contaminación, así como la destrucción de nuestros ecosistemas, se extenderán cada vez más, hasta volverse técnicamente irreversibles, lo que provocará un descomunal colapso socio-ambiental y en el sistema de salud”.



















