Por el alto interés público que causó el hallazgo del rancho Izaguirre –en Teuchitlán, Jalisco–, y en un hecho inédito, el pasado 20 de marzo la Fiscalía General de Justicia jalisciense permitió el acceso a colectivos de madres, padres y familiares buscadores, así como a representantes de la prensa, aunque de forma desorganizada. En el lugar de los hechos –y de acuerdo con la aplicación de las técnicas del periodismo de investigación estructurada– no se observan indicios de un “campo de exterminio” equiparable a los que instauró el régimen de Adolf Hitler en la Alemania nazi, con cámaras de gases y grandes hornos crematorios para la eliminación de los judíos. Tampoco hay indicios de que sea el ‘Auschwitz’ mexicano, como dijo la oposición. Lo que se observa son evidencias de un campo de entrenamiento. Durante la visita, a la que acudió Contralínea, los colectivos de familiares de personas desaparecidas acusaron insensibilidad e indolencia de la Fiscalía local, la Fiscalía General de la República, los elementos de la policía que resguardaban la zona, y algunos periodistas y youtubers que los revictimizaron; y aprovecharon para reiterar su exigencia de justicia
Teuchitlán, Jalisco. En un hecho inédito, la Fiscalía General de Justicia de Jalisco permitió el acceso al rancho Izaguirre a colectivos de madres, padres y familiares buscadores, así como a representantes de la prensa, por el alto interés público que ha causado la noticia de su hallazgo. El predio es una escena del crimen, pues se asocia a actividades delictivas del Cártel Jalisco Nueva Generación, incluidos presuntos asesinatos y desapariciones de personas, y ha permanecido como una de las temáticas con mayor relevancia nacional e internacional, pues se le ha intentado equiparar con los “campos de exterminio” de la Alemania nazi.
Pese a esta apertura sin precedentes, este día en el lugar se vivieron horas de desconcierto y tensión, por la desorganización de las autoridades que en un primer momento impidieron el paso de los camiones en los que viajaban los familiares de personas desaparecidas. Entre la frustración, desesperación, ansiedad, calor y cansancio, los buscadores y buscadoras rompieron el cerco, y acusaron la insensibilidad e indolencia de la Fiscalía local, la Fiscalía General de la República, los elementos de la policía que resguardaban la zona, y algunos periodistas y youtubers que los revictimizaron; y aprovecharon para reiterar su exigencia de justicia.
Ya dentro del rancho, un sembradío de pequeñas banderas invadía lo que parecía un patio enorme. Como si fueran parte de la vegetación, parecían brotar de la tierra seca y escarbada. Amarillas, rojas y algunas verdes advertían: “evidencia. No tocar”.
Desértico. Así es, por dentro y por fuera el inmueble. Caña de azúcar apenas en retoños y tierra sin fin rodean el sitio, flanqueado por una barda de bloc color gris, de unos dos metros de altura que cubre las contadas construcciones que, hasta hace unos meses, usaron presuntamente miembros del crimen organizado como campo de entrenamiento.
A la entrada, un portón negro de herrería recibe con la desgastada leyenda en letras color dorado: “Izaguirre Rancho”, adornada con siluetas de caballos y herraduras. Atrás de éste, un enorme patio se deja ver hacia el fondo, pisado por decenas de familiares, reporteros y autoridades.
A la derecha de la entrada se alzaba una pequeña construcción de un anaranjado oscuro, o rojo percudido. No es posible acceder –está sellado con cinta amarilla que recuerda que ésta es la escena de un crimen–, aunque por el espacio de la puerta y ventanas se aprecia vacío. Pocos metros adelante se aglomera la gente. Aparecen representantes de la CNDH y otras organizaciones de derechos humanos para escuchar los múltiples reclamos que las y los familiares de víctimas, impotentes, les comentan.
En esa galera, la construcción más alta del rancho y también la menos terminada, colectivos de búsqueda aún se mantienen activos. Ingresaron horas antes que la mayoría de representantes de la prensa. Reclaman sentirse ignorados por las autoridades locales que aseguraron el lugar, y ahora, pasadas las dos de la tarde, bajo la sombra del techo de lámina, remueven adoquines y cavan en la tierra.
Una mochila azul y un calcetín blanco con pequeños dibujos son exhibidos por un padre de familia. En su playera y el cartel que lleva en las manos se ve la imagen del rostro de su hija, a quien busca y la razón por la cual se encuentra en el lugar. Critica a las fiscalías: quieren hacer trabajo de campo desde sus escritorios.
Esas evidencias son las únicas que, hoy en día, se encuentran en el rancho Izaguirre. Los zapatos, las prendas de vestir, cobijas y mochilas –que se conocieron a través de fotografías circuladas en la prensa y en redes sociales– fueron trasladados al Servicio Médico Forense para su análisis científico. Debido a ello, las autoridades de Jalisco invitaron a las familias a acudir al Semefo y verificar si corresponde a un pariente suyo.
Ello causó enojo y llanto a María de la Luz Vázquez. Busca a su esposo Juan José Ramos, desaparecido hace 6 años. Esta tarde acudió al sitio con la esperanza de ver una prenda característica de su marido, y evidencia su desesperación y furia al salir, gritando y aprisa, que en lugar ya no hay nada, por lo que también, dice, deja de creer en la palabra de las autoridades.
La madre de Carlos Donaldo, de quien no se sabe nada desde 2018, critica también el actuar de los responsables de las diligencias en el rancho. Se dice decepcionada, pues esperaba llegar y ver cómo trabajaba la Fiscalía, cosa que no ocurre en ese momento, ante los ojos de todas las personas.
Ella, al contrario, considera que desde un inicio tenían la idea de que al acudir ya no habría la evidencia que en algún momento puso alerta a los colectivos, pues se tienen que trasladar para hacer diferentes pruebas en ellas. No obstante, señala que, por la actitud de las y los agentes, se siente observada como objeto de pasarela.
Aunque la escena del crimen sigue estando bajo custodia de la Fiscalía de Jalisco, pues la Fiscalía General de la República recién atrajo la investigación, en el rancho Izaguirre también hay integrantes de la FGR, elementos de la Guardia Nacional, Ejército, Comisión Nacional de Búsqueda, que, junto al personal de la Policía estatal y Fiscalía jalisciense, permanecen sólo como observadores del vaivén de las personas que se dieron cita este jueves 20 de marzo. Intervienen sólo cuando piden no pasar a un lugar acordonado o cuando llaman, alrededor de las 3:45 de la tarde, a que periodistas y colectivos se retiren del lugar.
Se ubican a lo largo del pasillo que forman los cordones amarillos, los cuales indican “prohibido el paso”. Al seguirlos, se encuentran otras habitaciones más, una de ellas con adecuaciones similares a una cocina y la otra sólo con un recipiente de plástico y una bolsa de uvas verdes echadas a perder.
En esa misma construcción, recargada en una pared del exterior están amontonadas diversos vasos de vidrio, con estampas como las que usan las veladoras, junto con recipientes de refresco y demás basura barrida con una escoba junto a ella. Es gris, como obra negra, y se ubica casi en la barda de la derecha, casi en medio del extenso patio lleno de plantas secas, amarillentas y algunas palmeras; junto a ellas, se ve una pila de llantas pintadas de blanco, clavadas en el suelo.
En el lugar no se observan hornos crematorios ni cámaras de gases similares a los de los campos de exterminio de la Alemania nazi. Lo que sí hay es un circuito que aparenta a los entrenamientos de campamento. Comienza con un pasamanos de metal pintado de negro, le siguen las llantas y, para terminar, alambres de púas a una altura muy poco despegada de la tierra, que se amarran a pequeños troncos encontrados. Una persona lo observa y exclama: “mira, ahí es donde los entrenaban”.
Todo ahí es ambiguo, menos el intenso sol que provoca una sensación térmica de 40 grados, según Protección Civil. Nadie explica qué trabajos realizan los peritos o qué significa cada bandera en el suelo, área excavada u objetos del lugar, continúa una madre buscadora desde la galera que proyecta una sombra protectora. Porta una playera y un gafete con el rostro de su hijo y la leyenda “ayúdanos a encontrarlo”.
Dicha madre buscadora solicita que, si las autoridades no van a permitir que colectivos de búsqueda hagan trabajos en el área, o en conjunto con ellas, entonces que las y los dejen “venir a inspeccionar cómo hacen ellos su trabajo, como observadoras nada más: ver cómo sacan las osamentas, los restos que están rejuntando, todas las pruebas que están”.
Contralínea solicitó al personal de la Fiscalía de Jalisco y de la FGR –que se encontraban en el rancho– una explicación de las diligencias y averiguaciones que se llevan a cabo o se han hecho previamente, pero ambas partes comentaron no poder dar información.
En ese desierto de desolación, donde la mancha urbana de la metropolitana Guadalajara se pierde con el andar de los kilómetros y una hora de carretera en auto, un padre de familia muestra documentos, uno de los cuales es la denuncia de desaparición de su hijo, a quien tenía la esperanza de encontrar, aunque fuera su ropa, en el rancho Izaguirre. Cabizbajo, comenta que ahora acudirá al Semefo, con la esperanza de ubicar a su ser querido.
Sheinbaum reitera que el caso Teuchitlán se investigará a fondo
Consultada por Contralínea en su conferencia del 21 de marzo, acerca de la apertura del rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, la presidenta Claudia Sheunbaum reiteró que neste caso se investigará a fondo, y que las madres, padres y familiares buscadores tendrán apoyo y asistencia de su gobierno, mientras que el problema de las desapariciones se atenderá de forma integral, incluyendo las reformas legislativas que propondrá la próxima semana.
“Ayer se abrió este rancho en donde, […] en septiembre del año pasado –lo explicó muy bien el fiscal [general Alejandro Gertz Manero]– entró, en su momento, la Guardia Nacional. Hubo detenciones, se dejó en resguardo a la Fiscalía estatal, el fiscal narró desde su perspectiva qué pasó con ese resguardo. Y después, vienen estas fotografías que salieron con un colectivo de personas que buscan a sus familiares, con una fotografía de ropa. Eso es, digamos, los hechos. Ya la Fiscalía [General de la República] tiene que hacer su investigación, a partir de lo que puede recuperar también de la Fiscalía estatal. Y me pareció muy bien que el fiscal haya abierto el lugar, para que cada quien sacara sus conclusiones”.
Asimismo, dijo, “tiene que hacerse la investigación en Teuchitlán, en Jalisco, a fondo, y eso le toca ahora a la Fiscalía General con la información que le dé la Fiscalía estatal. Segundo, que cada uno de los que fue a ese lugar, de los periodistas, más allá de la situación de las víctimas y de los familiares, de los colectivos, que diga qué vio, con responsabilidad”.
Sheinbaum Pardo expuso que su gobierno buscará fortalecer “las leyes y todo lo que tiene que ver con el problema de los desaparecidos, de la desaparición como delito, y cómo lo atiende el Estado mexicano, el gobierno de México, la Fiscalía, los jueces. Después ¿qué pasó en ese rancho?, que los periodistas narren lo que vieron, como lo están haciendo ustedes. Y tercero, toda esta ola que, en realidad, están en contra del gobierno, no hay otra razón y que, en efecto, divulgan esta información, entre otras cosas, también para equiparse al tema del terrorismo”.
Asimismo, agregó que el trabajo del Gabinete de Seguridad es para “disminuir los delitos en el país, tiene que ver con decir la verdad siempre, y tiene que ver también con el derecho de réplica, y con todo el trabajo que hacemos como gobierno, evidentemente, todos los 100 puntos de nuestro proyecto de nación que es parte de la Transformación que estamos viviendo”.
La primera mandataria indicó que el caso de Teuchitlán se debe dividir en dos temas: “uno, el tema de desaparecidos y lo adicional que tenemos que hacer como Gobierno Federal y en general, como Estado mexicano para prevenir y evitar que ocurra este delito, para sancionarlo, dentro del marco de la ley; quiénes son los responsables, y poder seguir, junto con los familiares, buscando a las personas desaparecidas. Ese es un tema. Y también hablar del número de desaparecidos, en qué fechas se dieron, de dónde vienen las fuentes, y seguir buscando y modificar las leyes para permitir que se prevenga, que se sancione y que se siga buscando a las víctimas de desaparición, y apoyar a los familiares”.
Agregó que en el caso de las desapariciones es muy importante aclarar que no son cometidas por agentes del Estado, sino que principalmente las comete la delincuencia organizada. Ello, recordó, “porque hubo una época en México en donde la desaparición forzada la hacía el Estado, el gobierno desaparecía a personas que políticamente estaban en contra del gobierno, eso es otra historia distinta a lo que ocurre ahora”.
La presidenta de la República recalcó que “muchas veces se utiliza a los familiares de las víctimas, que tienen un dolor enorme y que nosotros nunca nos vamos a confrontar con ellos, para ser parte de una narrativa”.
Consultada específicamente sobre la fecha en la que su gobierno dará a conocer el análisis de la narrativa mediática del “campo de exterminio”, con la que se quiso equipara el rancho Izaguirre con los centros de exterminación de judíos que instauró Adolfo Hitler en la Alemania nazi, Sheinbaum Pardo indicó que pronto se dará a conocer, aunque no precisó la fecha. Sobre dicho análisis, indicó que se estudió: “¿cómo fue que fue creciendo esta historia del campo de exterminio?, ¿quiénes fueron los que hablaron por primera vez de esto? Entonces, eso ya lo vamos a terminar, pero no queremos que se vincule una cosa con la otra”. La titular del Ejecutivo federal expuso que “hay algunos medios que ya entendieron que vivimos una situación distinta. Decía el presidente López Obrador de una frase que le comentó Alfonso Durazo en un recorrido de los que hicimos en la transición, que dicen los yaquis: ‘antes como antes, ahora como ahora’. Y, sí, hay muchos medios que, hay que reconocer, han comenzado a entender que estamos viviendo una nueva etapa; pero hay muchos otros, ya vamos a presentar en su momento, y particularmente algunos personajes de esos medios o que tienen espacio en esos medios que, sin información, comienzan a difundir una nota”. Asimismo, cuestionó: “¿por qué un periodista…? Pregunto a los periodistas: ¿cómo es que un periodista que tiene 40, 50 años siendo periodista o difundiendo las noticias, por una fotografía hace toda una construcción?, ¿por qué no van a la información fuente, base?” Por ello, Claudia Sheinbaum indicó que es importante que cada uno asuma su responsabilidad. “Hay algunos que no han cambiado y no quieren cambiar y que su objetivo es estar en contra de nosotros no importa lo que digan, no importa con base en qué información; y otros que comienzan a cambiar, y que espero que otros se suman a esto. Y si no, de todas maneras, ya es muy distinto hoy en México, al México de aquellas épocas y, entre otro, es gracias a muchos medios alternativos que hoy tienen una manera de informar y posicionar de una manera distinta”. |
Sheinbaum reitera que el caso Teuchitlán se investigará a fondo
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