Guerra cognitiva y mercantilización de la educación: ‘cultura chatarra’ en las aulas

Guerra cognitiva y mercantilización de la educación: ‘cultura chatarra’ en las aulas

Ilustración: Gemini IA

Eso que entendemos por guerra cognitiva no se libra únicamente en los frentes visibles de la propaganda, o en la estridencia de los discursos políticos, sino en la lenta y meticulosa reconfiguración de los marcos perceptivos que ordenan la experiencia cotidiana. Y uno de sus teatros privilegiados es el espacio educativo, allí donde la sensibilidad y la inteligencia se modelan bajo la apariencia de neutralidad pedagógica. 

La mercantilización de los espacios educativos no constituye un fenómeno accesorio del capitalismo tardío, sino un dispositivo estructural mediante el cual la racionalidad mercantil se infiltra y coloniza la producción de sentido, con lo que pretende reorganizar la semiósfera en torno a la lógica del intercambio, la competencia y la rentabilidad. Su mercancía es el opio del pueblo.

Así, la escuela y las plataformas digitales de aprendizaje dejan de ser territorios de mediación crítica para devenir en nodos que son parte de una red de signos-mercancía, donde el conocimiento se presenta como producto empaquetado, susceptible de medición estandarizada y consumo individualizado muy rentable. En este desplazamiento, la figura del estudiante se transforma en cliente, el docente en proveedor de servicios y el currículo en catálogo de competencias transables, lo que configura un régimen semiótico en el que el valor de uso del saber es subsumido por su estimación de cambio. La experiencia educativa se somete a métricas que traducen la complejidad del pensamiento en indicadores cuantificables que provienen de los bolsillos burgueses.

Su guerra cognitiva opera entonces como una pedagogía invisible que naturaliza la equivalencia entre aprendizaje y acumulación de capital simbólico; instaura una gramática de la eficiencia que desplaza el horizonte emancipador del conocimiento hacia la lógica de la empleabilidad y la adaptabilidad funcional. En la semiósfera de la mercancía, todo signo tiende a convertirse en marca, y toda marca en promesa de diferenciación competitiva; así, las instituciones educativas compiten por rankings, acreditaciones y certificaciones que funcionan como sellos de calidad en un mercado global del saber, mientras los sujetos internalizan la exigencia de autopromoción constante y gestionan su identidad como portafolio de competencias. Todo se comercia.

Este proceso no se limita a la superficie administrativa, sino que penetra en la textura misma del lenguaje pedagógico; resemantiza nociones como excelencia, innovación o liderazgo, que pasan de designar cualidades éticas o intelectuales a operar como consignas publicitarias. La guerra cognitiva se intensifica en el ecosistema digital, donde las plataformas tecnológicas median la relación con el conocimiento a través de algoritmos que priorizan la atención rentable y modelan los itinerarios de aprendizaje según patrones de consumo predictivo. La interfaz se convierte en aula, y el clic en gesto cognitivo elemental, de modo que la experiencia formativa se fragmenta en microcontenidos diseñados para maximizar la retención y la satisfacción inmediata. Esto reduce la temporalidad larga del estudio a una secuencia de estímulos breves.

En este entorno, la semiosis se acelera y se empobrece simultáneamente; se multiplican los signos, pero se contrae la capacidad de articularlos en narrativas críticas que cuestionen la estructura que los produce. La mercancía no es ya solo objeto material, sino matriz simbólica que organiza la percepción de la realidad, y la educación, al integrarse en ella, contribuye a reproducir una ontología del mercado donde el ser se define por su capacidad de competir y comercializarse. La evaluación estandarizada constituye uno de los dispositivos privilegiados de esta mercantilización, pues traduce la singularidad del proceso formativo en cifras comparables, e instaura una cultura del rendimiento que internaliza la vigilancia y convierte el aprendizaje en carrera.

Bajo la retórica de la calidad, se consolida un régimen de control que homogeneiza prácticas y desincentiva la experimentación crítica, al tiempo que legitima la exclusión de quienes no se ajustan a los parámetros dominantes. La guerra cognitiva no necesita censurar abiertamente; le basta con saturar el espacio educativo de incentivos y recompensas alineados con la racionalidad mercantil, de modo que la autonomía intelectual aparezca como riesgo improductivo. En la semiósfera de la mercancía, el tiempo mismo se mercantiliza; el estudio debe ser rápido, eficiente, orientado a resultados inmediatos, y la demora reflexiva se percibe como improductiva.

Esta aceleración erosiona la posibilidad de una experiencia formativa entendida como transformación subjetiva profunda, se sustituye por la acumulación de certificados que funcionan como fichas en el tablero del mercado laboral. La retórica del emprendimiento penetra en las aulas como imperativo moral, y promueve la idea de que cada individuo es empresa de sí mismo, responsable exclusivo de su éxito o fracaso, con lo que se invisibilizan las estructuras de desigualdad que condicionan el acceso y la permanencia en el sistema educativo. De este modo, la guerra cognitiva desplaza el conflicto social hacia la psicología individual, y convierte problemas estructurales en déficits de motivación o habilidades blandas.

Una semiótica burguesa al servicio del mercantilismo escolar se manifiesta también en la estetización de los espacios educativos, diseñados como vitrinas que exhiben modernidad tecnológica y promesas de empleabilidad, donde la arquitectura y la comunicación institucional reproducen códigos corporativos. La universidad-empresa adopta estrategias de branding, segmenta públicos, optimiza su posicionamiento en el mercado global del conocimiento y, en ese proceso, redefine su misión en términos de competitividad. El saber crítico, aquel que interroga las condiciones de posibilidad del propio sistema, es tolerado en la medida en que no interfiera con la lógica de acumulación simbólica y financiera. No me toques el dinero.

Su guerra cognitiva, lejos de ser un episodio excepcional, constituye el clima permanente en el que se forman las subjetividades contemporáneas, habituadas a evaluar su propio desempeño según métricas externas y a concebir el aprendizaje como inversión calculada. En la semiósfera de la mercancía, incluso la rebeldía puede ser capturada y convertida en estilo consumible, de modo que la crítica se neutraliza al integrarse como nicho de mercado. Las redes pedagógicas, interconectadas globalmente, amplifican esta dinámica al estandarizar contenidos y metodologías bajo la promesa de acceso universal, pero ese acceso se encuentra mediado por infraestructuras corporativas que orientan la circulación del sentido. La plataforma no es canal neutro, sino arquitectura ideológica que jerarquiza saberes y modula interacciones, es decir, privilegia aquello que puede traducirse en datos explotables.

Así, la educación deviene como campo estratégico donde se disputa no sólo la transmisión de conocimientos, también la configuración misma de la sensibilidad y la imaginación política. Resistir la mercantilización implica disputar la semiosis dominante, reabrir el lenguaje pedagógico a significados que no se reduzcan a la lógica del mercado, recuperar la dimensión colectiva del aprendizaje frente a la atomización competitiva. La guerra cognitiva busca instalar la idea de que no hay alternativa a la racionalidad mercantil, que toda institución debe gestionarse como empresa y todo sujeto como capital humano; desmontar esa naturalización exige un trabajo crítico que revele la historicidad y contingencia de tales supuestos. Por eso, la defensa del espacio educativo como ámbito de producción de sentido no subordinado al valor de cambio supone reimaginar la semiósfera más allá de la mercancía, e implica restituir al conocimiento su potencia de cuestionar, de imaginar mundos posibles, de articular solidaridades que no se midan en términos de rentabilidad. Solo así podrá interrumpirse la guerra cognitiva que, bajo el disfraz de modernización y eficiencia, reduce la educación a engranaje de una maquinaria simbólica, cuyo horizonte es la perpetuación del mercado como destino inexorable. De esta forma se podrán crear escudos contra las jaurías de mercachifles interesados en nuestros cerebros para hacernos pagar, muy cara, la ideología de la clase dominante.

 

Fernando Buen Abad Domínguez*

*Doctor en filosofía.

Te podría interesar: Venezuela: Reconciliar es existir (Parte I) La amnistía, tradición en la historia

 

Lo más leído

Talleres Gráficos, alternativa frente al ‘coyotaje’ en papelería electoral: presidenta

El gobierno federal fortalecerá Talleres Gráficos de México para que produzca la mayor parte de la papelería electoral y reducir la dependencia de empresas privadas –identificadas como ‘coyotes’ por ser sólo intermediarias–, que han concentrado durante años los contratos en el Instituto Nacional Electoral (INE) y en los organismos públicos locales electorales (OPLES), indicó a lo largo de esta semana la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La propuesta de robustecer e incluso transformar a empresa estatal a TGM ocurre en medio de las investigaciones por presuntas irregularidades en las contrataciones del Instituto durante la gestión de Guadalupe Taddei, y de los antecedentes de proveedores que participan en este mercado desde por lo menos 1999

Saber más »
Destacada

FGR debe superar dificultades jurídicas en acusación contra exfiscal Jáuregui: Oliva Posada

La acusación por traición a la patria contra el exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, abre un debate jurídico sobre la participación ilegal de agentes estadunidenses –en ese caso, de la CIA– en territorio mexicano. El especialista en seguridad nacional, Javier Oliva Posada, advierte que la FGR debe demostrar cómo los hechos atribuidos al exfuncionario encuadran en ese delito, cuya aplicación plantea dificultades jurídicas y posibles implicaciones políticas

Saber más »
Destacada

ASF debe auditar exhaustivamente al INE e incluir gestión de Córdova: Sheinbaum

La solicitud a la Auditoría Superior de la Federación es que se audite de forma exhaustiva al Instituto Nacional Electoral y que se transparenten todos los contratos que involucran a las empresas Cajas Graf, Formas Finas y Materiales, Corporativo Zeg y Comercializadora JVLY, tanto en el periodo de Guadalupe Taddei como previamente, señaló esta mañana la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Ello, porque durante la gestión de Lorenzo Córdova Vianello esos proveedores implicados en presunta corrupción también obtuvieron contratos.

Saber más »
Destacada

Renuncia de Guadalupe Taddei llega a San Lázaro; diputados alistan relevo

La renuncia de Guadalupe Taddei Zavala a la presidencia del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), con efectos inmediatos, fue recibida por la Cámara de Diputados y turnada a la Junta de Coordinación Política (Jucopo) para iniciar el proceso de designación de su relevo, informó el presidente de la Mesa Directiva, Raúl Bolaños-Cacho Cué.

Saber más »
Destacada

Taddei renuncia al INE en medio de acusaciones e indagatorias por corrupción

En un mensaje escrito, la aún consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, anunció que este lunes 26 de octubre presentará su renuncia ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en medio de acusaciones e investigaciones por casos de presunta corrupción en su gestión. “Esta decisión responde a mi convicción de que proteger al Instituto y permitir que continúe cumpliendo su misión constitucional, debe estar siempre por encima de cualquier interés coyuntural o personal”.

Saber más »
Destacada

Estructura del INE opera para el partido de derecha Somos

Militantes y consejeros del partido Somos mantienen un vínculo estrecho con funcionarios del INE que operan áreas estratégicas –incluido el manejo del padrón electoral–. Por el fenómeno conocido como “puerta giratoria”, esos nexos implican acceso a información privilegiada y sensible. En las filas del partido no sólo están exconsejeros electorales –como Lorenzo Córdova, Valdés Zurita, Marco Antonio Baños, Rodrigo Morales y José Woldenberg–, sino más de 10 exdirectivos del organismo autónomo. Entre estos últimos destacan: Edmundo Jacobo, René Miranda Jaimes, César Ledesma Ugalde, Carlos Ferrer Silva, Ana Laura Martínez de Lara. Además, en su Consejo Consultivo Ciudadano figuran los exministros de la Suprema Corte: José Ramón Cossío, Margarita Ríos Farjat y Javier Laynez Potisek; el exsecretario de Fox, Jorge Castañeda; comunicadores –incluidos los que comandan la campaña de “narcopolíticos de Morena”; una de las madres buscadoras de desaparecidos más activa en las campañas contra la 4T; y la presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y socia del empresario Claudio X, María Amparo Casar

Saber más »
La deuda de Chihuahua mostró una tendencia creciente, al pasar de 41mil 894.3mdp en 2014 a 51mil 477.9mdp al tercer trimestre de 2023
Destacada

Maru Campos acusó al exfiscal Jáuregui del ingreso de la CIA y de corrupción: Sheinbaum

La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, acusó ante la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al exfiscal general del estado, César Jáuregui Moreno, como el único responsable del ingreso de cuatro agentes de la CIA a ese estado sin autorización. En la reunión que sostuvieron brevemente el 19 de septiembre pasado, la panista también señaló a su excolaborados por presuntos actos de corrupción, entre ellos la operación de casinos, reveló la primera mandataria durante su conferencia matutina.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo