México rechaza de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países, afirmó la primera mandataria, Claudia Sheinbaum Pardo, al subrayar que la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son opcionales ni negociables, sino principios fundamentales del derecho internacional que deben respetarse sin excepción.
Lo anterior, al fijar el posicionamiento de México frente a los recientes acontecimientos en los que el gobierno de su homólogo estadounidense, Donald Trump, llevó a cabo una intervención directa, que derivó en la captura ilegal, el sábado 4 de enero, del presidente de Venezuela, Nicolas Maduro y de su esposa, Cilia Flores, bajo las acusaciones de conspiración para el narcoterrorismo, para introducir cocaína en Estados Unidos y delitos vinculados con armas.
Durante su conferencia matutina, la presidenta condenó la intervención de Estados Unidos en Venezuela y recordó que este tipo de acciones nunca han traído democracia, ni generado bienestar o estabilidad duradera.
En este sentido, destacó que “sólo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno”.
La titular del Ejecutivo federal sostuvo que su postura está consagrada en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, que establecen de manera inequívoca el respeto a la soberanía de los Estados, su integridad territorial y al derecho de los pueblos a la libre determinación.
En este contexto, durante el fin de semana, altos funcionarios del gobierno estadunidense reconocieron abiertamente que el petróleo venezolano constituye uno de los principales intereses estratégicos detrás de la operación contra el gobierno de Nicolás Maduro. En una conferencia de prensa, el presidente Trump afirmó que Estados Unidos busca “sacar una enorme cantidad de riqueza de la tierra”, en referencia a los recursos energéticos del país sudamericano.
En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que era necesario “reinvertir” en la industria petrolera de Venezuela, actualmente controlada por el gobierno y sometida a sanciones estadounidenses. “Es obvio que no tienen capacidad para sacar a flote de nuevo esa industria. Necesitan inversiones de empresas privadas, que solo van a invertir con ciertas garantías y condiciones”, afirmó.
Las declaraciones de Trump y Rubio sugieren que la administración estadunidense pretende presionar para que empresas petroleras de Estados Unidos inviertan y operen en Venezuela bajo condiciones favorables, en un escenario marcado por la competencia económica global, particularmente frente a la creciente presencia de China y Rusia en el sector energético venezolano.
Frente a este escenario, Sheinbaum Pardo advirtió que “el continente afronta nuevos desafíos, (pues) la competencia económica global, particularmente frente al crecimiento de Asia, no se establece con el uso de la fuerza para someter a otros pueblos, sino con cooperación para el desarrollo, inversión productiva, innovación, educación y bienestar social”.
Por ello, recordó que el continente americano puede y debe avanzar hacia una nueva visión, basada en la cooperación y no en la intervención, lo cual implica el respeto irrestricto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos; la inversión productiva orientada al desarrollo en infraestructura, energía, educación, ciencia y tecnología; una integración económica regional basada en cadenas productivas compartidas, comercio justo y beneficio para todos los países del continente que nos permita ser autosuficientes; el bienestar social como eje central del desarrollo; así como el diálogo permanente entre iguales. “La estabilidad del hemisferio, enfatizó, se construye con entendimiento, cooperación y respeto mutuo”.
“El continente americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman. Lincoln definió la democracia como ‘el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’. Benito Juárez estableció claramente que ‘entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz’. Esa es la visión que defendemos y seguiremos defendiendo: integración económica del continente y cooperación con respeto a la soberanía”, subrayó la presidenta.
En cuanto a la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, la presidenta recordó que con Estados Unidos hay un entendimiento basado en cuatro principios: respeto a la soberanía y a la integridad territorial; responsabilidad compartida y diferenciada; respeto y confianza mutua, y cooperación sin subordinación.
“México coopera con Estados Unidos, incluso por razones humanitarias, para evitar que el fentanilo y otras drogas lleguen a su población, particularmente a las y a los jóvenes”, señaló, al destacar la reducción del 37 por ciento en el homicidio doloso, los cientos de toneladas de drogas incautadas y la extradición de decenas de delincuentes.
No obstante, subrayó que la violencia que se vive en el país tiene entre sus causas la entrada ilegal de armas de alto poder de Estados Unidos a México, así como el grave problema del consumo de drogas en el país vecino, lo cual debe asumirse como parte de una responsabilidad compartida.
Señaló que, como lo ha expresado en conversaciones con el presidente Trump, la atención a las causas también es fundamental, y que ambos han coincidido en que los valores, el apoyo familiar, la educación y la comunicación masiva son herramientas indispensables para prevenir el consumo de drogas.
Este mensaje se produjo luego de que el presidente estadunidense afirmara que “algo se tiene que hacer con México”, al aseverar que el país es gobernado por los cárteles de la droga y no por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ante ello, la presidenta enfatizó: “es necesario reafirmar que en México manda el pueblo y que somos un país libre, independiente y soberano. Cooperación sí; subordinación e intervención, no”, finalizó.
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