Salieron de la pobreza 13.4 millones de personas durante el sexenio de López Obrador: Inegi

Salieron de la pobreza 13.4 millones de personas durante el sexenio de López Obrador: Inegi

En nuestro país se puso de manifiesto una fuerte impugnación de la política económica neoliberal impuesta en las últimas dos décadas
FOTO: CUARTOSCURO.COM

En México, 13 millones 400 mil personas salieron de la pobreza entre 2018 y 2024, periodo que abarcó el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador. En el primer año, había 51 millones 900 mil en esta situación, que bajó hasta 38 millones 500 mil en la última medición. Ello representó una disminución del 25.81 por ciento de la población que padecía esta problemática, de acuerdo con los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Más todavía. Para 2024, el 29.6 por ciento de toda la población mexicana (130 millones 216 mil 79 personas) se encontraba en pobreza; es decir, 12.3 puntos porcentuales menos en comparación con el 41.9 por ciento en 2018 (123 millones 827 mil 115 personas).

Al desagregar los datos y la identificación de los diferentes tipos de pobreza, según los lineamientos que se han seguido desde el cambio de metodología en 2016 por el extinto Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Inegi develó que las personas en pobreza moderada pasaron de 43 millones 200 mil (34.9 por ciento de la población) en 2018, a 31.5 millones (24.2 por ciento) para 2024; 11 millones 700 mil menos.

En cuanto a la pobreza extrema, la más aguda de las vulnerabilidades, el número disminuyó en 1 millón 700 mil en el mismo periodo. De 8 millones 700  mil  (7 por ciento de la población) que se encontraban en esa situación en 2018, a 7 millones en 2024 (5.3 por ciento), es decir, 19.54 por ciento menos. Este tipo de pobreza era el único que había presentado un aumento para 2022, cuando creció unas 400 mil personas en comparación con 2018.

Otro concepto destacado en la publicación de Inegi fue la “población con ingreso inferior a las líneas de pobreza por ingresos”. Para 2024, 7 millones 600 mil personas estaban situadas en este rubro, que a su vez decreció en comparación con los 9 millones 900 mil (8 por ciento del total) de 2018.

Es así como, en el tiempo que López Obrador fue presidente de México, la población identificada como “no pobre y no vulnerable” pasó de 29 millones 300 mil en 2018 a 42 millones 300 mil para 2024, o lo que es igual a un aumento del 23.7 por ciento de la población a un 32.5 por ciento, respectivamente.

Carencias sociales, un pesar

No obstante los logros obtenidos gracias a las políticas públicas implementadas de la autollamada cuarta transformación, el informe del Inegi también exhibió que ha habido un aumento en la cantidad de “población vulnerable por carencias sociales”, es decir, quienes no gozan de algún derecho social, pero que todavía percibían un ingreso por encima de la línea de pobreza.

Son seis los “derechos sociales” que toda persona debería tener de acuerdo con las mediciones de Inegi, y que se entienden como carencias en caso de no gozar de ellos: rezago educativo, acceso a servicios de salud, alimentación nutritiva y de calidad, seguridad social, servicios básicos en la vivienda, y calidad y espacios de vivienda.

En 2018, 32 millones 700 mil de personas eran vulnerables a la carencia social, cifra que creció hasta 41 millones 900 mil para 2024. En porcentaje, pasó de 26.4 por ciento de la población a 32.2 por ciento en el mismo periodo; en otras palabras, creció un 28.13 por ciento.

Asimismo, el número de personas “con al menos tres carencias sociales”, pero sin tomar en cuenta su ingreso, era de 27 millones, equivalentes al 20.8 por ciento. A su vez, representó una subida de 7.4 por ciento respecto a los 25 millones de 2018, iguales al 20.2 por ciento del total de mexicanos y mexicanas.

No obstante, en el rubro de “población vulnerable con al menos una carencia social”, Inegi mostró que sí tuvo una disminución en el mismo periodo, al pasar del 68.3 por ciento de las personas en esta situación para 2018, al 61.7 por ciento en 2024, o sea, 6.6 puntos porcentuales por debajo.

Los seis indicadores bajaron

Aun cuando aumentó el porcentaje de “población vulnerable por carencias sociales”, el documento de Inegi demostró que, en 2024, disminuyeron los indicadores de carencias sociales, incluso el de “acceso a los servicios de salud”, que subió el doble entre 2018 y 2022.

En cuanto al rezago educativo, la disminución se ubicó en 0.4 puntos porcentuales en comparación con 2018; es el indicador con la menor disminución. Para 2024, 6 millones entre 3 y 21 años no asistían a la escuela o no contaban con educación obligatoria.

Las personas de 27 años sin educación media superior concluida ascendía a 3 millones 400 mil, y las de 28 a 43 años sin secundaria completa eran 4 millones 500 mil. Además, 10 millones 300 mil adultos con más de 43 años no habían terminado la primaria.

El porcentaje de personas con carencias por acceso a servicios de salud bajó 4.9 puntos porcentuales si se compara con 2022. Sin embargo, este indicador todavía se encuentra significativamente por encima de lo visto en 2018. En ese entonces, el 16.2 por ciento de las personas no tenían acceso a la salud. Para 2024 estaba casi dos veces más arriba que seis años antes.

La carencia de seguridad social, por su parte, ha mantenido una tendencia a la baja desde 2018, cuando el 53.5 por ciento padecía de ello; no obstante. Ya en 2024, este número se ubicó en 48.2 por ciento; lo que significó una disminución de 5.3 puntos porcentuales.

De igual manera, ocurrió con quienes carecían de calidad y espacios de vivienda. En 2018, el 11 por ciento de la población se encontraba en esta situación, lo cual decreció 3.1 puntos porcentuales, hasta ubicarse en 7.9 por ciento de todas las personas para 2024, año en que todavía 3 millones 700 mil mexicanas y mexicanos tenían casas con pisos de tierra; 1 millón con techos de material endeble; 1 millón 500 mil con muros de material endeble; y 6 millones 100 mil con viviendas en condición de hacinamiento.

En continuación con ello, se presentó una disminución en el porcentaje de población que carecía de servicios básicos para su vivienda. Pasó de 19.6 por ciento del total de personas mexicanas, a 14.1 por ciento en 2024. Sobre esto, Inegi identificó unas 300 mil personas que no contaban con electricidad en su hogar; 6 millones 400 mil sin drenaje; y 4 millones 500 mil sin acceso al agua.

Por otra parte, continuó el decrecimiento en las personas que carecían de alimentación nutritiva y de calidad. Este porcentaje subió 0.3 puntos porcentuales de 2018 a 2020, año de la pandemia por Covid-19; no obstante, desde ese momento comenzó una disminución en la problemática.

De 2020 a 2022, bajó en 4.3 por ciento, y 8.1 puntos porcentuales para 2024, cuando el porcentaje se estableció en 14.4 por ciento de la población. Unas 6 millones 500 mil personas tenían el estatus de “inseguridad alimentaria severa” y 4 millones 100 mil con “limitación en el consumo de alimentos”.

Identificación de pobreza

La pobreza es medida según el bienestar económico, o ingresos, de las personas junto con sus derechos sociales. Es así que en la pobreza multidimensional pueden destacar tres campos, sin contar el nivel en que la población no es pobre por ingresos, ni vulnerable por carencias sociales:

Vulnerabilidad por ingresos, cuando las personas no presentan carencias sociales, pero sus ingresos están por debajo de la línea de pobreza.

Vulnerabilidad por carencias sociales, en caso de que los ingresos de la gente sean superiores a la línea de pobreza, pero padezcan alguna de las seis formas de carencia social.

Y la más grave, la pobreza multidimensional, presente en aquellos y aquellas que perciben un salario por debajo de la línea de pobreza, pero además sufren alguna carencia social.

No obstante, dentro de esta última, se encuentra un escalón todavía peor: la pobreza extrema, identificada en las personas que perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza extrema, y sufren de tres o más carencias sociales.

Es a partir de la modificación a la Ley General de Desarrollo Social, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 17 de julio de 2025, que el Inegi “asumió la responsabilidad de realizar la medición de la pobreza multidimensional en México”, tarea que asumió anteriormente Coneval.

Chiapas, Guerrero y Oaxaca: con mayoría de población en pobreza

Contrario al resultado nacional, 14 entidades de la República presentaron porcentajes de pobreza por encima de la media en todo el país; pero los casos más graves se ubicaron en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, donde el 66, 58.1 y 51.6 por ciento de su población padecía de pobreza.

Los mismos estados se ubicaron como los tres con el mayor número de población en situación de pobreza extrema. Para Chiapas, el 27.1 por ciento se ubicaban en esta situación; seguido de Guerrero, con el 21.3 por ciento; y Oaxaca, con 16.3 por ciento.

En el caso de Chiapas, en 2024, el 70 por ciento de su población percibía ingresos por debajo de la línea inferior de pobreza; es decir, no hubo una mejora desde la anterior medición, en 2022; pero continúan con mejor porcentaje que en 2018 (81 por ciento). Además, el rezago educativo en sus habitantes aumentó 2.9 puntos porcentuales desde 2022, cuando hubo una cifra casi idéntica a la de 2018.

Respecto a la situación en Guerrero, la población con ingreso inferior a la línea de pobreza ha continuado una tendencia a la baja. No obstante, en cuanto a los ingresos por línea de pobreza extrema, en 2024 se revirtió la tendencia que llegó hasta el 27.2 por ciento de la población en este rubro para 2022, pues creció 1.7 puntos porcentuales, hasta ubicarse en 28.9 por ciento en 2024. Por su parte, aumentó 1 punto porcentual la población con carencias por acceso a seguridad social (de 71.6 a 72.6 por ciento entre 2022 y 2024).

Mujeres, aún las más afectadas

Entre las desigualdades históricas y estructurales que ha vivido México, recrudecida tras el comienzo del modelo neoliberal, ciertos grupos poblacionales han sido más afectados que otros. Entre ellos, las mujeres, principalmente aquellas de comunidades indígenas.

Los datos de Inegi mostraron que el 37 por ciento de las “mujeres hablantes de lengua indígena en el ámbito rural” se encontraban en situación de pobreza extrema, en 2024. Este número es casi igual a aquellas que padecían una pobreza moderada (37.5 por ciento).

Totalmente contrario a este indicador, solamente el 2.3 por ciento de hombres que no hablan una lengua indígena y residen en el ámbito urbano estaban en pobreza extrema para 2024, y 20.9 por ciento en pobreza moderada. Es decir, 34.7 y 16.6 puntos porcentuales de menor pobreza extrema y pobreza moderada en comparación con las mujeres hablantes de lenguas indígenas.

En otros grupos poblacionales, Inegi presentó comparativas similares. De manera general, el 32.3 por ciento de las personas afrodescendientes padecían pobreza, por 29.5 por ciento en aquellas no afrodescendientes (2.8 puntos porcentuales de diferencia). Fue mayor la diferencia entre la pobreza en hablantes de lengua indígena (66.3 por ciento) y no hablantes (26.7 por ciento), de 39.6 puntos porcentuales.

En el ámbito rural, el 45.8 por ciento de las personas presentaron pobreza en México para 2024, por un 25 por ciento de aquellas en lugares urbanos (20.8 puntos porcentuales). Y entre hombres (28.9 por ciento) y mujeres (30.1 por ciento), la diferencia se ubicó en 1.2 puntos porcentuales.

También, existía una diferencia entre el porcentaje de población en condición de discapacidad (32.9 por ciento) y sin esta condición (29.3 por ciento), de 3.6 puntos porcentuales.

Personas perciben más ingresos

Que la pobreza haya disminuido más del 25 por ciento en México tiene una explicación en la política de aumento al salario y el aumento en programas sociales a las personas.

El mismo documento de Inegi incluyó el ingreso promedio per cápita que perciben la ciudadanía en promedio. En comparación con los 6 mil 113.2 pesos de 2018, el rubro para 2024 aumentó 695.4 pesos, hasta llegar a los 7 mil 468.6 pesos, de los cuales el 61.97 por ciento provenían del “trabajo subordinado”, y el 16.08 a partir de “transferencias monetarias”.

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, para 2018, último año del gobierno de Enrique Peña Nieto, se tasó en 88.36 pesos lo que una persona debía recibir, al menos, por una jornada laboral. Ello cambió inmediatamente al año siguiente, ya en la administración de López Obrador, cuando subió a 102.68 pesos.

En 2024, para su último año como titular del Ejecutivo federal, el salario mínimo llegó hasta 248.93 pesos, casi un aumento de tres veces en comparación con 2018. Y para 2025, ya en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, creció otro 12 por ciento, hasta ubicarse en 278.8 pesos al día.

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