Sectores productivos de México piden revisar reglas de origen, controversias y competitividad en T-MEC

Sectores productivos de México piden revisar reglas de origen, controversias y competitividad en T-MEC

FOTO: CAMILA AYALA | CUARTOSCURO

Los diferentes sectores productivos establecidos en México indicaron al gobierno federal los puntos fundamentales que, según su experiencia, deben revisarse en el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC): “defender las reglas de origen actuales, garantizar el funcionamiento efectivo de los mecanismos de solución de controversias, preservar el libre acceso al mercado regional y fortalecer la competitividad trilateral frente a terceros países”, enumeró la Secretaría de Economía.

Ello, luego de llevar a cabo diferentes consultas públicas de cara a la revisión del T-MEC, el cual fue calificado como un acuerdo comercial que ha impactado positiva o muy positivamente al 83 por ciento de las industrias, de acuerdo con cuestionarios sectoriales aplicados por la dependencia. Al contrario, solo el 5 por ciento sintió impactos negativos o muy negativos, y el 12 por ciento refirió impactos neutros.

Por tanto, esa amplia mayoría indicó que el T-MEC ha dado “certidumbre jurídica, integración productiva y atracción de inversión extranjera” en el país; de modo que su revisión “debe enfocarse en mejorar su instrumentación sin modificar de manera sustantiva los capítulos vigentes”, desarrolló la dependencia mexicana en su informe Resultado de las Mesas de Consulta Pública para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Por otra parte, hubo una opinión general sobre la preocupación que generan los aranceles de Estados Unidos, así como la competencia desleal que ocasiona la triangulación comercial; normas diferentes en temas técnicos, sanitarios y ambientales; costos de certificación; brechas en infraestructura; desigualdad en la regulación; limitaciones institucionales a nivel local; y la dependencia de importar productos críticos fuera de Norteamérica.

Un tratado favorable

En opinión del gobierno de México, a través de la Secretaría de Economía, el T-MEC ha sido positivo para los tres países. Con base en 30 mesas sectoriales y 573 cuestionarios aplicados a empresas, cámaras y asociaciones industriales, el acuerdo comercial ha impulsado las cadenas regionales de valor, así como ha otorgado estabilidad a la región y competencia al bloque.

Lo anterior se demuestra en un dato: desde 1994, cuando entró en vigor el entonces Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el comercio en esta región aumentó cinco veces, y se ha integrado cada vez más la producción trilateral. Por tanto, es preciso “evitar medidas contrarias al tratado”, como aranceles o antidumping no justificado, enfatizó el documento.

El déficit comercial de Estados Unidos con México de más de 200 mil millones de dólares, señalado por el presidente Donald Trump en varias ocasiones, es reflejo de “una relación comercial altamente interdependiente en la que el propio dinamismo de las exportaciones estadunidenses condiciona la magnitud del saldo comercial”, explicó la Secretaría. No ocurre así con el comercio estadunidense y países asiáticos, de donde sus importaciones han crecido incluso más.

En cuanto a las ventajas del comercio entre los tres países, México planteó la distancia geográfica. Los tiempos de entrega son de uno a tres días, cuando en Asia o Europa toman semanas. Incluso señaló que esto se ha discutido en Estados Unidos, donde se ha llegado a un acuerdo: “que insumos y componentes crucen la frontera en múltiples ocasiones es una de las principales fortalezas competitivas de la región y que se debilita ante la imposición de aranceles”.

Al mismo tiempo, el tratado ayuda en la generación de trabajo: “alrededor de 56.2 millones de empleos en los tres países están vinculados al comercio de bienes […] y más de 10 millones dependen directamente de las exportaciones”.

En las consultas hechas en el país destacó el papel de las industrias químicas, petroquímicas, metalmecánicas, farmacéuticas, médicas, de materiales críticos y semiconductores. Todas coincidieron en que existe mucha dependencia de insumos provenientes de otras regiones, situación que “limita la capacidad de respuesta ante crisis”; es necesario aumentar la producción nacional.

Otra de las cosas que surgieron de las consultas fue la observación de que hay espacios para avanzar en el sector farmacéutico, en dispositivos médicos, en electrónica, en electrodomésticos, en economía circular e infraestructura para desarrollar inteligencia artificial.

El sector automotriz destacó la integración entre los países, lo que ha permitido reducir costos, mejorar tecnológicamente y aumentar la competitividad. El de manufactura reconoció la fortaleza competitiva en Estados Unidos y Canadá a partir de lo que se hace en México.

Al contrario, también se señaló la urgencia de un piso parejo, sin aranceles o medidas como el dumping, medida que afectó principalmente a los agricultores de tomate el año pasado. Se requieren mecanismos laborales que no resulten asimétricos

En cuanto a reglas de origen, si bien es importante fortalecer el contenido regional, también es necesario preservar la flexibilidad que permita viabilidad y competencia. “Reglas excesivamente rígidas pueden generar cuellos de botella, encarecer insumos y afectar a las propias cadenas regionales”.

Por todo lo anterior, el documento destacó que la revisión del T-MEC debe ayudar a una mayor densidad productiva regional, a generar más valor agregado, empleo y solidez en la inserción internacional. Además, fortalecer el Tratado ayudará a la prosperidad compartida y a la competitividad regional a futuro, “evitando decisiones que fragmenten un entramado productivo que ha demostrado generar crecimiento, empleo y resiliencia para los tres países”.

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