Váyanse al carajo yanquis de mierda, que aquí hay un pueblo digno, aquí hay un pueblo digno, yanquis de mierda, váyanse al carajo 100 veces, aquí estamos los hijos de Bolívar, de Guaicaipuro y de Túpac Amaru. Nosotros estamos resueltos a ser libres.
Hugo Chávez
Hoy gobierna el fascismo en prácticamente toda Sudamérica, a pesar de la diversidad y multiplicidad de resistencias: Javier Milei quema la Patagonia, Rodrigo Paz manda exterminar con gas a los indígenas de Bolivia. Además, países como Ecuador, Perú, entre otros, aprueban la invasión a Venezuela. La historia de este mes con que inicia el año es un breve resumen de lo que está por venir.
Apenas el pasado 3 de enero de 2026 se vivió una de las noches más tristes de la historia contemporánea de América Latina. Durante la madrugada, la élite militar del ejército estadunidense secuestró de su casa −con una operación sin precedente en la región− al presidente en funciones de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y a su esposa Cilia Adela Flores.
Este secuestro implica, ya sin mediación y sin límite alguno, la apropiación estadunidense de los recursos petroleros de Venezuela. Pero no sólo eso −y he aquí la dimensión a gran escala geopolítica que tiene este evento− implica la reafirmación de que Estados Unidos está dispuesto a estructurar, como nunca, su complejo industrial militar para por fin obtener la hegemonía en toda la región y, específicamente en su lucha contra China y Rusia, dar fin a los llamados “Tratados de Libre Comercio” e iniciar una época de libre invasión por la desaparición de los tratados comerciales.
Lo que hizo Donald Trump viola la soberanía de Venezuela e implica anular las posibilidades de consensos democráticos en muchos niveles. Pensar que podíamos elegir libremente a nuestros gobiernos es algo evidentemente imposible hoy, sin costos incluso de vidas humanas. Requerimos de términos teóricos y prácticos complejos como herramienta para comprender lo que está pasando, para entender la complejidad de los acontecimientos y tener una narrativa inteligente contraria a la que está dominando en los medios hegemónicos.
La escalada, que ya habíamos denunciado, comenzó en el Caribe con las amenazas a los pescadores, ello implicaba una abierta y decidida invasión territorial que entonces ya reconfiguraba las relaciones internacionales. El secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores es una tragedia para el pensamiento crítico y para los mundos alternativos en que seguimos pensando, por lo que a su vez implica una resistencia geográfica en Sudamérica contra la posesión directa del poder por parte del imperialismo en toda la región.
Estados Unidos activa el proyecto Doctrina Monroe como parte de una agenda sin fronteras, ¿a qué llamaremos derecho internacional? ¿A qué llamaremos soberanía democrática o soberanía nacional? Ya se anunció la guerra en los medios de comunicación hegemónicos que nos colocan fuera de la unidad y corremos el riesgo de caer en la novela creada por estos mismos medios.
Es necesario pensar con qué ideas vamos a reconstruir la unidad latinoamericana. Estados Unidos ve una región en su conjunto y ve lo que tiene que hacer en todos nuestros países. Si alguna vez el lector sintió la indignación por los asesinatos de líderes revolucionarios planificados desde Estados Unidos o por la infinidad de procesos de resistencia que han sido cancelados de esta manera, va a encontrar un eco en lo que está pasando en Venezuela.
Nosotras y nosotros, como estudiantes, como profesores, como trabajadores, debemos escoger desde nuestra trinchera cuál va a ser la concepción histórica que vamos a compartir con las y los demás. No sólo importa la posición de las instituciones, importa lo que se discute en las casas, en las familias, cómo se está debatiendo; importa para mirarnos a nosotros mismos. Se trata de contar con herramientas de conciencia histórica, pero también con las utopías y esperanzas que hemos afianzado.
Marcela Román*
*Licenciada en historia, maestra y doctora en estudios latinoamericanos por la UNAM. Ha participado como analista en diversos medios de información nacionales y extranjeros, además de crear el podcast de entrevistas “Casa de Brujas”. Actualmente analiza la construcción de poder geopolítico con base en los discursos que se difunden en diversos espacios de información.
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