Centenario de Fidel

Centenario de Fidel

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Hace 100 años, el 13 de agosto de 1926, Fidel nació en Birán, Cuba. Vio la primera luz en su hermosa isla, la mayor de las Antillas. Hoy, su obra y ejemplo se alzan en contra del imperio estadunidense, que no cesa en su intento de someter a Cuba como antes y de esclavizar a América para apropiarse de sus recursos, de cara a la competencia por el dominio mundial frente a China y Rusia.

Cuando nació, el país era dominado por el dictador Antonio Machado. Había mucha hambre y represión, pero los trabajadores resistían. Ya comenzaba a desarrollarse la lucha de los obreros de la Confederación Nacional de Obreros de Cuba (CNOC) y también la juventud agrupada en la Federación Estudiantil Universitaria, fundada por Julio Antonio Mella. El país estaba en ebullición y el pueblo aspiraba a una mejor vida. Los movimientos en la isla, de diversos sectores, como trabajadores y estudiantes, eran constantes.

Estados Unidos había sometido a Cuba como protectorado de 1898 a 1902 y luego, bajo la Enmienda Platt, se arrogó el derecho de intervenir en la isla. Además, se apoderó del territorio de la bahía de Guantánamo para instalar una base militar. El sentimiento antiimperialista era grande entre una población acostumbrada a resistir, primero contra el Imperio español durante la Guerra de los Diez Años, de 1868 a 1878, y luego en la gesta patriótica encabezada por José Martí.

Fidel creció en una finca en Mayarí. Su padre, Ángel, tenía tierras y recursos, pero él vivió una niñez muy sencilla. Convivió con otros niños y niñas, hijos de peones, jornaleros e inmigrantes de Haití. Buscó jugar y compartir con ellos, cerca de la naturaleza y de las montañas.

Cuando era muy pequeño, a los seis años, su padre lo envió a estudiar a Santiago, con su hermana Ángela, y luego llegó su hermano Ramón. Estuvo en casa de una profesora que los hacía pasar hambre, pues gastaba el dinero que recibía en ella y su familia. Economizaba en los alimentos y en lo necesario y, peor aún, no les enseñaba nada, por lo que Fidel fue autodidacta desde pequeño.

Ahí comenzó a manifestarse la rebeldía del niño, quien sufría la situación. Luego de un par de años, Fidel organizó a sus hermanos y se rebeló con audacia para obligar a su padre a sacarlos de ahí. Logró su objetivo y obtuvo su primera victoria.

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A Fidel le encantaba el deporte: nadar, escalar montañas, con sus amigos. La mayoría eran pobres. La situación de la gente era difícil y el país sufría porque Estados Unidos obligaba a importar productos estadunidenses en vez de producirlos en Cuba. Esto generó una total dependencia de la venta de azúcar, a la que se imponía aranceles.

Fidel Castro asistió después a dos internados: La Salle y Dolores, antes de ser enviado al Colegio de Belén, una institución dirigida por los jesuitas en La Habana, donde aprendió la disciplina del estudio, además de mantener su actividad física.

Quería ayudar a los demás y por eso, en 1945, comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de La Habana. Fue ahí, al participar en el movimiento estudiantil, donde tomó conciencia política y social; asimismo adquirió una postura antiimperialista y contraria al dominio de Estados Unidos sobre su patria. Ávido de ideas y conocimientos, comenzó a cuestionar el sistema; participó en la política estudiantil y se organizó. Aspiraba a la justicia en la Universidad que lo hizo revolucionario.

En marzo de 1952, Fulgencio Batista llegó al poder por medio de un golpe militar e impuso una dictadura al servicio de Estados Unidos y de la oligarquía. Apoyó a los terratenientes que tenían enormes plantaciones de azúcar. Fidel no podía quedarse de brazos cruzados. Ese mismo mes, denunció a Batista ante un tribunal de urgencia por violar la Constitución. Los tribunales rechazaron la demanda y cerraron la puerta de la legalidad.

En esos años, las mujeres eran prostituidas, los campesinos eran explotados en grandes plantaciones y los jornaleros sufrían abusos de corporaciones norteamericanas como la United Fruit Company. Mientras la riqueza era acaparada por unos cuantos, la población sufría hambruna, analfabetismo y carecía de acceso a la salud y a la vivienda. Fidel comprendió que la situación debía cambiar y que solo lo lograría por medio de la lucha, con dificultades y sacrificios.

Entonces se rebeló contra el despotismo. El 26 de julio de 1953, Fidel organizó el ataque al cuartel Moncada de Santiago de Cuba, con la intención de impulsar un levantamiento popular contra la dictadura que derrocara al régimen. La operación falló y murieron 69 de los 111 patriotas. Fidel fue encarcelado. En su juicio se defendió a sí mismo con su famoso alegato: “La historia me absolverá”.

A pesar de la derrota militar, se logró una gran fortaleza política, una conciencia de que, pese a toda dificultad, la lucha debía seguir. Años después, Fidel diría: “El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias”.

Un movimiento exigió su liberación y obtuvo la amnistía en 1955. Entonces partió rumbo a México, tierra que en su momento también acogió a Céspedes, a Martí y a Mella. No se desanimó y, con el Movimiento 26 de Julio, organizó la lucha, obtuvo armas, se entrenó y se organizó para la gran tarea revolucionaria.

El 25 de noviembre de 1956, salieron de Tuxpan a bordo del Granma. En México tuvieron el apoyo de Antonio del Conde, el Cuate, quien les dotó de armas, les consiguió dónde entrenar y les proporcionó el legendario yate Granma. También les apoyó el general Lázaro Cárdenas, quien logró liberarlos luego de 57 días encarcelados en México por la Dirección Federal de Seguridad en un centro de detención migratoria.

Cuando los valientes desembarcaron en la playa Las Coloradas en diciembre de 1956, fueron recibidos con fuego enemigo y solo sobrevivieron 15 combatientes con siete fusiles. Al reunirse con ellos, Fidel exclamó: “¡Ya ganamos!”.

Fidel había dicho: “Si salgo, llego; si llego, entro; si entro, triunfo”.

En la Sierra Maestra, el Movimiento 26 de Julio inició la guerra de guerrillas dirigida por Fidel, su hermano Raúl, el Che Guevara, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida, así como mujeres fundamentales en la Revolución cubana como Celia Sánchez, Vilma Espín y Haydée Santamaría. Los rebeldes lograron el apoyo de campesinos y trabajadores y organizaron la lucha en el campo y la ciudad. El primero de enero de 1959 triunfó la Revolución. El dictador Batista huyó… Fidel salió, llegó y triunfó.

Al ganar la Revolución, se decretó la Reforma Agraria, lo que afectó a terratenientes estadunidenses y cubanos. El gobierno de Eisenhower comenzó a tomar medidas contra Cuba. Incluso utilizó sabotajes como la explosión del vapor francés La Coubre en La Habana, donde murieron 101 personas.

En 1960, Washington decidió atacar la economía cubana para que el pueblo se levantara contra el gobierno revolucionario. Las refinerías estaounidenses de Texas Oil Company, Shell y Esso se negaron a procesar el petróleo y fueron nacionalizadas.

El gobierno de Kennedy dictó el bloqueo en febrero de 1962 para ahogar la economía cubana y lanzó la invasión de Playa Girón en abril de 1961, donde fueron derrotados. El primero que se lanzó a combatir fue Fidel.

Luego, el 16 de abril, proclamó el carácter socialista de la Revolución cubana durante el sepelio de las víctimas del bombardeo a los aeropuertos, un día antes de la invasión de Playa Girón, y caracterizó el proceso como “la revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes”.

Estados Unidos ha hecho todo para derrotar a Cuba y su ejemplo de soberanía: atentados terroristas, plagas, guerra bacteriológica, propaganda masiva. Ha financiado a los contrarrevolucionarios e implementó 640 intentos de asesinato contra Fidel.

Le envenenaron el habano y su traje de buzo; le echaron cianuro al chocolate que tomaba en el Habana Libre; intentaron dispararle con una cámara fotográfica; pusieron bombas en una tribuna desde la que iba a hablar; quisieron inyectarle veneno con un bolígrafo; e infectaron su pañuelo con bacterias… Fracasaron.

Cuba mantuvo su soberanía y apoyó la lucha de otros pueblos. Fidel impulsó la solidaridad con Vietnam, Palestina, Chile, Nicaragua, Granada y Venezuela, y apoyó la lucha en África. Envió combatientes a Etiopía, Angola y otros países. Impulsó el Movimiento de Países No Alineados y el internacionalismo médico. Con Hugo Chávez, formó la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América, ALBA.

El derrumbe de la Unión Soviética (URSS) y de Europa del Este debido a la “Perestroika” causó un daño económico inmenso a la isla. Cayó el 80 por ciento de sus importaciones y exportaciones y la economía se derrumbó un 35 por ciento, pero con sacrificios y tenacidad salieron adelante. Fidel tuvo fe en la victoria. ¡Y venció!

Contra cualquier obstáculo, lograron grandes éxitos en educación, salud, deporte, avances científicos y cultura. Hicieron crecer sana y fuerte a la juventud y alimentaron a su pueblo, a pesar del estado de sitio impuesto y de los sabotajes del imperio yanqui y de sus mercenarios.

Fidel renunció a sus cargos al frente del Consejo de Estado en 2006 y como primer secretario del Partido Comunista de Cuba en 2011. Sin embargo, siguió trabajando y escribió Reflexiones de Fidel. Murió a los 90 años, el 25 de noviembre de 2016, el mismo día en que, 60 años atrás, salió de México hacia Cuba.

Fidel es un ejemplo de responsabilidad social, patriotismo, fe en la victoria y tenacidad. Se apoyó en su pueblo y demostró que un pueblo unido y organizado es invencible. Murió invicto. Nunca el imperio yanqui, el más poderoso de la historia de la humanidad, pudo derrotarlo, a pesar del bloqueo que comenzó en 1961-62.

Como David que venció a Goliat, él sacó adelante una revolución que inspiró a América Latina, el Caribe y al mundo. Y logró enviar médicos por el planeta… no bombas.

En 2026, del centenario de Fidel, el gobierno de Trump ha lanzado el mayor ataque de los tantos que 12 presidentes de Estados Unidos han aplicado sin éxito.

Cuba ha resistido y resistirá con empeño, capacidad y creatividad, a pesar de que el bloqueo se ha convertido en genocida, el cual pretende estrangular la economía de la isla y hundir a la población en condiciones infrahumanas. Pero “lo que el bloqueo niega, la solidaridad lo entrega”. El pueblo cubano hace su tarea, pero a México y a los pueblos hermanos nos corresponde redoblar la solidaridad.

México y Cuba tienen lazos históricos. El general cubano Pedro Ampudia luchó contra la invasión estadunidense en México. El presidente Benito Juárez apoyó su lucha por la independencia. Cárdenas respaldó la Revolución Cubana, así como lo hizo Gilberto Bosques. Juan F Noyola, el mejor economista mexicano, murió cuando estalló su avión en 1962. Había renunciado a todo para asesorar al Che y al gobierno cubano.

A 100 años del nacimiento de Fidel Castro y 10 de su trascendencia: ¡Vive… y la lucha sigue!

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