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Las viejas políticas y los nuevos altos mandos militares

Durante décadas, los presidentes mexicanos han hecho caso omiso de la necesidad de unificar a las Fuerzas Armadas en una sola estructura y en una sola entidad administrativa. Aunque eso no erradicaría por completo las rivalidades entre mandos y objetivos militares, sí reduciría su campo de posibilidad. Unificar a las Fuerzas permitiría sentar las bases de una política de defensa, equilibrar los recursos de los ejércitos de tierra, mar y aire, diseñar la fuerza militar que el país necesita y definir una política militar acorde a los objetivos nacionales.

Derechos conculcados a militares retirados

El personal en situación de retiro de las Fuerzas Armadas Mexicanas es sujeto de discriminación por parte de las autoridades que moralmente, por mandato Constitucional y por apego al cumplimiento de las leyes y reglamentos militares están obligados a proporcionar condiciones de vida digna a quienes honrosamente sirvieron a la nación en las filas del Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Armada de México. A estos servidores de la nación les son conculcados los múltiples beneficios que dispone la Ley Federal del Trabajo por el desempeño del servicio.

“Guerra” modernizó Fuerzas Armadas

La “guerra” contra el narcotráfico emprendida por Felipe Calderón durante su sexenio obligó a las Fuerzas Armadas mexicanas a aceptar una modernización tecnológica, pero también alteraciones en su misión, objetivos, despliegue y estrategia.

El futuro secretario de la Defensa

El próximo secretario de la Defensa Nacional debe ser un militar. Estoy convencido del patriotismo ejemplar del soldado mexicano que tradicionalmente se enfrenta al enemigo en condiciones de inferioridad: sin instrucción bélica contra el español ganando la Independencia, contra las intervenciones europeas y las del imperio del Norte por la soberanía. Ese soldado implantó las leyes de Reforma y derrocó, con la Revolución Mexicana, al tirano, escribiendo con sangre su Constitución de 1917. Sobre todo, se requiere que el nuevo titular de la Secretaría de la Defensa Nacional no olvide –como desafortunadamente hicieron sus antecesores– la protesta de “cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen”. Lamentablemente en el siguiente siglo, desde el poder, serían arrastrados los soldados del pueblo a obedecer altos mandos plegados a mandatarios que violaban la Constitución, usándolos represivamente contra el pueblo para enmendar sus errores políticos; consecuentemente sufrieron los militares el desprecio y el repudio de la sociedad. Si ahora pusieran un civil al frente de las Fuerzas Armadas, serviría para asegurarse de que las cosas sigan como están, con asesoría militar.

Ejército Mexicano, burocratizado

Las Fuerzas Armadas Mexicanas padecen macrocefalia: tienen una cabeza muy grande y un cuerpo muy pequeño, señalan especialistas. Y es que el país cuenta con 541 generales para 211 mil 488 efectivos, mientras que el ejército chino registra 191 generales para más de 2 millones de integrantes. A los generales mexicanos se suman 850 coroneles. Los sueldos de los mandos superiores en el Ejército rebasan los 2 mil 178 millones de pesos cada año

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