Las deudas impagables de estados y municipios

A principios de la década de 1990, la banca comercial encontró en las administraciones de los gobiernos estatales y municipales a los mejores clientes cautivos mediante el crédito. A ellos puede cobrarles tasas de interés estratosféricas sin que alguien proteste y sin importar la persona o partido político que esté en el poder, pues al final de cuentas las impagables deudas de gobiernos y municipios se heredan a las siguientes administraciones y éstas se garantizan ni más ni menos que con el presupuesto público.