Contralínea  

Alerta Roja

Zósimo Camacho / David Cilia, fotos / enviados
En Atenco la represión contra La Otra Campaña pone a prueba a la red de pueblos y organizaciones políticas y sociales que el subcomandante Marcos construye desde hace cuatro meses.

 

 


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San Salvador Atenco. Hablan y se duelen en voz baja. Entre las penumbras de la madrugada observan con terror las convulsiones que sufre su compañero Alexis Benumea, de la Facultad de Economía de la UNAM. Desde hace seis horas esperan el auxilio de la Cruz Roja a la cual las policías Federal Preventiva (PFP) y del estado de México le impiden el paso. Al joven de 20 años le estalló en el cráneo una granada de gas lacrimógeno lanzada por los uniformados. Su padre y sus compañeros gimen al percatarse de que “se le empieza a salir el cerebro” por los dos orificios que le produjo el impacto. No hay quien los auxilie. Saben que, de ser descubiertos, en segundos yacerán en el suelo bajo una lluvia de toletazos y patadas.

 

Y se percatan de las “detenciones” que los cuerpos policíacos realizan en las casas contiguas. Escuchan cuando decenas de uniformados tumban zaguanes y puertas; rompen los vidrios de las ventanas y, al grito de “ya se los cargó su chingada madre”, lanzan los perros de ataque contra los niños, mujeres y hombres que encuentran. Con claridad distinguen los gritos de amigos, hermanos y familiares cuando son pateados en la cara y los genitales hasta el hartazgo. Vuelve el silencio.

 

Y regresan los perros. Husmean en la puerta. La veintena de adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, entre los que se encuentran integrantes de la “Karavana” que acompaña al subcomandante Marcos en la gira de La Otra Campaña, quisieran no existir. Contienen la respiración y desearían ni siquiera transpirar, oler, para que no sean delatados por los caninos. Algunos vinieron a “solidarizarse” con los pobladores de este pueblo de San Salvador Atenco; pero la mayoría, como integrantes de los medios alternativos de comunicación, llegaron para realizar la cobertura de la entrada de la policía en esta comunidad.

De nada les valió llevar cámaras fotográficas y de video. Todos son blanco de los cuerpos de seguridad. Son ocultados por los pobladores en sus baños, roperos y traspatios. Algunos saldrán escondidos en carretas o serán llevados a caballo hasta parajes agrestes lejos de las manos de la policía. Otros, permanecerán con angustia refugiados en habitaciones mientras que por televisión observan lo que ocurre afuera.

 

“Y es un gran trauma; es desmoralizadora la manera en como se ensañan. Además de ver cómo se nos tortura ante las cámaras, se siente mucho dolor que los locutores aplaudan lo que pasa y que a las 'madrizas' les llamen detenciones”, dicen tartamudeando quienes lograron salir cuando la policía se retiró.

En las detenciones participan, al menos, cuatro personas con el rostro cubierto que señalan no sólo casas que la policía debería allanar, sino a las personas que deberían detener, incluidos a los de la “Karavana”. La PFP y la policía mexiquense buscan incluso en los tinacos de agua de las azoteas.

El que es descubierto, inerme y aterrado, no es tratado como persona, ni siquiera como animal. Antes de llevarlo a la camioneta que lo trasladará a la cárcel, lo alejan de las cámaras y micrófonos, lo introducen en una de las casas allanadas y ahí le cae una decena de uniformados quienes lo golpean despiadadamente. Minutos después el “detenido” es sacado ensangrentado e inconsciente. Los policías lo llevan a rastras y “tienen el cuidado” de cubrirle la cabeza con playeras o camisas cuando se acercan a las cámaras.

Entre los torturados y detenidos por la policía que acompañan al subcomandante Marcos desde el primero de enero de este año se encuentran el doctor Guillermo Selvas y su hija Mariana; Bertín Réyez Ramos, uno de los dirigentes del Frente Popular Revolucionario; la joven Leticia Ramírez Pacheco; las fotógrafas extranjeras Samantha Dietmar, de nacionalidad alemana, Cristina Valls y María Sastres, ambas de nacionalidad española que, junto con dos chilenos más, fueron deportadas. Y, sin excepción, los más de 250 detenidos son integrantes o simpatizantes de La Otra Campaña.

 

Un día antes los gobiernos federal, encabezado por el presidente Vicente Fox (PAN); del estado de México, por Enrique Peña Nieto (PRI), y del municipio de Texcoco, por Higinio Martínez Miranda (PRD), habían decidido “desmantelar” al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) que encabeza Ignacio del Valle, preso en un penal de máxima seguridad. El pretexto fue la resistencia al desalojo de vendedores de flores y verduras. Las autoridades tenían conocimiento de que el movimiento del FPDT era parte de La Otra campaña.

En estas calles, donde hay manchas de sangre y casas destruidas, apenas una semana antes el subcomandante Marcos había sido recibido con la detonación de cañones y cohetes. Decenas de jinetes lo acompañaron por varios pueblos hasta llegar a la plaza principal de San Salvador. Música de banda, de concheros y de tríos y coros se escuchó hasta pasada la media noche. La visita del Delegado Zero fue una fiesta a la que acudieron miles de campesinos que abarrotaron el auditorio al aire libre y las calles aledañas.

 

Entonces escucharon decir al encapuchado que después de la defensa que hicieron de sus tierras, cuando el gobierno federal intentó quitárselas para construir un aeropuerto, ya nadie se metería con ellos. Y que debían de hacer una valoración y decidir entre permanecer tranquilos en su comunidad o volver a salir a las calles y solidarizarse con otras luchas. Agregó que de decidir quedarse en sus casas, los indígenas zapatistas “los seguiremos respetando”; pero si deciden luchar juntos en La Otra Campaña, “será la alegría más grande, porque los necesitamos”.

La multitud responde al unísono que sí. Familias enteras levantan las manos, aplauden y gritan: “Atenco no se vende ni se rinde”. Después del discurso de Marcos la fiesta continuó con un baile popular.

Estado de México

El paso de La Otra Campaña por tierras mexiquenses concluye en la iglesia del Buen Camino, en el valle de Chalco. Se trata de un templo católico cuyo retablo es un mural de un cristo que, radiante, se despende de la cruz. Debajo de él masas campesinas y proletarias llevan pancartas que rezan: “Tú eres el camino”, pero también: “Salud”; “Educación”, “Justicia” y otras.

Se trata de una reunión con más de 300 adherentes, sólo aquéllos que han firmado la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Además de un altar dedicado a la virgen de Guadalupe y otro al crucificado, hoy también se observan banderas rojas con la hoz y el martillo y se escucha La Internacional.

 

Se dan cita integrantes de comunidades eclesiales de base, maestros, trabajadores, choferes, creadores de radios comunitarias y estudiantes. Denuncian que los trabajos son mal pagados y también coinciden en que del gobierno ya no pueden esperar nada; que ellos mismos deben construirse un mejor nivel de vida y que deben organizarse para tomar lo que les pertenece. Al final, el himno zapatista retumbará en la bóveda de la iglesia entonado con entusiasmo por familias enteras.

En Zumpango, quienes se congregan son principalmente jóvenes: musiqueros, anarquistas, skin heads, universitarios, hip hoperos, rockeros. Creadores del “arte acá”, que, cuando se pronuncia, debe ir acompañado con un vaivén de cabeza.

Casi no hay discursos. Los jóvenes, entusiastas, soñadores, muestran su rebeldía con su música y formas de vestir. Se contonean con la música andina o con un son jarocho; entonan canciones de protesta y bailan frenéticamente slam, hip hop y rock. El grupo que precede a Marcos entona el “Ya basta” que poco a poco se transforma en “ya va a estallar”.

El Delegado Zero les dice que “los verdaderos ladrones no visten de punks, anarcos o skin heads, sino que llevan el símbolo del PRI, PAN o PRD. Son ellos y no otros los que están de acuerdo con la guerra de despojo y atentan contra nuestra seguridad”.

El “pase de lista” de los pueblos indígenas del Estado de México adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona concluye en Santa Cruz Ayotuzco, Huixquilucan. Bajo una pertinaz y fría llovizna, la primera de la temporada en estas comunidades agrícolas de la sierra de las cruces, habitantes de ocho pueblos desfilan ante el micrófono para denunciar que trasnacionales asociadas con políticos pretenden arrebatarles sus tierras.

 

Hombres de gabán de lana, botines y sombrero salen de entre los ocotes y cedros. Colman el agreste predio en el que esperan al subcomandante Marcos. Los de los pueblos más lejanos han llegado a caballo. Amarran a sus bestias en los macheros de sus huéspedes y con ellos se encaminan a exponer sus problemas.

Don Martín, de más de 70 años y que habla en otomí, dobla con delicadeza casi ceremonial un gabán jaspeado que le regala al Delegado Zero. El comisariado de Bienes Comunales de Ayotuzco explica que los avecindados que llegaron apenas hace 10 años venden los montes del pueblo impunemente. “Dicen que son de aquí de la comunidad y reclaman tierras pero no para sembrarlas sino para venderlas”.

El problema común de todos estos pueblos es el crecimiento de la ciudad de México. No sólo se pretenden fraccionar las tierras de las comunidades más cercanas para construir residencias, sino que incluso son codiciadas las cercanas a Toluca para que sean las que provean de agua y campos de golf y “zonas de esparcimiento” a los habitantes de las colonias que se pretenden instalar.

“Estamos amenazados por el crecimiento de Santa Fe (Distrito Federal). Ya hay varias inmobiliarias que quieren comprar terrenos a gente que ni es de aquí. Quieren nuestros recursos y nosotros estamos dispuestos a defenderlos”, dicen pobladores de San Mateo Tlalquitenango.

Por la tarde había visitado San Jerónimo Acazulco, municipio de Ocoyoacac, y Xalatlaco, donde fue recibido por los pobladores con cohetes y discursos en otomí y en náhuatl. A la entrada de éste último municipio, los pobladores lo esperan vestidos de charro. Marcos encabeza a 20 jinetes que además de la bandera mexicana portan el estandarte del pueblo y de la virgen de Guadalupe.

 

Al llegar a la plaza principal y bajarse del caballo, suena el huehuéhuetl, el teponaxtle, los ayoyotes y el palo de lluvia. El subcomandante Marcos se pierde entre los penachos y el humo del incienso con que lo recibe la comunidad. Los pobladores le dicen que peligran sus tierras y se quejan de su pueblo vecino, Ajusco, con el que se disputan mil 300 hectáreas de tierras.

El Delegado Zero les dice que ese conflicto de linderos fue creado por las autoridades para dividir a los “pueblos hermanos” porque lo que quieren es quitarles sus montes y aguas. “Es otra guerra de conquista como la de 1521. Aquella vez nos encontraron divididos y por eso nos derrotaron. Por eso debemos unirnos para enfrentar a los de arriba”.

Ciudad de México

En el foro cultural de la Magdalena Contreras, donde el Delegado Zero acude para reunirse con los pueblos y adherentes del Surponiente del Distrito Federal, se presenta Elena Poniatowska, periodista y promotora del voto a favor de Andrés Manuel López Obrador. Se le ve incómoda. Deambula por los jardines de la antigua fábrica de Contreras. Y es que no es bienvenida por los simpatizantes de La Otra Campaña. No se quedará al final del acto. Antes de retirarse un joven le grita: “qué hace aquí, si aquí no va a estar Obrador”.

Pobladores de San Nicolás Totolapan denuncian el despojo de montes y aguas. Dicen que a pesar de contar con el códice de fundación del pueblo y documentos coloniales, las autoridades agrarias no los quieren reconocer como comunidad originaria. Además, les quitan las tierras “para sembrar casas en vez de maíz y frijol”.

 

Frente a 8 mil estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México el Delegado Zero acusa al rector Juan Ramón de la Fuente de usar el dinero y el prestigio de la UNAM para colocarse como candidato a la Presidencia de la República. Pero el “porro perfumado” que quiere llegar a ser presidente después de haber pasado por la 'Recetaría' de Gobernación “no sabe que no habrá sistema político mexicano para ese año”.

 

Antes de la represión contra adherentes a La Otra Campaña, Marcos recorrerá Tepito y La Merced, donde exigirá la salida de los Wal Mart y demás cadenas trasnacionales. Además iniciará la promoción de la suspensión del pago de impuestos para los pequeños comerciantes.

Al concluir la gira por el Distrito Federal el subcomandante Marcos termina su paso por 21 entidades federativas con más de 25 mil kilómetros recorridos. Entre mítines y reuniones con adherentes y simpatizantes ha encabezado alrededor de 250 actos en los que promueve la caída de los malos gobiernos y la construcción de una sociedad anticapitalista.

 


¡Hasta morir si es preciso!

El “Séptimo Batallón” del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), dirigido por Ignacio del Valle, blande sus machetes en la avenida Reforma: escena que precede a la represión ordenada “desde arriba” en contra de los pobladores de San Salvador Atenco, desatada un par de días después de “el otro primero de mayo” y que ha culminado con el líder de Atenco en un penal de máxima seguridad.

Pero en la marcha conmemorativa del Día del Trabajo los miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra son sólo custodia del Delegado Zero, son de los rebeldes que osan retar al sistema capitalista y a sus “ejecutores” en México: George W. Bush y Carlos Slim, así como a los “vasallos del capital extranjero” -como los nombra el subcomandante insurgente Marcos-, empezando por el presidente ultraderechista Vicente Fox.

Un par de hileras formadas por una cuarentena de hombres abren paso al zapatista encapuchado quien, desde enero pasado, recorre las zonas más vulnerables del país y escucha a los más desprotegidos, los que viven la extrema pobreza, el despojo, la marginación, la migración y todos los males del enemigo que no es otro que el sistema capitalista.

 

Ahora está de gira por el Distrito Federal y desde el mediodía y hasta las tres de la tarde del 1 de mayo camina por dos importantes arterias de la ciudad: corredores financieros en donde están ubicadas la embajada de Estados Unidos, la Bolsa Mexicana de Valores, varios establecimientos Sanborn's, sucursales bancarias y la cadena estadounidense de hoteles Sheraton.

Al “Séptimo Batallón” de San Salvador Atenco lo acompañan los sindicalistas independientes, los punketos, los skin heads, los darketos, los hipies, los variopintos, los trabajadores sexuales, los sin partido, los “mugrosos”, los “apestosos”, los pobres, los de abajo y a la izquierda.

Todos observan la síntesis del servilismo del poder político con el poder económico denunciado por La Otra Campaña: tres hileras de entre 70 y 100 granaderos y elementos de seguridad pública del gobierno del Distrito Federal, cuyos salarios son pagados con recursos públicos, resguardan los comercios y franquicias de las grandes trasnacionales en las avenidas Reforma y Juárez. Otros tantos custodian la calle de las joyerías y la ropa europea: Madero.

 

Atrás quedó la marcha “oficial” del Día del Trabajo convocada por Francisco Hernández Juárez, el “neo-charro”: mote impuesto al líder de la Unión Nacional de Trabajadores por sindicalistas adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Ahora el Zócalo es tomado por los rebeldes y desde la tribuna, localizada frente a Palacio Nacional, el subcomandante Marcos lanza un mensaje a los ricos con receta especial para el dueño del Centro Histórico de la ciudad de México:

“Vamos a quitarle Telmex y los Sanborn's a Slim. Todo lo que tiene se lo vamos a quitar y lo van a manejar los trabajadores, los telefonistas y los empleados de estos comercios. Vamos a quitarle a los terratenientes la tierra y la van a trabajar los campesinos. Vamos a quitarle la escuela a los funcionarios corruptos, idiotas y mediocres que la tienen y se la vamos a entregar a los universitarios. Vamos a quitarle los bancos a los banqueros, las industrias a los grandes propietarios y los gobiernos a los malos gobernantes y los vamos a tomar nosotros. ¡A 'güevo'!”

El delegado Zero explica a los más de 25 mil asistentes: “se trata de que la soledad que sentíamos, el miedo, la angustia, cambie de manos: que ahora tengan miedo los de allá arriba, que se llenen de angustia y que se caiga la Bolsa de Valores. Vamos a cambiar este país de una vez por todas. Tendremos independencia. Nunca más ningún gobierno va a hacer lo que ha hecho el gobierno de Vicente Fox, que es humillar la memoria histórica de este país ante George Bush y los norteamericanos”.

 

Esta no es la primera vez que Marcos se refiere al presidente de Estados Unidos. Cuatro horas atrás, al iniciar la marcha frente a la embajada “yanqui” -“representación diplomática del gobierno de Bush, mas no del pueblo norteamericano. Oficina en México del mal gobierno de Estados Unidos que ha sembrado la muerte y la destrucción en todo el planeta; que representa la codicia de los grandes capitales norteamericanos; desde la cual se deciden los asuntos fundamentales del gobierno mexicano encabezado por el Partido Acción Nacional y Vicente Fox”- pronuncia un mensaje para Bush, “esperando que alguien lo pueda traducir en términos en los que su corta, muy corta inteligencia pueda entender”, dice el guerrillero.

 

“Avisamos que acá en México ya hay otro camino que estamos construyendo cientos de miles de mexicanos de abajo y de la izquierda. Este movimiento nacional habrá de derrocar a los malos gobiernos de nuestro país que prostituyen nuestra soberanía como nación independiente. Habremos de expulsar a los ricos y poderosos que han convertido en mercancía a las personas y a los recursos naturales. Expulsaremos a quienes están conquistando nuestra patria. En nuestros cielos no ondeará la bandera de las barras y las turbias estrellas, en nuestros cielos habrá de ondear de nuevo con dignidad la bandera de México. Ni modo, hay que empezar a empacar”.

“Séptimo Batallón”

La idea de expulsar a los intereses extranjeros del país se refuerza en el mitin. Ignacio del Valle, líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, señala a los dueños de los medios de producción y grandes inversionistas: “si quieren seguir viviendo vayan haciendo sus maletas porque ya se tienen que ir. Se van a ir mucho a la 'chingada'”.

El hombre afirma que “estamos en el corazón de México no sólo para decir enojados que nos vamos a organizar, sino para demostrar que ya nos organizamos. Es cierto que tenemos diferencias pero ya descubrimos nuestra fuerza”.

 

Dos días después el aparato del Estado mexicano reacciona en contra de los “macheteros” de San Salvador Atenco, esos mismos que se autonombraron “Séptimo Batallón” del EZLN. El 3 de mayo pasado elementos de la Policía Federal Preventiva “auxilian” extrañamente un operativo instrumentado por las policías municipal y estatal y coordinadas por el ex jefe del Cisen, Wilfrido Robledo, quien estuvo sujeto a investigación por el gobierno foxista por el delito de desvío de recursos públicos y fraude, para desalojar a sólo ocho comerciantes vendedores de flores de las inmediaciones de un mercado en Texcoco.

Ignacio del Valle y unos cuarenta agremiados de su organización y floricultores son golpeados hasta el cansancio por la fuerza pública federal, luego son detenidos y encarcelados. El hombre, que 39 horas atrás alzó su machete al cielo y prometió rescatar a los presos políticos de este país, es remitido al penal de máxima seguridad de Almoloya bajo la consigna de que, en su caso, se aplicará todo el rigor de la Ley, según lo dicho por el gobernador priista del Estado de México, Enrique Peña Nieto, quien ahora se ufana de aplicar la fuerza del Estado en contra de colonos y de que no le tiembla la mano como hace cuatro años al gobierno de Vicente Fox en contra de los macheteros de Atenco.

 

Antes de las amenazas surgió un grito. ¡Hasta morir si es preciso! Esa es la sentencia que el Delegado Zero ha recogido en los 20 estados recorridos por La Otra Campaña. Esa es la sentencia que repite al despuntar mayo en la plancha del Zócalo capitalino: “¡hasta morir si es preciso!”. “Ellos, nosotros, La Otra Campaña, hemos decido unir nuestras luchas no para cambiar un gobierno, sino para derrocarlo”.

 

En el “otro primero de mayo” el subcomandante Marcos señala: “vivos o muertos, presos o en libertad, desaparecidos o en la calle, venimos a repetir lo mismo a los de allá arriba, a los grandes políticos, a los grandes ricos: los vamos a hacer pedacitos a todos. Van a volver a brillar las calles con la gente de abajo, humilde y sencilla, por la pura gana de luchar y de cambiar la historia de este país de una vez por todas. Se va a levantar otro México”. (Nancy Flores)


 

 

 

 

Publicado: Mayo 2a quincena de 2006 | Año 4 | No.56



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