2a quincena julio 2008

Introducción

Ingobernabilidad, signo calderonista

 

A 20 meses de haber asumido la Presidencia de la República –entre empellones en el Congreso y protestas en las calles–, Felipe Calderón ve cumplirse los peores augurios de sus detractores: chantajeado por el priismo, es incapaz de implantar programas de gobierno y concretar las reformas que les debe a sus promotores; su administración no logra reducir las tasas de desempleo, y ahora ni siquiera puede controlar la inflación en una economía a punto de entrar peligrosamente en recesión.


Sin embargo, los problemas más urgentes fueron creados o intensamente alimentados luego del 1 de diciembre de 2006. En la lucha contra las bandas del narcotráfico, Felipe Calderón encontró la razón de ser de su gobierno, su legitimidad y pretexto para militarizar ciudades, carreteras y paupérrimas zonas rurales. Advirtió que la lucha costaría vidas, pero prometió ganar la “guerra”. Desató una cruenta batalla que ha costado la vida a más de 5 mil personas, el 10 por ciento de ellas efectivos militares, marinos y policías.


La sociedad no se siente más segura; los índices de delincuencia se dispararon y el trasiego de drogas no disminuyó; incluso, según un informe de la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA, se retrajo la erradicación de cultivos de marihuana y amapola.


De acuerdo con especialistas consultados, la estrategia errónea en la lucha contra el narcotráfico es consecuencia de que el principal objetivo de los militares nunca fueron las mafias, sino los movimientos sociales. Un informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos da cuenta de que durante el calderonismo se han presentado 634 quejas contra efectivos militares por cometer 1 mil 373 violaciones a las garantías individuales. Además, según organizaciones no gubernamentales, durante los dos últimos años se criminalizaron más de 60 movimientos sociales.


La ausencia de mecanismos de participación ciudadana que incidan en las decisiones gubernamentales no deja más caminos que la protesta y la movilización. El primer paro nacional, un ensayo para una posible huelga nacional, ya es preparado por sindicalistas y organizaciones campesinas para septiembre próximo.


El pronóstico de historiadores, sociólogos, politólogos y luchadores sociales es que se avecina una movilización social que no podrá ser contenida fácilmente por la administración calderonista. Con el prematuro fracaso de su principal oferta, y el desprestigio, la indolencia y la ineptitud de sus funcionarios, el calderonismo ratifica los peores vaticinios de sus rivales: en sus manos, el país no puede tener otro destino que el de la ingobernabilidad.

 

 

Revista Contralínea / México

Fecha de publicación: 15 de julio de 2008 | Año 7 | No. 106

 

 

COMENTARIOS

En Contralínea nos interesa conocer tu opinión sobre esta información.


Tu nombre:
E-mail

Escribe tu mensaje aquí:

 

SUSCRIPCIONES

 

 

 

NAVEGACIÓN

INICIO
Enviar a un amigo
Opina sobre este texto
Página de inicio
 




CARICATURA

PUBLICIDAD

BÚSQUEDA

 
Escribe el tema o autor que buscas en nuestro archivo.

en
Contralínea Web


 

 

PUBLICIDAD

EN LOS ESTADOS

PUBLICIDAD

ACTUALIDAD

 

 

 

 

PUBLICIDAD

 

 

 

 

 


Derechos reservados Corporativo Internacional de Medios de Comunicación S.A. de C.V.

Responsable sitio web: Gonzalo Monterrosa