Estrategias del pasado

Estrategias del pasado

Pocos cambios podemos esperar en materia de seguridad en la siguiente administración pública federal, que comenzará el 1 de diciembre. Si Enrique Peña Nieto mantiene la plataforma de seguridad que mencionó en su campaña por la Presidencia de la República, lo que tendríamos sería una política cercana a la que inició Ernesto Zedillo durante su administración, de 1994-2000, la última priísta antes de los 12 años de gobierno del Partido Acción Nacional.
 
De acuerdo con su Estrategia Nacional para Reducir la Violencia, la política de seguridad de Peña Nieto mantendría el uso de las Fuerzas Armadas para afrontar los problemas de seguridad pública, tal y como lo han venido haciendo los gobiernos federales, estatales y locales de todos los partidos políticos en los últimos 18 años. En ese sentido no habría ningún cambio.
 
Aún no sabemos, sin embargo, con qué intensidad usaría Peña Nieto a los militares, pero podemos decir con seguridad que eso no depende totalmente del presidente en turno, sino de los límites presupuestales, de la inercia institucional y de los proyectos propios que siguen cada una de las Fuerzas Armadas.
 
Peña Nieto dijo en campaña que seguiría usando a los militares en tareas de seguridad pública en tanto no hubiera policías capacitados para el combate a la delincuencia organizada, pero mencionó dos elementos que, según el candidato, marcarían la diferencia con la política del gobierno actual: la estrategia sería construida en acuerdo con la sociedad civil organizada y con los diferentes niveles de gobierno; y segundo, estaría enfocada en reducir los secuestros, la extorsión, los homicidios y la trata de personas.
 
Ya veríamos efectivamente qué tanto consultaría el siguiente gobierno a la sociedad civil organizada y qué peso específico tendría ésta en la definición de las políticas de seguridad, sin embargo la inclusión de voces de la sociedad civil no fue extraña ni en el gobierno de Zedillo ni en el de Vicente Fox. Ambos gobiernos abrieron un espacio de diálogo en el que las organizaciones de derechos humanos tuvieron oportunidad de expresar sus puntos de vista respecto de las políticas de seguridad y hacer propuestas. Sin embargo, los mecanismos de contacto entre sociedad civil y gobierno, que ya incluían a representantes militares, no tenían una vía clara para garantizar el impacto en las políticas públicas.
 
Común a los candidatos que sólo expresan ideas generales como frases de campaña, pero nunca explican cómo lo lograrían, Peña Nieto no mencionó en su discurso cómo aseguraría que la sociedad civil tenga una participación efectiva, más allá de la que experimentaron Zedillo y Fox con resultados magros.
 
El nombre de su estrategia apuntó al intento de enviar un mensaje a una sociedad que se sintió agraviada por la ola de violencia que desataron las políticas de seguridad del gobierno que está por concluir. Esa idea, la de reducción de la violencia, coincidía con el deseo de amplios sectores de la sociedad afectados por el homicidio, el secuestro y la extorsión. Sin embargo, la vaguedad de la propuesta no garantiza más que la de una frase de campaña sin intenciones ni planes realistas de cumplirla.
 
Los lineamientos generales de la plataforma de seguridad de Peña Nieto incluyeron al mismo tiempo un guiño a las Fuerzas Armadas, pues el candidato dijo que estaba en desacuerdo con las ideas de unificar a las Fuerzas Armadas, crear una secretaría única y nombrar a un civil como secretario de Defensa. Siguiendo la tradición priísta, esas afirmaciones de campaña nos indican que Peña Nieto tampoco está dispuesto a tocar las prerrogativas militares: no habrá cambios significativos a la organización ni distribución territorial militares, ni tampoco a los sistemas de administración de la justicia militar.
 
Al mismo tiempo, el candidato priísta no pudo evadir el lastre gubernamental de la falta de una reforma policial que devuelva a los policías las tareas de seguridad pública y a los militares sus tareas de defensa nacional. Peña Nieto rechazó la idea de crear una policía única que agrupe a las policías de todos los niveles de gobierno, pero dijo que duplicaría el número de efectivos de la Policía Federal y crearía un cuerpo militarizado de policía encargado de combatir a las bandas de la delincuencia organizada.
 
El modelo de una entidad intermedia entre los militares y los policías ha sido ensayado con éxito en algunos países de América Latina, como Colombia o Chile. Sin embargo, esos países lo lograron tras salir de periodos de intensa violencia y empezar una reforma profunda a sus sistemas de seguridad tanto pública como nacional.
 
Peña Nieto no detalló su propuesta y sólo dijo que crearía una gendarmería nacional de origen militar, pero con mando civil. El antecedente más reciente a un cuerpo intermedio es el de la formación de la Policía Federal Preventiva con brigadas de la policía militar, dependientes de la administración militar, pero ubicadas en una cadena de mando encabezada por un civil, el secretario de Seguridad Pública.
 
Peña Nieto tendría que analizar con mucho detalle la experiencia de la Policía Federal Preventiva, pues la creación burocrática de una nueva entidad de seguridad, sin ser acompañada de una estrategia real ni de los recursos presupuestales necesarios, puede derivar en la deserción masiva, tal y como ocurrió con la mayoría de los miembros de origen militar de la Policía Federal Preventiva.
 
Además de la gendarmería nacional, Peña Nieto propuso otra entidad, un centro nacional de comando y control que coordinaría todos los recursos policiales y militares del país en tiempo real. Aunque una entidad así posibilitaría eficacia y rapidez en la administración de los recursos de fuerza del gobierno, su creación requeriría disminuir las rivalidades burocráticas que han detenido intentos similares en el pasado. El expresidente Vicente Fox intentó crear un sistema unificado de inteligencia a través del consejero de Seguridad Nacional, pero pronto abandonó la idea tras conocer la resistencia de las Fuerzas Armadas a compartir la información de inteligencia militar con otras agencias menos confiables.
 
Para que el nuevo gobierno monte una estrategia realmente efectiva y cercana a las aspiraciones de la sociedad, tendría que vencer primero esas rivalidades internas en los cuerpos de seguridad y trabajar en una disminución efectiva de las prerrogativas militares y navales, así como en la construcción de una estrategia de seguridad nacional, de la que se desprenderían entonces la estrategia militar y la policial, así como de las entidades mixtas y de coordinación interinstitucional.
 
Peña Nieto habló de mejorar las condiciones de vida de la población como parte de su política de seguridad. Pero eso también implicaría presentar una propuesta de presupuesto que privilegie las capacidades de desarrollo social y anticorrupción del gobierno, así como las de impartición de justicia, antes que seguir reforzando el presupuesto de entidades policiales y militares enfrascadas año con año en una pugna interinstitucional por los recursos públicos.
 
Sin esas transformaciones, la estrategia del nuevo gobierno quedaría prácticamente reducida a esfuerzos infructuosos que podrían ser aprovechados de nueva cuenta por los grandes grupos de la delincuencia organizada para realizar una redistribución nacional del poder criminal.
 
Disminuir la violencia que afecta a la sociedad civil implicaría afectar dramáticamente las capacidades que ya tiene la delincuencia organizada y sobre todo minar su voluntad de dañar tanto a las organizaciones criminales enemigas como a las fuerzas gubernamentales que se le oponen. Esa tarea no será posible sin una reforma profunda de todo el aparato de seguridad mexicano y sin una nueva jerarquización de prioridades en el combate a la delincuencia.
 
El Congreso mexicano, los partidos políticos, la sociedad civil, los gobiernos federal y estatales tendrían que trabajar conjuntamente para que una reforma así fuera posible. Hasta el momento, dados los enconos políticos que ha levantado la elección federal y las sospechas de fraude, ese trabajo apartidista unificado por el interés nacional se antoja difícil de empezar y prosperar. Ojalá hubiera motivos de optimismo. Lamentablemente no los hay.
 
Lo que tenemos por delante es la probabilidad de tener un arranque del nuevo gobierno lleno de medidas espectaculares, al estilo de Carlos Salinas de Gortari, realizadas por un gobierno ansioso de legitimidad, pero vacío de propuestas propias y de voluntad para realizarlas. No esperemos una mejoría sustancial de la seguridad en el próximo gobierno. Tengamos presente que los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional hicieron una pausa de 12 años y ahora están dispuestos a seguir con las mismas políticas del pasado reciente.
 
*Especialista en Fuerzas Armadas y seguridad nacional; egresado del Centro Hemisférico de Estudios de la Defensa, de la Universidad de la Defensa Nacional, en Washington
 

TEXTOS RELACIONADOS:

  
Fuente: Contralínea 295

 

Lo más leído

Talleres Gráficos, alternativa frente al ‘coyotaje’ en papelería electoral: presidenta

El gobierno federal fortalecerá Talleres Gráficos de México para que produzca la mayor parte de la papelería electoral y reducir la dependencia de empresas privadas –identificadas como ‘coyotes’ por ser sólo intermediarias–, que han concentrado durante años los contratos en el Instituto Nacional Electoral (INE) y en los organismos públicos locales electorales (OPLES), indicó a lo largo de esta semana la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La propuesta de robustecer e incluso transformar a empresa estatal a TGM ocurre en medio de las investigaciones por presuntas irregularidades en las contrataciones del Instituto durante la gestión de Guadalupe Taddei, y de los antecedentes de proveedores que participan en este mercado desde por lo menos 1999

Saber más »
Destacada

FGR debe superar dificultades jurídicas en acusación contra exfiscal Jáuregui: Oliva Posada

La acusación por traición a la patria contra el exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, abre un debate jurídico sobre la participación ilegal de agentes estadunidenses –en ese caso, de la CIA– en territorio mexicano. El especialista en seguridad nacional, Javier Oliva Posada, advierte que la FGR debe demostrar cómo los hechos atribuidos al exfuncionario encuadran en ese delito, cuya aplicación plantea dificultades jurídicas y posibles implicaciones políticas

Saber más »
Destacada

ASF debe auditar exhaustivamente al INE e incluir gestión de Córdova: Sheinbaum

La solicitud a la Auditoría Superior de la Federación es que se audite de forma exhaustiva al Instituto Nacional Electoral y que se transparenten todos los contratos que involucran a las empresas Cajas Graf, Formas Finas y Materiales, Corporativo Zeg y Comercializadora JVLY, tanto en el periodo de Guadalupe Taddei como previamente, señaló esta mañana la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Ello, porque durante la gestión de Lorenzo Córdova Vianello esos proveedores implicados en presunta corrupción también obtuvieron contratos.

Saber más »
Destacada

Renuncia de Guadalupe Taddei llega a San Lázaro; diputados alistan relevo

La renuncia de Guadalupe Taddei Zavala a la presidencia del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), con efectos inmediatos, fue recibida por la Cámara de Diputados y turnada a la Junta de Coordinación Política (Jucopo) para iniciar el proceso de designación de su relevo, informó el presidente de la Mesa Directiva, Raúl Bolaños-Cacho Cué.

Saber más »
Destacada

Taddei renuncia al INE en medio de acusaciones e indagatorias por corrupción

En un mensaje escrito, la aún consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, anunció que este lunes 26 de octubre presentará su renuncia ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en medio de acusaciones e investigaciones por casos de presunta corrupción en su gestión. “Esta decisión responde a mi convicción de que proteger al Instituto y permitir que continúe cumpliendo su misión constitucional, debe estar siempre por encima de cualquier interés coyuntural o personal”.

Saber más »
Destacada

Estructura del INE opera para el partido de derecha Somos

Militantes y consejeros del partido Somos mantienen un vínculo estrecho con funcionarios del INE que operan áreas estratégicas –incluido el manejo del padrón electoral–. Por el fenómeno conocido como “puerta giratoria”, esos nexos implican acceso a información privilegiada y sensible. En las filas del partido no sólo están exconsejeros electorales –como Lorenzo Córdova, Valdés Zurita, Marco Antonio Baños, Rodrigo Morales y José Woldenberg–, sino más de 10 exdirectivos del organismo autónomo. Entre estos últimos destacan: Edmundo Jacobo, René Miranda Jaimes, César Ledesma Ugalde, Carlos Ferrer Silva, Ana Laura Martínez de Lara. Además, en su Consejo Consultivo Ciudadano figuran los exministros de la Suprema Corte: José Ramón Cossío, Margarita Ríos Farjat y Javier Laynez Potisek; el exsecretario de Fox, Jorge Castañeda; comunicadores –incluidos los que comandan la campaña de “narcopolíticos de Morena”; una de las madres buscadoras de desaparecidos más activa en las campañas contra la 4T; y la presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y socia del empresario Claudio X, María Amparo Casar

Saber más »
La deuda de Chihuahua mostró una tendencia creciente, al pasar de 41mil 894.3mdp en 2014 a 51mil 477.9mdp al tercer trimestre de 2023
Destacada

Maru Campos acusó al exfiscal Jáuregui del ingreso de la CIA y de corrupción: Sheinbaum

La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, acusó ante la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al exfiscal general del estado, César Jáuregui Moreno, como el único responsable del ingreso de cuatro agentes de la CIA a ese estado sin autorización. En la reunión que sostuvieron brevemente el 19 de septiembre pasado, la panista también señaló a su excolaborados por presuntos actos de corrupción, entre ellos la operación de casinos, reveló la primera mandataria durante su conferencia matutina.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo