En un contexto de abierta crisis en el patrón de acumulación neoliberal, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió impulsar una política comercial que acelera las contradicciones económicas que, durante décadas, fueron denunciadas por economistas no alineados, como parte inherente de un proyecto que privilegió la libre circulación de capitales y desmanteló la red de programas, instrumentos e instituciones reguladoras de la inversión extranjera.
Esta situación tiene lugar en el marco de una clara confrontación geoeconómica entre Estados Unidos y China, a raíz de la aplicación de instrumentos arancelarios y sanciones económicas que, en palabras de la Casa Blanca, buscan atender una “amenaza extraordinaria” (The White House, 2025). Pero en los hechos, se traduce en el significativo aumento del comercio entre el T-MEC (Tratado entre México, EU y Canadá) y China, en donde la balanza es favorable para el dragón asiático.
Cabe recordar que el T-MEC fue firmado el 30 de noviembre de 2018 por el mismo Donald Trump, en el marco de su primera gestión al frente de Estados Unidos. Dicho tratado entró en vigor el 1 de julio de 2020, con reglas de origen más estrictas para la industria automotriz, buscando relocalizar las inversiones de este sector en su país.
Como parte de los acuerdos, la vigencia del T-MEC se pactó para 16 años (es decir, hasta 2036), con una revisión de resultados fechada para este año. De acuerdo con lo estipulado, si en la revisión se decide continuar, el tratado se extiende hasta 2042, con revisiones conjuntas en 2032. Y en caso contrario, si se decidiera no continuar, comenzaría una ronda de revisiones anuales en 2027, 2028 y 2029. En caso de que después de estas revisiones se decidiera continuar con el acuerdo, ya conocemos la fecha de extensión. Si se ratifica la no continuidad, el T-MEC expiraría formalmente en 2036.
Ante estos dos escenarios, el propósito de esta columna es plantear algunas de las afectaciones que podrían darse para Estados Unidos en caso de la no ratificación del acuerdo:
- Se presentaría un riesgo en la cadena productiva regional, a razón de la alta integración vertical –cadena de producción empresarial– con posibles afectaciones a nivel intraindustrial. Lo que generaría una inestabilidad en las cadenas de suministro en la región norte del continente, debido a que un alto porcentaje de los bienes que hoy se producen presentan una combinación de valor agregado nacional y extranjero, difícil de cambiar a corto plazo. Y en este sentido, vale recordar que, desde 2023 nuestro país se ha consolidado como el principal socio comercial de Estados Unidos y desplazó a China al tercer lugar (US Census Bureau, 2025).
- Se esperaría la aplicación de cuotas arancelarias para los productos provenientes de México y Canadá que ingresen a Estados Unidos. Esto generaría afectaciones en el país del Tío Sam, pues este impuesto comercial lo absorberían las empresas importadoras y los consumidores finales; lo que se traduce en una posible pérdida de competitividad para los empresarios estadunidenses frente a sus homólogos asiáticos, así como un incremento en los niveles de precios para la clase trabajadora del vecino país del norte.
- La incertidumbre que esta medida produciría frenaría las inversiones estadunidenses en los sectores exportadores, lo que podría favorecer la llegada de inversión asiática a esta región. Como antecedente, de acuerdo con datos recopilados en 2024 por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por su sigla en inglés), en los últimos 10 años, la inversión extranjera directa a nivel mundial se estancó debido a la falta de certidumbre de las empresas globales en su conjunto.
Situación que contrasta con los registros mexicanos, que exponen una captación récord de este indicador. Pues, de acuerdo con un comunicado emitido por la Presidencia de la República el 19 de noviembre de 2025, el monto de inversión extranjera directa en el país supera los 40 mil millones de dólares, es decir, un 15 por ciento más que en el año anterior. Y en el desglose de las cifras se observa un comportamiento interesante: el 68 por ciento de estas nuevas inversiones responden a proyectos de reinversión y el 16 por ciento a nuevas inversiones en el país.
- Por último, si en este contexto de globalización económica, Estados Unidos decide cerrarse al mundo de manera tajante, como ha venido anunciando, se esperaría una pérdida en la relevancia del dólar como moneda de referencia, por la caída en las transacciones comerciales internacionales. Y con ello, un impacto negativo en el valor de sus empresas.
En suma, el proteccionismo económico impulsado por Donald Trump representa una oportunidad para que nuestro país fortaleza el Plan México. Escenario que demandaría una mayor inversión pública en sectores productivos, para lo cual se requiere de nuevas fuentes de financiamiento, lo que fortalece nuestra anterior demanda de replantear las funciones del Banco de México. Y por supuesto, una política de diversificación de nuestros socios comerciales; esta vez, en busca de establecer relaciones entre naciones con menos disparidad productiva.
Referencias:
The White House (2025). Fact Sheet: President Donald J. Trump Imposes Tariffs on Imports from Canada, Mexico and China. The White House, Washington, DC, 1 de febrero. [en línea] Disponible en: https://www.whitehouse.gov/fact-sheets/2025/02/fact-sheet-president-donald-j-trump-imposes-tariffs-on-imports-from-canada-mexico-and-china/
U.S. Census Bureau (2025). USA Trade Online. [en línea] Disponible en: https://usatrade.census.gov/ .
Carolina Hernández Calvario*
* Académica de la UAM Iztapalapa; licenciada y doctora en economía (Facultad de Economía, UNAM); maestra en estudios latinoamericanos (Facultad de Filosofía y Letras, UNAM). Su campo de especialización es en economía política.
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