Las luchas de la Secretaría de las Mujeres: desde el combate al feminicidio hasta la violencia política

Las luchas de la Secretaría de las Mujeres: desde el combate al feminicidio hasta la violencia política

Ilustración: Gemini

El combate permanente a los múltiples tipos de violencias que viven las mujeres en México –desde la violencia política de género hasta los crímenes de odio– es prioritario para la Secretaría de las Mujeres, afirma su titular, Citlalli Hernández. En entrevista con Contralínea, habla de las batallas que se libran todos los días contra el feminicidio, la violencia política de género, la trata con fines de explotación sexual, la desigualdad salarial, entre otras. El terreno no es parejo, incluso con la primera mujer presidenta de la República –Claudia Sheinbaum–, quien también enfrenta este tipo de violencia y discriminación. La joven secretaria de Estado refiere avances importantes con la instalación de los Centros LIBRE y otras estrategias, y retos específicos en los que se profundizará el trabajo. Además, adelanta que podría haber sanciones contra jueces, juezas y ministerios públicos que no hagan bien su trabajo o revictimicen a las mujeres que buscan justicia; y que se generará una estrategia contra la trata

Por primera vez, en México gobierna una mujer: la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Con su llegada al máximo cargo de representación popular –al que arribó con un máximo histórico de 36 millones de votos– se intensificó un debate nacional relacionado con la violencia política de género y los ataques en su contra, sobre todo provenientes de sectores reaccionarios, de derecha y machistas. Pero también se abrió una puerta para combatir de forma directa toda forma de violencia contra el género femenino, para crear programas específicos, estrategias y políticas públicas.

Como parte de estos cambios, y previo a asumir la Presidencia, Sheinbaum anunció el 19 de agosto de 2024 la creación de la Secretaría de las Mujeres. Al frente de ésta, designó la joven –de 35 años de edad– Citlalli Hernández Mora, comunicóloga por la UNAM, política y activista de izquierda. En entrevista con Contralínea, la funcionaria habla de las batallas que se libran contra el feminicidio, la violencia política de género, la trata con fines de explotación sexual, la desigualdad salarial, entre otras. También refiere avances importantes en ciertos sectores, retos específicos en los que se profundizará el trabajo, y adelanta que podría haber sanciones contra jueces, juezas y ministerios públicos que no hagan bien su trabajo o revictimicen a las mujeres que buscan justicia.

Foto: Secretaría de las Mujeres

Lucha contra el feminicidio

Como parte de las acciones a favor de las mujeres, el 31 de marzo pasado la presidenta Sheinbaum Pardo envió al Senado de la República la iniciativa de Ley General para Prevenir, Investigar, Sancionar y Reparar el Delito de Feminicidio. El proyecto de decreto reforma el artículo 73, fracción XXI, inciso a), de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y tiene como objetivo erradicar este delito, acabar con la impunidad y establecer una adecuada articulación de acciones que garanticen, desde los distintos órdenes de gobierno e instituciones, el acceso de las mujeres y las niñas a una vida libre de violencias.

Consultada respecto al combate al feminicidio, la secretaria Citlalli Hernández indica que, “entre los varios pendientes que hay para las mujeres en México está el acceso a la justicia, muchas veces alimentada por la impunidad, por la falta de protocolos, por la insensibilidad que hay en todos los actores desde los ministerios públicos hasta los jueces y juezas, y que es parte cómo de esas estructuras patriarcales que encontramos en muchas instituciones, pero que ahí es donde más las vemos acentuadas y hasta con resistencias de poder garantizar justicia para las mujeres. Y en la máxima expresión de violencia hacia una mujer que es acabar con su vida, que es el feminicidio, pues en la práctica hay muchos retos de garantía de justicia”.

Por ello, considera que la iniciativa de Ley General sin duda es de mucha trascendencia. “Primero, es una reforma constitucional que dota, digamos, de facultades al Congreso de la Unión para poder legislar al respecto; y luego es toda la Ley General que son varias propuestas que yo resumiría, digamos, primero se homologa el tipo penal, es decir, hay una única tipología de qué es el feminicidio, que ese era un gran pendiente. Cada Código Penal de cada entidad tiene su propia tipificación”.

Hernández Mora detalla que con esto se tipifica y se mandata a la Fiscalía General de la República para que se emita un protocolo homologado de investigación. Con ello, toda muerte violenta de mujeres será investigada con ese protocolo, por lo que se impedirá que posibles feminicidios sean preclasificados como suicidios; además, propiciará que haya unidades de análisis de contexto y fiscalías especializadas en todas las entidades de la República. Lo que se impulsa, agrega, es que, con el protocolo de investigación con perspectiva de género, se dote de garantías y protección a las familias, sobre todo a las niñas y a los niños, y de acciones a los ministerios públicos e incluso a las personas juzgadoras.

“Hablamos de la creación de un registro nacional de niñas y niños que son huérfanos, porque le hayan quitado la vida a su madre, y de la obligación de que el agresor, el asesino, el feminicida no se quede con la patria potestad o con la tutela de los niños y las niñas, que muchas veces pasa y es parte de lo que algunas familias están luchando que no se queden manos del agresor”.

La secretaria de las Mujeres agrega que esta Ley General permitirá homologar criterios en la tipificación, en la investigación, en la protección de las niñas y los niños, y en la protección integral a las familias. Así como combatir la impunidad presente, aún, en la cotidianidad de la búsqueda de justicia en estos casos, y avanzar en la prevención, pues la aspiración es que nunca más en este país se asesine a una mujer solo por ser mujer.

—En el tema de la prevención, ¿han localizado o tienen alguna referencia de focos rojos, digamos, como de territorios o zonas? Históricamente se sabe, por ejemplo, de lugares como Ciudad Juárez [Chihuahua] y también el Estado de México, pero ¿ustedes tienen un mapa de calor sobre la violencia feminicida? –se le pregunta–.

—Sí. Bueno, yo creo justamente creemos que es otra de las apuestas de la reforma, tener más análisis de datos porque, justamente, creemos que hay datos que no están o desagregados, o que al no tener una investigación adecuada o una clasificación del delito adecuado no podemos tener datos, digamos, tan exactos. Sin embargo, trabajamos con el Secretariado del Ejecutivo [del Sistema Nacional de Seguridad Pública], y tenemos los índices de violencias hacia las mujeres muy ubicados en estos mapas de calor, y yo diría que nosotras sostenemos que la expresión feminicida es el acto final de violencias previas que se vienen manifestando.

“Es doloroso, y creo que tiene que provocar una reflexión social, además de la acción gubernamental que existe, que la principal violencia para todas las mujeres en todo el país, en todas las entidades de la República es la violencia familiar. Es decir, en el entorno más cercano, más próximo donde debería de haber más seguridad para las mujeres, existen distintos tipos de violencia, algunas escalan, otras no, pero son, digamos, la antesala posible de una violencia feminicida.

“Por eso creemos que es importante no sólo en la investigación de la violencia feminicida, sino en el acceso a la justicia en general para las mujeres que no haya impunidad. Y justamente, por ejemplo, los Centros LIBRE  para las Mujeres –que son espacios de acompañamiento, de asesoría jurídica o psicológica o de primer contacto, por decirlo de alguna manera, para las mujeres– los primeros los instalamos donde tenemos mayores índices de violencia hacia las mujeres. Ello, pensando que hay una mayor necesidad ahí mismo de tener una primera respuesta.

“En los primeros seis, ocho meses de implementación de los Centros LIBRE [Libertad, Igualdad, Bienestar, Redes y Emancipación] hemos atendido a cerca de medio millón de mujeres, lo cual nos ha permitido, en algunos casos, evitar que la violencia crezca: sacar a las mujeres de un lugar donde pueden estar en riesgo, prevenir una violencia incluso feminicida, etcétera. Pero, justamente, por eso es el trabajo articulado entre todas las instituciones, para cada vez tener datos más precisos. Por ejemplo, con el Secretariado estamos viendo que muchos de los delitos se puedan desagregar por género y por edades, que en algunos delitos las Fiscalías no reportan más que en la generalidad y no en el detalle, digamos de género.”

De acuerdo con datos de la propia Secretaría, en 2026 se cuenta con un presupuesto de 983 millones de pesos para el programa de los Centros LIBRE, por lo que al cierre de este año se contará con 1 mil 1 instalaciones de este tipo en el país. Hasta marzo pasado, el modelo había atendido a 446 mil 438 mujeres y ofrecido 930 mil 697 servicios.

—Una vez que se tengan estos datos, ¿habría zonas prioritarias o la atención sería igual en todo el país?

—Sí tenemos zonas prioritarias justamente donde hemos instalado los primeros Centros LIBRE, digamos, yo diría que la actuación que tenemos en la Secretaría de las Mujeres no está desvinculada de las grandes estrategias del Gobierno Federal. Por ejemplo, tenemos una estrategia en 61 municipios donde creemos que es importante, desde el gobierno de México, generar una estrategia fuerte de prevención y de atención a las causas, sobre todo enfocada en jóvenes. Y ahí en esos 62 municipios estamos trabajando con una focalización especial dirigida a la prevención con las mujeres jóvenes.

Aunado a ello, el 25 de marzo pasado se instaló “el sistema de igualdad y el sistema de prevención de las violencias, que a raíz de todas las reformas que se han venido promoviendo, a raíz de la existencia de la Secretaría de las Mujeres, por primera vez lo va a presidir la presidenta y es un trabajo en conferencia con los gobernadores y las gobernadoras, y les vamos a presentar según los datos que tenemos y todos los datos disponibles una especie de diagnóstico de cómo está el acceso a los derechos para las mujeres en cada entidad de la República, cómo está la situación de violencia para las mujeres en cada entidad también. Y a raíz de eso que cada entidad de la República, de la mano de nosotras, vayamos construyendo estrategias focalizadas para sus territorios, porque hay zonas donde hay más violencia sexual, por ejemplo, muchas veces ligada del turismo, por ejemplo, en Quintana Roo, en zonas turísticas donde encontramos mucha violencia sexual o trata.

“Hay lugares donde hay más violencia feminicida. La que solemos ver en los datos que tenemos, donde hay más precariedad laboral, por ejemplo, en las zonas industriales en Guanajuato, y hay otro tipo de violencias que encontramos en todas las entidades como la que te mencionaba hace un rato que es la violencia familiar. Entonces, nosotras hemos venido trabajando este primer año y medio en justamente implementar las políticas públicas coordinadas con la presidenta de manera general, para irlas justamente aterrizando y focalizando e involucrar a todo el aparato del Estado.”

Como ejemplo, la secretaria Citlalli Hernández indica que el 23 de marzo se firmó un convenio con la Suprema Corte de Justicia de la Nación: “necesitamos a todo el aparato de procuración de justicia –perdóname la expresión– ‘subido al barco’ de construir igualdad, de garantizar justicia. Necesitamos a todos los gobiernos estatales, a todos los gobiernos municipales y es parte del armado que estamos haciendo y mañana al instalar este sistema, estamos buscando que exista un espacio de coordinación que nos permita trabajar de manera todavía mucho más focalizada”.

—Justo sobre esto de que se “suban al barco” y que importante también esta nueva relación con el Poder Judicial, a partir de la reforma que se tuvo en 2024, ¿qué pasa con estos dos engranajes que son fundamentales? Por una parte, la investigación y, por otra parte, que haya cero impunidad o que haya un castigo. Sobre todo teniendo en cuenta que mucha de la violencia está muy normalizada o invisibilizada, que es también parte de lo peor: cuando una mujer rompe el silencio o se da cuenta que está viviendo una situación que no está bien, de violencia sobre todo en el círculo familiar, va y denuncia, pero el Ministerio Público no hace nada porque justo no tiene ni la capacitación ni los protocolos. ¿Qué tanto beneficiaría esta ley general a esos protocolos o a que haya realmente una sensibilización y que no se invisibilice la violencia?

—Nosotros pensamos que va a ayudar muchísimo por varias cosas. Por un lado, por eso tenemos la Red Nacional de Abogadas de las Mujeres, porque ya sea a través de una llamada a la ‘línea de las mujeres’, o a través del acercamiento a un centro libre o un centro de justicia. Si las mujeres necesitan un acompañamiento jurídico, las abogadas pueden acompañarlas, y eso permite un diálogo distinto con los ministerios públicos; pero no queremos que solamente por la presión, por la incidencia o por el acompañamiento de la Secretaría se garantice un buen trato o una buena atención. Queremos que se transforme todo el aparato de procuración de justicia y no es lo mismo que en la ley se establezca que un ministerio público, que una fiscalía o que las y los jueces actúen con perspectiva de género, que termina siendo un concepto que quizás no se aterriza o no se materializa en la práctica, a que hoy vaya a existir una ley que te dice tal cual cómo vas a aplicar esa perspectiva de género, cómo vas a iniciar una investigación, qué pasos tienes que seguir, digamos, para que una mujer tenga la atención de justicia que necesita. Entonces, esto tendrá un mandato de ley con cosas muy concretas.

Hernández Mora subraya que con la futura aprobación de la Ley General contra el feminicidio, la Fiscalía General de la República emitirá un protocolo homologado nacional de investigación, y todo el aparato de procuración de justicia tiene que cumplirlo.

Yo no soy punitiva, pero sí creo que tiene que haber sanciones cuando un juez, una jueza, cuando un ministerio público, cuando alguna autoridad no sólo no hace bien su trabajo, sino además violenta un mandato constitucional, que es el deber reforzado de protección para las mujeres. Que es uno de los principios constitucionales que la presidenta mandó en el primer momento de su gobierno, y ahora una Ley General de investigación y sanción para el feminicidio. Entonces, se refuerza la obligación para estas autoridades que muchas veces no han hecho necesariamente bien su trabajo. Y necesitamos justo con la Fiscalía [General de la República] seguir generando mecanismos que nos permitan sancionar a los funcionarios públicos que no hagan bien su trabajo en este y en otros temas de justicia.”

—Nos hablabas de la atención focalizada y hay como un mapeo periodístico de esas problemáticas, no sólo en el caso del turismo asociado al tema sexual, sino también hay regiones, lugares que se asocian con esto de la trata de personas en su modalidad sexual, como el caso Tlaxcala. Ahí ¿cómo se tomaría este conocimiento o qué tanto habría una alerta sobre estas zonas?

—Mira, yo creo que lo que tú dices es muy importante, lo que dijiste hace un rato es importante: hay una normalización de la violencia hacia las mujeres y del uso de las mujeres como mercancía, como un objeto sexual. Digamos, toda esta discriminación y exclusión que históricamente ha habido hacia las mujeres, al haber esa normalización y al haber tenido muchos gobiernos donde la impunidad era la norma, me parece que hay una cantidad de delitos cometidos en contra de las mujeres que no han tenido una estrategia específica. En el caso de la trata, por ejemplo, el año pasado [2025] estuvimos haciendo asambleas: visitamos 600 municipios, todo el equipo de la Secretaría de las Mujeres, y que la presidenta nos encargó hacer asambleas para escuchar a las mujeres qué más nos proponen que hagamos para combatir las violencias. Es un trabajo que estamos sistematizando, muy enriquecedor de mucha participación de mujeres. Y fuimos justamente en estas visitas al municipio de Tlaxcala, digamos conocido por la trata [Tenancingo] y lo que notábamos es que está muy normalizada la trata como una actividad cotidiana en ese pueblo: desde las niñas y los niños pasando por toda la sociedad.

Foto: X de @CitlaHM

La funcionaria federal expone que, a raíz de ese primer diagnóstico y de las propuestas que recibió, dialogará próximamente con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y con la fiscal Ernestina Godoy para construir una estrategia específica de combate a la trata en zonas ya identificadas, sea por investigaciones periodísticas, académicas, por conocimiento social. Pues, indica, hasta ahora no ha existido una estrategia específica para combatir esa realidad que conecta con todo un circuito de delitos muy articulado.

“Es uno de los pendientes que tenemos, el poder dialogar con Omar García Harfuch para construir esta estrategia pensando que además esta es una gran oportunidad donde tenemos una presidenta comprometida con ello, y donde hay una alta expectativa de muchas mujeres de que podamos si no erradicar la violencia, porque aunque es la aspiración sabemos que no es de la nada, pero sí avanzar muchísimo en el combate a estos delitos. Y creo que la trata es uno de los delitos que ha sido invisibilizado, normalizado y no atendido a lo largo del tiempo, ¿no? Y que en este sexenio sí o sí tenemos que hacerlo.

—Sí, a veces incluso se hace creer a las mujeres que está bien la explotación de su cuerpo.

—Claro, sí. Y que además son una de las grandes discusiones. Y claro, si la mayoría de los aparatos de justicia, bueno, de la propia toma de decisiones desde los ejecutivos federales ha estado en manos de hombres y algunos políticos que no es invento. Conocemos políticos como [el priísta Sergio] Gutiérrez de la Torre, etcétera, que han hecho de la trata su forma de vida, claro que se entiende que históricamente no les ha interesado combatirlo. Sin embargo, yo estoy convencida que en este sexenio tiene que haber un golpe muy duro contra la trata, en donde ya es conocido y en donde quizás no ha estado investigado.

—Hay otras violencias que sabemos que también están siendo combatidas desde la Secretaría, una de ellas tiene que ver con el salario. Se habla de justamente la normatividad para que las mujeres ganemos lo mismo que los hombres en trabajos iguales, a trabajos iguales, salarios iguales. Otro tema de estas violencias es la obstétrica. Cuando sí, se trata muy mal a las mujeres –se le consulta–.

—Sobre todo que ya está muy normalizada. Mira, en el caso de disminuir la brecha salarial, nos toca a varias autoridades garantizar que se aplique esa ley. Yo pienso, según los datos que hemos visto, que las políticas laborales que se han realizado en la cuarta transformación, el aumento del salario mínimo, las 40 horas, etcétera, tienen un impacto directo para el acceso, digamos, al trabajo de las mujeres y en general para otra cosa que estamos trabajando, que es el Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados. Y estamos recién por instalar también en [la Secretaría de] Hacienda –ahora que existe la Secretaría de las Mujeres, formamos parte del Comité de Productividad de Hacienda, donde están cámaras empresariales, sindicatos, diversas autoridades del gobierno federal que tienen que ver sobre todo en materia laboral, y acabamos de aprobar que se abra– un subcomité de igualdad sustantiva que nos permita generar, digamos, acciones concretas aprovechando a todos los actores en esa mesa. Que nos permita de entrada cumplir con el primer objetivo legal que es generar medidas en las empresas, en todos los trabajos que nos permitan garantizar por un lado que no exista esta discriminación en salario, que la Secretaría del Trabajo pueda en sus visitas [en sus inspecciones] que pueda observar que no haya esta distinción y que pueda haber sanciones si es que existen algunos espacios laborales. Vemos ahí un espacio donde podamos construir acciones con todos los actores involucrados.

En el caso de la violencia obstétrica, la secretaria Hernández reconoce que hay un gran atraso. “Sorprendentemente el Sector Salud tiene algunas resistencias muy fuertes para que no exista, digamos, no me refiero como la conducción del sector salud, sino en la práctica cotidiana, a médicas y médicos que se resisten a aprobar normas para aplicar la interrupción legal del embarazo cuando hay una violación, a dar cuenta a las fiscalías si llega una niña que claramente no está embarazada producto de un consenso sino producto de una violación, a ir tomando medidas para visibilizar y evitar estas violencias obstétricas. Yo diría que ahí sorprendentemente en la práctica cotidiana es donde hemos visto como una resistencia de algunos médicos. Entonces, hemos estado en diálogos y hemos firmado algunas acciones de acompañamiento con el sector salud; sin embargo, lo que necesitamos garantizar es que en la práctica se transforme, en la práctica médica.

“Para que se transforme en la práctica médica sin ningún tipo de violencias a las mujeres y garantizando mejores derechos. Entonces, creo que es uno de los retos. Yo diría que desde el punto de vista de lo que llevamos al frente en la Secretaría de las Mujeres, hay un reto en que el sector salud se transforme para que también acompañe esta visión de transformación en los derechos y en la justicia para las mujeres y en el aparato de justicia. Pero bueno, no vamos a quitar el dedo del ojo.”

—En el tema de los salarios, ¿habrá algo para el asunto del fútbol? O sea, particularmente.

—Hay algunas iniciativas que nos han planteado algunas legisladoras que puedan establecer un piso como un sueldo base para futbolistas, hombres y mujeres. La estamos revisando, la estamos viendo con Consejería Jurídica para que se pueda aprobar o mandar desde el Ejecutivo incluso antes de que inicie el mundial.

—La semana pasada presentaron con la SEP esta estrategia contra la violencia escolar en el bachillerato [el 19 de marzo pasado, las secretarías de las Mujeres y de Educación Pública presentaron los Lineamientos Generales para la Prevención y la Atención de la Violencia Escolar], ¿qué es lo que se está observando en esta etapa de la adolescencia que además es muy difícil?

—Para nosotros la principal política de prevención tiene que ser en las escuelas y con las nuevas generaciones, es decir, la violencia hacia las mujeres es producto de la discriminación, de la no noción de igualdad, de esta visión que se va construyendo desde que vamos creciendo, que somos distintos, pero no en una lógica de reconocer nuestras diferencias y nuestros mismos derechos, sino una lógica de exclusión y de discriminación. Por ejemplo, cuando un niño le dice a una niña que ella no puede jugar fútbol porque las mujeres no saben jugar fútbol, aparentemente hay una conversación que no busca lastimar, pero el niño va creciendo con la idea de que hay cosas que las mujeres no pueden hacer. Y si la niña no tiene las herramientas suficientes, las niñas van creciendo con la idea de que hay lugares donde no pueden estar. Entonces, creemos que el trabajo de prevención de las violencias, de fomento a la igualdad, de promoción de los derechos de las mujeres es fundamental desde las escuelas.

Citlalli Hernández apunta que esta estrategia va de la mano con otras estrategias que está planteando la presidenta Sheinbaum, por ejemplo, para atender problemas de la juventud: el tema de prevención de los suicidios, de prevención de las adicciones, el uso moderado de redes sociales, pues es importante que las juventudes accedan otro tipo de actividades más allá de estar 10 horas en una pantalla.

Acerca del espacio digital, también señala que se atiende el tema de violencia. “Para nosotras es muy importante el trabajo con la Secretaría de Educación Pública por eso, porque creemos que tenemos que fomentar y construir una generación de paz, de esperanza, de igualdad, que abrace estos valores como algo cotidiano y natural y que nos permita que cuando esas mujeres crezcan y esos hombres crezcan, no sean mujeres que normalicen las violencias, que no tengan herramientas para combatir esas discriminaciones, pero sobre todo que tengamos hombres que no violen a las mujeres, que no lo vean como algo cotidiano, natural a su condición de hombre, que las relaciones desde jóvenes crezcan sin violencia.

“Creemos que esa es una de las grandes apuestas de la prevención, porque yo estoy convencida que lo que estamos haciendo y la convicción de la presidenta contagiada con todos los integrantes del Estado Mexicano, nos va a permitir mejorar la atención a las violencias, acompañar a muchas mujeres, garantizar mayor justicia. Pero, no queremos que exista solamente mejor atención y que las mujeres se sientan menos solas y denuncien. Nuestra apuesta es que en este país un día no exista violencia hacia las mujeres, y para eso la prevención es fundamental.

“Además, en una reflexión que tenemos aquí en la Secretaría y que compartimos quizás, por ejemplo, con algunas subsecretarias en la SEP, es que vivimos un ambiente global muy complejo donde el odio es una máxima con la que se intenta gobernar, con la que se intenta convivir, con la que se intenta excluir en muchas partes del mundo, que lo encontramos en las redes sociales, que es el principal espacio quizás donde las juventudes inciden.  Y es también una apuesta a combatir el odio, porque si no combatimos el odio, no queremos que pase en México lo que ha pasado en otras partes del mundo, que avanzan los derechos de las mujeres, no se involucra a los hombres o a los jóvenes y el discurso de odio, el discurso machista, misógino termina por ser abrazado por las nuevas generaciones e incluso es lo que lleva al poder a gobiernos neofascistas.

“Entonces, el trabajo en las escuelas es fundamental por todas esas aristas que nos permiten prevenir las violencias en su máxima expresión, en sus diversas expresiones, pero además apostar a una sociedad que con toda la política pública, con las acciones que estamos haciendo, por eso decía hace rato, no es suficiente con lo que hagamos en el gobierno, nosotras creemos en que tiene que haber un cambio cultural y que la sociedad tiene que abrazar estos valores de igualdad, de no violencia para que todo lo que estamos haciendo gubernamentalmente tenga un impacto y un respaldo también social que nos permita pensar que la sociedad del futuro o las y los ciudadanos del futuro crezcan o convivamos mejor.”

Violencia política de género

Consultada también respecto a la violencia política de género, la secretaria de las Mujeres considera que en el país aún hay muchos pendientes, a pesar de que éste es el momento en el que más mujeres están en el ejercicio del poder en México.

“La violencia política es una realidad, por las inercias cotidianas, por las molestias que existen de que estemos. Por las resistencias y porque también, en la convivencia entre hombres y mujeres, se ha normalizado el demérito a una mujer por su forma de ser, por su forma de vestir, por su origen social, por su color de piel, etcétera. Entonces, lo vemos ahora mismo expresado en la propia presidenta [Sheinbaum]. Con el presidente [Andrés Manuel] López Obrador había muchos ataques a su persona con connotaciones clasistas y racistas, por ser un hombre que viene del sur, que no pertenece a ninguna clase política ni élite económica. Y con la presidenta, que quizás proviene de un sector académico, más clase media, de la Ciudad de México, quizás no vemos tanto racismo ni clasismo, pero vemos una misoginia y un machismo en el que se cuestiona o se intenta cuestionar su ejercicio del poder desde un discurso meramente misógino por su condición de mujer y no por las decisiones que está tomando.”

Citlalli Hernández señala que “hemos logrado la paridad, digamos, en distintos niveles de toma de decisión. Es importante la igualdad sustantiva porque si revisamos esa paridad, por ejemplo, en las Cámaras, en los congresos, si hay una mitad de hombres o una mitad de mujeres, pero las grandes comisiones, las grandes decisiones, la siguen tomando hombres, por eso es importante este principio de igualdad sustantiva para que no nos quedemos con lo simbólico, con lo representativo, con lo paritario, que no es menor, pero no es suficiente”.

Asimismo, indica que en el ejercicio político hay una nueva realidad: hoy existe casi un número igual de mujeres que de hombres participando en el quehacer político. No obstante, señala, esto no ha sido fácil: “la toma de decisiones genera una reacción de hombres que están acostumbrados a sólo convivir con hombres, a tomar decisiones en espacios de códigos masculinos. Por ejemplo, irse a las 11 de la noche a una cantina y tomar decisiones, que necesariamente no es que una mujer no pueda ir a tomarse una cerveza en una cantina, pero a las 11 de la noche seguramente, si tiene hijas o hijos, prefiere estar en su casa, cuidando a sus hijos o viéndolos, es otra dinámica distinta, digamos”.

La comunicóloga egresada de la UNAM y activista de izquierda indica que las condiciones que aún enfrenta el género en espacios de poder político obliga a las mujeres a ser mucho más responsables con sus encargos y cargos, “porque sabemos que le ha costado mucho a nuestro género llegar a los espacios donde hemos llegado, y que el juicio es doble o triple y que si no somos cuidadosas, responsables; si no damos resultados, el juicio ya no sólo es a la individualidad, sino a todo nuestro género, ¿no? Y hay un sector de hombres que sabe que es políticamente incorrecto decirlo, pero que en la práctica se resiste a que las mujeres estemos en los espacios, no les gusta, les incomoda y que incluso buscan que fallemos en esos espacios para decir ‘no sirven para esos espacios’”.

Hernández Mora recuerda que fue dirigente del partido Morena y vio muy claro este tema de la violencia política de género en las presidencias municipales, en las sindicaturas, en las regidurías de Chiapas, de Guerrero, de Oaxaca. “Entonces hemos dialogado con la autoridad electoral en el sentido de que hoy está sancionada la violencia política de género. Hoy existen, digamos, en la ley varias acciones de protección o de sanción para combatir la violencia política de género, pero en la práctica la autoridad electoral, creo yo, tiene muchos pendientes para que no haya impunidad, porque si hay impunidad en la violencia política de género, pues es un permiso abierto para seguir disputando el poder con misoginia y con machismo”.

La funcionaria indica que se aprovechan todos los espacios institucionales que ha habido de coordinación para combatir este otro tipo de violencia. “Hay un observatorio contra la violencia política y electoral digamos instalado entre el Tribunal Electoral, el Instituto Nacional Electoral. Cada año lo preside un órgano distinto. El año pasado lo presidió el Tribunal, este año el INE y el próximo año nosotras y queremos que en ese seno de discusión y además escuchando la experiencia que nos han tocado la puerta muchas mujeres que han vivido violencia política de género, logremos construir protocolos, acciones o si es necesario sanciones más duras para evitar que exista esta violencia política. Porque además tenemos que mandarle ese mensaje a las mujeres: que acceder a los espacios y hacer política no es un deporte de riesgo. Porque si hay impunidad, habrá mujeres que dirán: ‘entro bajo mi propio riesgo o mejor no entro’”.

En su caso personal, refiere los ataques que ha encabezado el empresario Ricardo Salinas Pliego –dueño de Grupo Salinas y TV Azteca– en su contra: “ejerció mucha violencia política y de género contra mí, yo había decidido no denunciar ni hacer nada. Pero cuando hubo mujeres que me empezaban a decir que no me dejara, que si eso me hacían a mí que les esperaba a ellas, entendí que es muy importante que este tipo de conductas, por lo menos, se sancionen socialmente, pero creo que tiene que haber una sanción más fuerte para que no haya temor de otras mujeres que están observando o que quieren acceder a la política en que se van a enfrentar a ese tipo de violencias. Entonces, creo que es otro de los grandes pendientes”.

Reitera que desde la Secretaría de las Mujeres se dialoga con la autoridad electoral “para garantizar acciones efectivas en el combate, como tanto en las normas generales electorales, como en el diálogo con autoridades comunitarias. Por ejemplo, en Michoacán, por ley existe de manera paritaria que puedan participar mujeres en las autoridades comunitarias y hay violencia política de género por la existencia de esta presencia de mujeres. Y vemos una falta de herramientas por parte de la autoridad electoral para poder protegerlas. Entonces, creo que es importante construir todo un sistema de protección y estamos en ese diálogo con la autoridad electoral”.

—Al final sigue siendo una lucha; o sea, esto es un terreno de lucha por el género porque sí es verdad que siempre estamos bajo el ojo fiscalizador del patriarcado. Y además lo niegan

—Y les ofende, además. Pero eso también es una de las líneas de acción de esta Secretaría: el cambio cultural del trabajo con los hombres, porque te digo, política e ideológicamente yo pienso que tiene que avanzar la transformación de la vida de las mujeres, pero también tenemos que involucrar en esa transformación a los hombres para que no haya una reacción agresiva; y que sea insuficiente, digamos, nuestro avance. Tiene que haber una transformación también en la conducta, en la forma de pensar, en la forma de convivir de los hombres, ahora que ven nuestra presencia en todos lados y que hacen cualquier espacio de: “ay, ahora están en todo”. Pues somos la mitad de la población, ¿no?

“Entonces tiene que haber un trabajo de discusión colectiva, de reflexión social que nos permita resolver una pregunta y es cómo construimos una nueva relación entre hombres y mujeres donde la base sea el respeto, la no discriminación, la no violencia y donde no se traduzca nuestra presencia en los espacios deportivos, en los espacios políticos, en los espacios periodísticos, en los espacios académicos, de la ciencia y la cultura, en un acto de resistencia constante en el que vamos avanzando, pero también a la par estamos resistiendo y sobreviviendo a reacciones misóginas, que es el tiempo que nos está tocando vivir. O sea, va avanzando nuestra participación y nuestro ejercicio de derechos, pero eso trae reacciones. Y lo que tenemos que lograr es que esas reacciones y resistencias se vayan reduciendo a lo mínimo y que exista una transformación cultural que acompañe todo lo que estamos viviendo.

“De lograrlo, creo que no habrá vuelta atrás en este país, y yo incluso me atrevo a decir que quizás en ninguna parte del mundo hay tantas condiciones para lograrlo, porque aquí hay una voluntad de estado, porque hay reformas, hay leyes de avanzada. Existe una Secretaría de las Mujeres que entre otras cosas tenemos esa tarea, de lograr que todo el aparato del Estado se ponga al servicio de estos principios de igualdad y de no violencia hacia las mujeres y yo creo que en contraste con lo que pasa en el mundo, México va a avanzar mucho y socialmente tiene que ser abrazado ese avance para que no haya retroceso.”

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