En mi niñez, mi abuelo Juan Barragán presumía de que yo descendía de Moctezuma por parte de padre y madre; de hecho, cuatro de mis bisabuelos descienden de su hija Ixkaxochitl (flor de algodón), también conocida como Tecuixpo. Los españoles la bautizaron como Isabel. En mi familia existe el árbol genealógico de Juan Andrade Moctezuma, hijo de Tecuixpo, que mi abuelo me mostraba con orgullo hasta la actualidad.
Pero, de hecho, de niño me sentía avergonzado por descender de Moctezuma, ya que en la escuela las clases de historia decían que era un traidor y un cobarde. Ya mayor, después de haberme involucrado en la lucha por la justicia social y el socialismo, dado el gusto que tengo por la historia, empecé a leer diversos libros, como La verdadera historia de la conquista de la Nueva España y, así, leyendo a los mismos cronistas españoles, me di cuenta de todas las atrocidades que contaba Bernal con gran naturalidad. Así comencé a dudar de la historia oficial.
Ya tenía casi cuarenta años cuando entré a la UAM Azcapotzalco y ahí mi gemelo Pedro me presentó a Salvador Guadarrama –hoy general de la Conformación Ollinkan– y él fue quien me introdujo al mundo de la mexicanidad; me habló de Ignacio Romerovargas Yturbide y de nuestra cultura. En todos los recreos, entre clase y clase, me iba a platicar con Salvador, quien me abrió los ojos a la realidad histórica y a nuestra identidad.
Él me instó a leer a Ignacio Romerovargas Yturbide y así cambió radicalmente mi concepto de Moctezuma Xocoyotzin en particular y de la cultura del Anáhuac en general.
Leí a otros autores y mi sentimiento de indignación creció al constatar tantas mentiras y calumnias contra nuestros ancestros; así nació en mí el irrefrenable deseo de difundir la verdadera historia, rescatar identidad y raíz de la manera más amplia posible.

En 1992 publiqué un libro, “Comienza la resistencia”, de cara a los 500 años de la invasión de Colón. Y como parte del movimiento que se generó contra el concepto de “Encuentro de los dos mundos”… el movimiento lanzó la consigna: “No fue encuentro… fue invasión”. Desde 1992 he elaborado una gran diversidad de trabajos de todo tipo: crónicas, conferencias, pláticas, notas, reflexiones, artículos de opinión, libros, cápsulas de radio, guiones de video y contenidos para redes sociales, defendiendo nuestra historia, raíz e identidad.
En 1992 se cumplirían 500 años desde el inicio de la colonización del continente americano. Por esas fechas, de cara al 500 aniversario del inicio de la invasión europea, el 12 de octubre de 1992, a petición de Enrique Cisneros, el Llanero Solitito, me dediqué a escribir mensualmente varios artículos de la serie “Comienza la resistencia” para el importante y popular periódico El Machete. Los artículos se publicaron ese año como libro, llamado Se inicia la Resistencia, cuya portada lleva la imagen de Cuauhtémoc en pie de lucha.
Desde 1992 nos movilizamos intensamente de parte de la organización Unión del Trabajo-Mexteki, para sumarnos a la campaña continental 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular, contra el intento de “celebrar” el Encuentro de Dos Mundos, el 12 de octubre.
Ese año, junto con Salvador Guadarrama, Reyna Zamudio, Juan Zamudio, Josefa Pérez y decenas de compañeras y compañeros, fundamos el grupo de danza y cultura mexica que hoy se conoce como Conformación Ollinkan, encabezado por el esforzado entonces capitán, hoy general Salvador Guadarrama, y que ha logrado un amplio impacto con la consigna: “¡No fue descubrimiento… fue invasión!”. Denunciamos el inicio del colonialismo e impulsamos numerosas acciones.
Todo comenzó dado que teníamos una organización en la Unidad El Rosario, en la CROC 2, en la que yo era representante de las y los vecinos; una de nuestras actividades culturales era el impulso de la danza regional. Para apoyar al movimiento, Salvador Guadarrama me propuso plantear al grupo de danza regional aprender danza mexica, lo que aceptaron gustosos.

Y fue así como se comenzó a generar lo que hoy es la Conformación Ollinkan, gracias a la constancia y el compromiso de Salvador y de las y los vecinos de El Rosario. Impulsamos el rescate de nuestra cultura. A través de la edición del periódico Ollinkan se difundieron las actividades. Invitado por Salvador, participé en la danza desde 1992 hasta 1998.
Toda mi familia participó en el grupo de danza: Citlali, Nayeli, Itzel, Josefa y su mamá; incluso Izcóatl, mi hijo, cuando tenía apenas un año, tocaba el huehuetl. El 23 de febrero de 1993, con la Conformación Ollinkan, danzamos toda mi familia y yo en Ixcateopan.
En 1994 impulsamos con la UAM-A un mural en la Unidad El Rosario-CROC 2, en Tlalnepantla, con motivo de nuestra cultura ancestral, llamado “Las estelas de los soles”, obra de Iseo Noyola.
En el marco de las conmemoraciones y ante la tergiversación de nuestra historia, escribí el libro Moctezuma y el Anáhuac en 1996, el que ha tenido varias ediciones y ha sido un arma para defender la cultura del Anáhuac y la figura del tlahtoani Moctezuma. Y comenzamos a sistematizar las efemérides más importantes para recordar la lucha del Anáhuac. En 1996, la maestra Ruth Merkel, autora de la única estatua de Moctezuma que se encuentra en Austria, me invitó a cenar a su casa en Polanco y me presentó al maestro Miguel Ángel Mendoza Kuaukoatl.
Desde ese año trabajamos con el Zemanahuac Tlamachtiloyan, que dirigían los maestros Miguel Ángel Mendoza Kuaukoatl y su esposa Inesita Rodríguez, acompañados por su alumno Sergio Ocelocóatl; ellos promovieron la danza, la cultura, la historia y la lengua, y organizaban pláticas semanales en el Club de Periodistas, en el Metro Insurgentes y en otras partes.
A través de Kuaukoatl conocí acerca de Rodolfo Nieva López y la Mexikayotl, así como sobre el Movimiento Confederado Restaurador del Anáhuac. Me habló de María del Carmen Nieva López, Izcalotzin Eulalia Guzmán, Alfonso Quiroz Cuarón, Estrella Newman y la tradición de Ixcateopan; Benjamín Laureano Luna, Domingo Martínez Esparza Hidalgo, Vicente Vila y otros personajes de nuestra cultura y de sus grandes aportaciones.
Desde entonces dediqué esfuerzos por defender lo nuestro.

En mi gestión en Azcapotzalco como delegado de 1997-2000, colocamos la estatua de Izcóatl en su lugar de nacimiento llamado Huacalco, donde hoy está la Unidad Habitacional Cuitláhuac. Editamos numerosos materiales para conmemorar a Cuitláhuac y Cuauhtémoc, inauguramos el mural Herencia Tecpaneca en el Umbral del Tercer Milenio, de Arturo García Bustos, y realizamos multitud de eventos. También se comenzó a impartir náhuatl por parte de Miguel Ángel Mendoza Kuaukoatl en la oficina delegacional. Se instaló el Consejo de la Crónica de Azcapotzalco.
Se inauguró el Archivo Histórico de Azcapotzalco con motivos pre-cuauhtémicos; construimos el Museo de Azcapotzalco en el Parque Tezozómoc, sustituyendo en el lugar a una estación de policía, y construimos el Museo de Pueblos Originarios en el mismo parque, que fue inaugurado por el obispo de Chiapas, Samuel Ruiz.
Recuperamos la memoria histórica y fomentamos la identidad. Escribí La Historia de Azcapotzalco, a partir de los tiempos tepanecas, previa a la fundación de México-Tenochtitlán. De este libro se han repartido más de 20 mil ejemplares.
En 2005 escribí Azcapotzalco, Globalización e Identidad, donde abordo el tema de la cultura en la Cuenca de México y su impacto hasta la actualidad.
En 2006 produje la obra Glifos de la Ciudad de México y, en 2007, edité y publiqué el destacado libro de Miguel Ángel Mendoza Kuaukoatl Los mexicas hoy.
Junto a lo que durante décadas fue un basurero y depósito de escombros frente al Metro Rosario, construimos en un área de 12 mil metros cuadrados el Faro Xochikalli, un gran centro cultural para actividades relacionadas con la cultura del Anáhuac, que diseñó y asesoró la Conformación Ollinkan.
Ahí inauguramos, el 13 de septiembre de 2018, después de 500 años, el primer juego de pelota de nuestra Cuenca. También remodelamos el Museo Azcapotzalco y se reinauguró con gran cantidad de piezas que proporcionó el INAH, y reinauguramos, luego de modernizarlo, el Museo-Centro de Pueblos Originarios, que cuenta con el mural de Gregorio Méndez, el pintor de Cuetzalan, Puebla. También remodelamos el Parque Tezozómoc, con una chinampa, baños secos y un ajolotario con 1 mil ejemplares, además de instalar tres temazcales.
Realizamos tres ediciones de la ceremonia de Fuego Nuevo y otras tres por el Día Internacional de los Pueblos Originarios. Instalamos la estatua de Matlacoatl y Acueytl, pareja fundadora en 1151, en Azcapotzalco, en la explanada delegacional y en la Casa de la Cultura. Se creó la estatua “Moctezuma libera a Cuitláhuac” en la avenida Cuitláhuac. Por otra parte, hicimos en la explanada delegacional un mural monumental de mosaico que plasma el nombre “Hormiga” en todas las lenguas originarias del Anáhuac. También rescatamos la abeja del Anáhuac, melipona, para su conservación.
Impulsamos la obra muralística del pintor Pepe Padilla “Bushi” en la Unidad El Rosario, con los murales Cuauhtli y los murales pre-cuauhtémicos de El Parián –Águila, Luna y Guardianes, Ehecatl Quetzalcoatl–, en la Casa de la Cultura con su mural Azcatl y otros.
En esa administración se contó con la colaboración de Iseo Noyola para pintar en el Museo-Centro de los Pueblos Originarios murales relativos a las culturas originarias de México, que cubren todo el exterior de este recinto, así como numerosas obras murales en el Museo de Azcapotzalco; también fue autor del mural con motivo pre-cuauhtémico en la fachada del Foro Cultural Azcapotzalco.
En la Unidad Habitacional Villas Azcapotzalco pintó en el enorme tanque de agua el mural Ehekatl-Ketzalcoatl; también pintó en Tlatilco un mural sobre su historia antigua, incluyendo diseños propuestos con vecinos.
En la segunda gestión al frente de Azcapotzalco se pintaron los murales Popocatépetl e Iztaccíhuatl, Guerrero Águila y El Flechador, Cuauhtémoc y Coatlicue, de Carlos Cortés Bravo, en la Unidad El Rosario, así como Xolotl y Tonatiuh y Juego de Pelota, de Pedro Alberto Iñiguez, y por parte de Enrique Martínez Murice: Prisión de Moctezuma y también Juego de Pelota.
Encontré que, para trabajar en la identidad y memoria histórica y difundir nuestra historia, es útil instalar en lugares públicos donde pasa mucha gente mosaicos de talavera mostrando glifos, toponimia (nombres de barrios y calles en náhuatl), personajes históricos y otros símbolos del México prehispánico e histórico para la divulgación de nuestras raíces. En la actualidad he colocado alrededor de 800 mosaicos de talavera, principalmente en la Ciudad de México, pero también en otros estados.
El proyecto de mosaicos de talavera nace en el año 2000 con la colocación de 16 mosaicos con nombres de pueblos originarios en la colonia Tezozómoc, ubicada en Azcapotzalco, con nombres como Pimas, Pames, Ópatas, Xilancas, Xochimilcas, etcétera.
Se colocaron en cada calle con uno de estos nombres de pueblos ancestrales. Y con la colocación de un mural en el Parque Tezozómoc, con las diferentes especies de patos migrantes que llegan a Azcapotzalco desde Alaska y el norte de Canadá, lo que realicé en mi primera gestión como delegado, ahora llamados alcaldes.
Se continuó en 2003 y 2005, con apoyo de la UAM-Azcapotzalco, la colocación de los glifos de cada uno de los barrios de Azcapotzalco que tenían su glifo cuando eran calpullis. En la UAM Azcapotzalco se colocaron dos de Xalpa, pues la calle se llama San Pablo Xalpa, y muchos otros: Xochinahuac, Atenco, Tomatlán, cubriendo los 28 barrios a los que se les agregó nombre cristiano: San Martín Xochinahuac, San Sebastián Atenco, San Lucas Atenco y Santa Lucía Tomatlán.
Luego de doctorarme en Diseño, en 2006 se colocaron 320 mosaicos en la Ciudad de México, 20 en cada delegación, ahora alcaldías, con la toponimia de pueblos, calles y avenidas. En 2006 se colocó, cerca del Hueyi Teocalli (Templo Mayor), en la calle Guatemala del Centro Histórico, el mural de 4.5 metros cuadrados con el último mensaje de Cuauhtémoc a nombre del Tlahtocan, en español y náhuatl. El texto fue traducido por el maestro Kuaukoatl, todo gracias al apoyo de Alejandro Encinas, entonces jefe de Gobierno.
Entre 2015 y 2018 se colocaron otros 85 murales de un metro cuadrado en Azcapotzalco durante mi segunda gestión como jefe delegacional. Los mosaicos rescatan los glifos de los pueblos originarios de la Ciudad de México y son una labor de difusión vital.
Recuperar la memoria histórica sobre la gran cultura que se desarrolló en México-Tenochtitlán a partir de su fundación es muy importante, por lo que, a partir del diseño de la toponimia y su exhibición en lugares públicos con un material hermoso, duradero y tradicional como es el mosaico de talavera, se da pie a recuperar la memoria histórica y despertar el interés por conocer a profundidad nuestra civilización originaria, incomprendida por los europeos del siglo XVI, y que nosotros, ya en el siglo XXI, debemos investigar y divulgar, con sus características específicas en su organización política, económica, social y cultural.
También los 700 años de su fundación nos dieron la oportunidad de revalorar nuestra herencia con múltiples acciones de cara a las distorsiones coloniales y neocoloniales. El rescate de los glifos que caracterizaban cada espacio, con su colorido y significado, es una llave para introducirnos en un pasado hasta ahora distorsionado y poco valorado.
En esos años realizamos acciones como la difusión de 30 mil ejemplares del libro Glifos, de Javier Garrido, en un cuaderno para iluminar para niños y niñas, con los 20 glifos de los días del mes ancestral, que se regaló a la niñez.
Otro trabajo de difusión han sido los videos que he editado con MEXTEKI y ExpressArte Internacional sobre diversos aspectos de nuestra cultura ancestral a partir de 2008. Han sido decenas de videos, con miles de vistas; algunos, como “Mentiras de Hernán Cortés” y “Más mentiras de Hernán Cortés”, de 2014, alcanzaron 200 mil vistas.

También hubo participación en varios programas, por ejemplo, En Contexto, de Rubén Luengas, así como el podcast sobre el tema de Moctezuma en El Campesino y otros más. Asimismo, publiqué decenas de artículos en Teixitiani Tribuna Comunista, SICmx, Contralínea, Voces del Periodista, La Visión y decenas de cartas al Correo Ilustrado de La Jornada tocando el tema.
En 2010 se fundó el Congreso de la Soberanía para el rescate de la memoria y la identidad. Otro vehículo de comunicación ha sido la participación en el Colegio de Cronistas de la Ciudad de México, realizando talleres como el Taller de Crónica de Coyoacán en 2023 y varias pláticas en la Casa de la Bola, en la Hacienda de Santa Mónica, en el Instituto de Geografía y Estadística y en otros lugares.
El 24 de abril de 2017 se fundó el Consejo 500 Años de Resistencia Indígena y Popular en Azcapotzalco, en un acto con la participación de los marakames, el gobernador y el vigilante de los recintos sagrados de Wirikuta, el pueblo de Nayarit, la hermandad wixárika, además de los hermanos coras y tepehuanes.
El evento lo organizamos junto con Griselda Soriano Cilintli, Rafael Díaz Mayorquín, Salvador Guadarrama, Juan Zamudio, Patricia Guerrero y Sonia González, para conmemorar los 500 años de la invasión de Cortés. Para promover la unificación de la lucha por nuestras costumbres y las tradiciones de las culturas, se organizó la peregrinación Aztlán-Tenochtitlán.
Una de las tareas del Consejo 500 Años fue pintar 50 murales en Azcapotzalco con motivo del aniversario y la consigna: “¡Fue invasión… no conquista!”, que promovió Patricia Guerrero. Posteriormente, en 2018, escribí Orígenes de la explotación y el sometimiento de la mujer, libro que en su tercer capítulo detalla las grandes diferencias entre la cultura del Anáhuac y la euroasiática.
El 24 de enero de 2019 se asistió a San Felipe Aztatán, Nayarit, por invitación de Rafael Mayorquín, para participar en un gran acto con los hermanos wixárikas, con una conferencia en la plaza principal para varios pueblos de la nación wixárika sobre el tema de los 500 años.
El 14 de marzo de 2019, junto con Pedro Moctezuma, estuvimos en la conmemoración del inicio de la invasión que se efectuó en el Instituto Tecnológico Superior de Centla, Tabasco, donde se inició la resistencia maya-chontal contra el invasor en la batalla de Centla.
El 22 de abril de 2019 se participó en Palma Sola, Veracruz, en un evento sobre los 500 años y la minería, invitados por Pedro Moctezuma, cerca de donde Cortés inició la invasión en Veracruz el 22 de abril de 1519.
El 10 de julio de 2019, a 500 años de la fecha en que se redactó la Carta del Cabildo para informarle al rey, y supuestamente la Primera Carta de Relación, se realizó una reunión en el Club de Periodistas, en la Ciudad de México, en la que impartí la conferencia “Colonialismo y neocolonialismo”, con una importante intervención del maestro Izkal Tekatl Nieva Rojas.
Ese año, junto con el doctor Jorge Veraza Urtuzuástegui, se realizaron 5 videos acerca de los 500 años de la caída de México-Tenochtitlán, de amplia difusión; posteriormente, el doctor Veraza dio a conocer otras producciones de suma importancia, como el libro Cuauhtémoc negado.
Semanas previas al 8 de noviembre de 2019 se realizó una historieta que se repartió en un número de 100 mil ejemplares en todo el país, principalmente en la Ciudad de México, alrededor de la fecha de la llegada de Cortés a Tenochtitlán. Y ese día de noviembre se asistió al lugar del encuentro de Moctezuma Xocoyotzin con Cortés, el invasor, para difundir la verdad de los hechos y cómo Cortés, ese mismo día, lo tomó prisionero a traición.
En junio de 2020 se conmemoraron los “500 años de la noche victoriosa en Popotla”, con la inauguración de un mural de mosaicos de talavera, obra de Enrique Maurice, junto al antes llamado “Árbol de la Noche Triste” y ahora “Árbol de la Noche Victoriosa”, que inauguró Vanessa Bojórquez, entonces secretaria de Cultura de la Ciudad.
El 23 de agosto de 2021, en el Club de Periodistas, Pedro Moctezuma organizó una reunión con Jorge Veraza, Pedro Salmerón y un servidor, para denunciar la narrativa de los neohispanistas que difundieron la idea de que no hubo conquista, sino una rebelión indígena contra los mexicas. Ese año se colocaron decenas de murales de mosaico de talavera en toda la Ciudad de México y en las instalaciones del Metro, a petición de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.
La conmemoración del 500 aniversario del magnicidio de Cuauhtémoc la preparamos muy detalladamente. En 2024 escribí Cuauhtémoc, Águila que retoma el vuelo, presentado en 13 estados de la República; Jorge Veraza escribió Cuauhtémoc negado, como ya mencioné. También se imprimieron, por parte del Congreso de la Soberanía, 20 mil historietas en honor a Cuauhtémoc, dos videos, y se dio difusión al video Cuauhtémoc La Neta, del cineasta Juan de la Torre, con decenas de miles de vistas. También editó Mexteki un libro de poesías dedicadas a Cuauhtémoc que se distribuyó en Ixcateopan.
En la conmemoración del 500 aniversario del magnicidio de Cuauhtémoc, el epicentro fue la tierra donde nació y donde descansan sus restos: Ixcateopan, pueblo de Guerrero en el que el Consejo de Ancianos, presidido por el incansable maestro Edilberto Morales, y la familia Rodríguez, además de Salvador, Abel y Perla Medina y Yessi Barragán, han redoblado sus esfuerzos en torno a la defensa del legado del joven abuelo. Impulsamos 500 acciones por Cuauhtémoc y las realizamos con éxito.
Cabe mencionar que trabajamos en Ixcateopan y 13 comunidades, en escuelas primarias, secundarias, bachilleratos y preparatorias con la niñez y la juventud. Realizamos un concurso de poesía, teatro, oratoria y dibujo. Con las imágenes de las y los jóvenes se produjeron 24 mosaicos de talavera con sus dibujos de Cuauhtémoc, realizados por los orgullosos alumnos, y fueron colocados en la Plaza de Ixcateopan y en las escuelas.
Las trincheras desde las que hemos luchado son modestas, pero el esfuerzo constante, poco a poco, ha generado numerosas acciones y una chispa de conciencia. Hoy, frente a la amenaza del imperio yanqui, es de primordial importancia tomar fuerza de nuestra raíz y aprender de nuestra historia para defender nuestra soberanía.
Agradecemos al Movimiento Confederado Restaurador del Anáhuac, a Izkaltekatl Nieva Rojas y a Angelina Pedraza por sus importantes acciones e iniciativas, que siempre nos han convocado a la unidad y a la acción. Y agradecemos la amable invitación al evento “13 de mayo, Día de la Mexicanidad”.
Pablo Moctezuma Barragán*
*Doctor en estudios urbanos, politólogo, historiador y militante social
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