Alrededor de 40% de pastizales en el mundo está degradado, alerta PNUD

Alrededor de 40% de pastizales en el mundo está degradado, alerta PNUD

FOTO: PNUD

Alrededor del 40 por ciento de los pastizales en el mundo se encuentran degradados o en riesgo de desaparecer, debido principalmente a la sequía, el sobrepastoreo y los años de abandono en algunas regiones, alertó Ana Costiniu, integrante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La alimentación, el ganado y la vida de 2 mil millones de personas en el mundo dependen de los pastizales (praderas, matorrales y tierras secas que no se cultivan en el sentido tradicional). Además, proporciona casi el 70 por ciento de la comida para ganado en el planeta, explicó para ONU Noticias.

El comunicado subrayó la importancia de esta vegetación no solo como una pérdida ambiental, sino como “el rebaño de una familia sin nada que comer, un mercado con menos animales que vender y el alimento de una comunidad que se desmorona en tiempo real”.

En Botsuana, por ejemplo, los pastizales cubren gran parte del territorio y sostienen la economía del país, desde las exportaciones de carne de vacuno hasta el turismo de safari. Una evaluación nacional de ecosistemas encontró que se están reduciendo a medida que las plantas invasoras se expanden y las sequías golpean con más fuerza y frecuencia, lo que deja menos tiempo para que la tierra se recupere.

En Kazajistán, el mar de Aral –en otro tiempo el cuarto lago más grande del mundo– ha desaparecido en gran medida y ha dejado tras de sí un desierto de sal de 5.4 millones de hectáreas. En la vecina región de Kyzylorda, más del 80 por ciento de los pastizales están ahora degradados, y las tormentas de polvo tóxico transportan sal a miles de kilómetros de distancia.

En Kenia, el condado de Marsabit alberga el desierto de Chalbi. Los registros satelitales que se remontan a 1990 muestran cómo los pastizales se convierten gradualmente en tierra yerma, y se prevé que el desierto duplique su tamaño en las próximas décadas si no se toman medidas, y engullir los pastos de los que han dependido generaciones de comunidades pastoriles.

Frente a ese panorama, Botsuana construyó su evaluación nacional de ecosistemas con más de 2 mil colaboradores, entre organismos gubernamentales, investigadores y poseedores de conocimientos tradicionales, para crear una base de evidencia que oriente la futura política territorial, de acuerdo con el PNUD.

Kazajistán, por su parte, encargó un estudio detallado de los vínculos entre el clima, la tierra y el agua, que ahora da forma a los planes de restauración de pastos y de riego, junto con un programa de replantación de árboles de saxaúl en el lecho seco del mar, que ya cubre 337 mil hectáreas y aspira a llegar a 1.1 millones para 2030.

En Kenia se combinaron 33 años de datos satelitales con el testimonio de ancianos indígenas que recordaban el aspecto del paisaje en su niñez, lo que permitió poner en marcha soluciones prácticas –una estructura de desvío de inundaciones en Kalacha, parcelas de prueba para la regeneración de la vegetación y formación para que las comunidades den seguimiento a los cambios por sí mismas–, agregó el texto.

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