Con servicios de salud, entretenimiento, cuidados y deporte, fue inaugurada la octava Utopía del gobierno estatal de la jefa de gobierno, Clara Brugada Molina, con el nombre de México-Tenochtitlán, ubicada en la alcaldía Miguel Hidalgo.
Entre siete y ocho meses pasaron para volver realidad esta edificación, parte de un proyecto gubernamental para construir más espacios públicos. Tuvo una inversión de 52 millones de pesos y sumó 315 mil metros cuadrados junto con las otras siete que han sido realizadas en la Ciudad de México.
Este, además, es un proyecto sin límite fronterizo, pues llega tanto a las periferias, barrios populares y al centro de la ciudad, afirmó la mandataria capitalina durante el evento.
Pero la importancia de este va más allá de sus 4 mil metros cuadrados; hay diferentes áreas que ofrecen servicios de consultorio médico general y odontológico, mastografía y laboratorio clínico, además de atención en salud mental a través del módulo Vida Plena, Corazón Contento, parte de una red de 600 consultorios médicos a nivel federal, explicó Brugada.
Además del componente de salud, el inmueble incorpora el Sistema Público de Cuidados –con espacios para adultos mayores, lavandería y spa popular– y un piso completo dedicado a las juventudes, con simuladores de videojuegos, laboratorio de robótica, aulas de baile digital, sala de grabación y talleres de cómic y manga. En la azotea se instaló, también, un huerto urbano y una plaza de usos múltiples.
Otros espacios instalados por los pasillos del edificio son tiendas como la llamada Tierra, así como el programa Campo a la Ciudad que ofrecerá productos alimentarios saludables a un precio hasta 50 por ciento más barato. También habrá módulos de Agua Bienestar, donde el garrafón de 20 litros cuesta cinco pesos.
Antes de convertirse en Utopía, el inmueble albergaba las instalaciones del Instituto de la Juventud de la Ciudad de México, cuya titular, Marcela Fuente, cedió el espacio para el proyecto, reconoció la jefa de gobierno.

Por tratarse de un edificio antiguo –construido hace más de cinco décadas, junto con la línea dos del Metro–, la Secretaría de Obras realizó primero estudios de seguridad estructural para garantizar su aprovechamiento durante al menos 50 años más, precisó el secretario de Obras y Servicios, Raúl Basulto Luviano.
El nombre tampoco es casual. La Utopía se llama México-Tenochtitlan en referencia a la calzada del mismo nombre y al antiguo camino que unía a Tenochtitlan con Tlacopan –hoy Tacuba–, uno de los señoríos de la Triple Alianza que gobernó Mesoamérica, dijo Brugada. Pero el nombre remite, sobre todo, a la resistencia indígena de 1520 cerca de Popotla, en el sitio conocido como el Árbol de la Noche Victoriosa.
Y responde también a un evento más cercano en la memoria de la gente: la represión del 10 de junio de 1971, cuando el grupo paramilitar Los Halcones atacó una manifestación de jóvenes cerca de la entonces Calzada México-Tacuba. En este sentido, Brugada Molina subrayó que la Utopía busca honrar esa memoria al dedicarla a las juventudes.
El coordinador de Asesores de la presidenta de la República, Jesús Ramírez Cuevas, añadió que en ese mismo inmueble operó, en 1971, la regencia de gobierno de la Ciudad de México, señalada de financiar y organizar a Los Halcones, hecho hoy reconocido como crimen de Estado.



















