En la trigésima Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid, España, México reiteró su postura contra el embargo y las medidas coercitivas impuestas por Estados Unidos contra Cuba. Además, en materia de seguridad, sostuvo que sus relaciones con todas las naciones se rigen por el respeto a la soberanía, la responsabilidad compartida y la “cooperación sin subordinación”.
En la sesión plenaria, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco –en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo–, reafirmó la posición histórica del país contra las restricciones económicas impuestas a la isla. Con ello, sostuvo que la política exterior mexicana se fundamenta en el “entendimiento entre naciones soberanas, en el derecho internacional, en la democracia, en la autodeterminación de los pueblos y en la solución pacífica de las controversias”. Es decir, en principios constitucionales consagrados que “hoy valen más que nunca”.
En materia de seguridad, Velasco sostuvo que México mantiene relaciones con todas las naciones bajo cuatro principios: respeto a la soberanía y la integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, respeto y confianza mutua, así como una cooperación sin subordinación. A partir de estos ejes, afirmó que el país apuesta por el diálogo y el trabajo conjunto para alcanzar resultados concretos, mediante un enfoque integral que atienda las causas de la violencia y garantice el respeto a los derechos humanos, el debido proceso y el derecho internacional.
“Sobre esa base dialogamos con firmeza y trabajamos juntos para obtener resultados concretos, con un enfoque integral que incorpora la atención a las causas y con respeto a los derechos humanos, al debido proceso y al derecho internacional”.
De igual manera, el funcionario señaló los vínculos históricos y culturales entre los países iberoamericanos, así como la importancia de fortalecer la cooperación regional frente a desafíos comunes. Particularmente, reconoció la estrecha relación entre México y España, al recordar que en 1939 el entonces presidente Lázaro Cárdenas abrió las puertas del país a miles de españoles que llegaron como refugiados y contribuyeron al desarrollo científico, educativo y cultural de México.
“En ese camino común, España ocupa un lugar muy especial para México. Nos une una historia profunda y un presente lleno de vida […] Agradezco a España su hospitalidad y el trabajo realizado al frente de la Secretaría junto con la Secretaría General Iberoamericana. Ese legado común nos compromete con el presente”, expresó.



















