Gobiernos nunca han buscado abatir pobreza en la Montaña, sino ganar votos: Tlachinollan

El antropólogo Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, explica que nunca se ha realizado un combate real a la pobreza que padece la Montaña de Guerrero. En entrevista con Contralínea, explica que quienes ganan con los programas asistencialistas son contratistas, funcionarios y algunas empresas; nunca los indígenas. A las comunidades sólo llegan limosnas que sirven para remozar alguna fachada, pero nunca para acabar con el hambre o garantizar la educación de los niños.

Metlatónoc, Guerrero: maquillaje, engaño y violencia

El eslogan “Vivir mejor” se tradujo, para las comunidades montañeras, en arcos de bienvenida a la entrada de los pueblos, curatos e iglesias de concreto, un corral para jaripeos y remozamiento de las fachadas de las comisarías. Los niños siguen creciendo, famélicos y con andrajos, tan pobres como sus padres y más aun que sus abuelos. La violencia del narcotráfico cerca a las comunidades más pobres

Metlatónoc: miseria y explotación

En las comunidades de la Montaña de Guerrero, los abuelos no tienen acceso a servicios médicos; tampoco a vivienda digna ni alimentación sana. Trabajan más de 12 horas al día y consiguen menos de 7 pesos por jornada. Programas para Vivir Mejor prefirieron remozar fachadas y construir curatos antes que establecer el primer hospital para los na’saavi, me’phaa y nahuas de la región.

El archivo magonista: abierto para consulta libre y gratuita

Diego Flores Magón, bisnieto de Enrique.

Los documentos del archivo de Enrique Flores Magón revelan un sólido proyecto editorial. Anarquistas contaban con una modesta imprenta, pero con un peso periodístico e ideológico de alcance nacional y muy subversivo. El archivo revela también la convicción de Enrique de que su hermano Ricardo fue asesinado en la cárcel estadunidense de Kansas y de que no murió por un paro cardiaco, como señala la historia oficial

1903-2013: “La Constitución ha muerto…”

La identificación del edificio que albergó la redacción y el taller de El Hijo del Ahuizote permitirá –por vez primera, para quien lo desee– la “consulta irresponsable” de un archivo subversivo: el de Enrique Flores Magón. A partir de este 5 de febrero –a 110 años de una fotografía que costaría a los periodistas Ricardo y Enrique la cárcel y el exilio–, las decenas de miles de documentos (cartas, fotografías, folletos, libros, revistas, periódicos) paulatinamente estarán a disposición de todo aquel interesado en la epopeya magonista.