
Los sábados no entran morenos
“¿Cuál es tu tono de piel?”. Ojalá la pregunta ofendiera. Para la mayoría de mexicanos salir a un antro implica someterse al escrutinio de la mirada de alguien que, en resumidas cuentas, tiene como tarea decidir qué tan blanco eres. El miedo a esa cadena significa reconocer que existe la posibilidad de que alguien te mire y decida que no perteneces a un lugar. Y ese miedo existe porque sabemos que hay colores de piel que abren puertas y otros que las cierran. La cadena de un antro nunca dirá que se exige blanquitud para acceder. Tampoco hace falta que lo diga cuando todos sabemos qué es lo que












