Los intelectuales de derecha que ahora critican al gobierno añoran “la democracia del chayote” y los apapachos, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Esa época, dijo, en la que recibían cheques y eran cercanos al poder.
Al responder a los señalamientos de Enrique Krauze sobre la supuesta degradación democrática del país, indicó: “ellos añoran la democracia en la que ellos recibían cheques. Esa es la democracia que ellos defienden. Es la democracia del chayote”. Y es que –en el marco de las actividades por el 25 aniversario de la revista Letras Libres, realizadas en España– Krauze sostuvo que México atraviesa “tiempos oscuros” y llamó a “reactivar” la democracia.
En su conferencia matutina, Sheinbaum Pardo cuestionó que quienes hoy hablan de una crisis democrática equiparen la situación actual con otros periodos de la historia nacional, sin reconocer las relaciones de privilegio que caracterizaron a las élites en gobiernos anteriores.
La titular del Ejecutivo federal afirmó que parte de esos intelectuales extrañan la época de los gobiernos neoliberales, como el de Carlos Salinas de Gortari, en la que tenían acceso directo a los presidentes, participaban en reuniones privadas, daban consejos y recibían recursos económicos. “Esa es la democracia que ellos defienden, la que añoran: su cercanía con el poder, las cenas a las que asistían con el presidente de la República, las reuniones privadas, los consejos que daban, el dinero que recibían, su cooptación”.
De igual manera, criticó a Héctor Aguilar Camín –quien incluso recibió cheques de la extinta “partida secreta” en el salinismo– por su cercanía con las administraciones prianistas del pasado. “Aguilar Camín estuvo cerca de Salinas; luego traicionó a Salinas, se fue con Zedillo; después se fue con Fox; luego se fue con Calderón, y después se fue con Peña Nieto, porque todos lo apapachaban y ahora está contra nosotros”.
La presidenta de la República contrastó esas relaciones con la postura de su administración: “nosotros no compramos a nadie, nosotros no compramos voluntades; nosotros construimos un país democrático”.
También mencionó a Jorge Castañeda y aseguró que varios de estos intelectuales confluyen hoy con grupos empresariales y políticos opositores, así como en espacios mediáticos como TV Azteca y LatinUs. Sobre este último, señaló que es propiedad del priísta Roberto Madrazo.
Claudia Sheinbaum también consideró que la derecha mexicana ha dejado atrás los discursos con los que buscaba presentarse como una fuerza democrática y pluralista: “ahora, fuera máscaras: es el autoritarismo hablando”. El fondo de la disputa, dijo, no es la crítica de ciertos intelectuales a su gobierno, sino su resistencia a que los sectores populares tengan un papel central en las decisiones nacionales. “Ellos eran los dueños y jerarcas de la palabra, ¿no? Ahora es el pueblo”.
Por ello, acusó a estos grupos de tener una visión clasista y racista que les impide aceptar que la ciudadanía, en particular los sectores históricamente excluidos, participe más ampliamente en la vida política. “Como en el fondo son racistas y clasistas, se molestan de que el pueblo mande, de que el pueblo decida. Eso es lo que está en el fondo”.
Planteó que la democracia no se limita a la competencia electoral, sino que implica que el gobierno responda a la población y que los intereses de grupos privilegiados no determinen el rumbo del país. Añadió que su responsabilidad como titular del Ejecutivo federal es con la ciudadanía. “El único que podía sanear y construir una vida pública distinta era el pueblo y es el pueblo, el pueblo organizado. No hay nadie más”.



















