A sectores de ultraderecha les molesta que desde 2018 la transformación del país logró restaurar la democracia como el “poder del pueblo”. Por ello, ante su ofensiva y las presiones desde Estados Unidos es importante dudar, o de lo contrario, “vamos a permitir que quienes definan el futuro de México no sean los mexicanos sino el exterior”, advirtió la presidenta Claudia Sheinbaum.
Desde Palacio Nacional, la primera mandataria enfatizó que el país atraviesa un momento decisivo. “No es un asunto coyuntural de este momento, es un asunto de trascendencia, lo que hagamos hoy va a impactar a esta generación y a las siguientes […] porque en el momento en que quien decida por México sean las instituciones extranjeras, particularmente en quién gobierna México y quién no, es muy peligroso para la soberanía nacional”.
La decisión que se tome, dijo, definirá si quien decide el rumbo político del país en el futuro son “las agencias extranjeras o el pueblo”. Por ello pidió cuestionar: “¿Quién gobierna en México? ¿Las instituciones extranjeras o las instituciones mexicanas? ¿Quién gobierna en México?”.
La jefa del Ejecutivo federal sostuvo que la inconformidad de los sectores conservadores responde a la pérdida de privilegios políticos y económicos, “les molesta, les enfada el poder que perdieron de influir sobre la presidenta o el presidente; el poder que perdieron de recibir montañas de dinero dedicadas directamente a ciertos personajes; eso es lo que les molesta, la separación entre el poder político y el poder económico, que es lo más importante que ha ocurrido y que es la definición de la transformación, por eso buscan aliarse desde fuera para poder atacarnos”.
Acusó que la derecha mexicana se transformó en ultraderecha, con una visión autoritaria, pues “hablan de libertades, pero en realidad no les interesa la libertad con bienestar, les interesa la libertad de los de arriba, no de los de abajo”.
Sheinbaum Pardo también criticó los análisis de algunos comentaristas y opositores que buscan establecer una relación entre Morena y el crimen organizado. Afirmó que el trasfondo de estas críticas es el rechazo de ciertos grupos al modelo democrático que, aseguró, se consolidó a partir de 2018 con la llegada de la cuarta transformación al gobierno, pues “ellos quisieran la democracia de las élites, pero eso cambió en México en el 2018 afortunadamente, y afortunadamente hay elecciones libres en México”.
Ello, en contraste con 1988, 2006 y 2012, periodos en que hubo un fraude electoral y que enmarca la historia del neoliberalismo. “Esa es la historia de la democracia durante el periodo neoliberal, no existía la democracia. ¿Quién decidía? Era el presidente anterior y las élites; y ahora no, decide el pueblo”, indicó la primera mandataria.
En ese contexto, refirió que las acusaciones realizadas desde Estados Unidos contra autoridades mexicanas presentan un riesgo al aceptar sin cuestionamientos los señalamientos emitidos por instancias extranjeras. Señaló que el caso resulta particularmente delicado al involucrar por primera vez a funcionarios en activo. “Entonces ¿quién decide en México, el pueblo de México o el departamento de justicia de Estados Unidos?”, cuestionó.
La presidenta explicó que las autoridades mexicanas son las encargadas de definir la situación jurídica de los mexicanos. “Si hay responsabilidad, que lo investigue la Fiscalía General de la República, pero no tenemos por qué tomar a ciegas lo que se pide, porque entonces, como lo dije, [ahorita] son ellos, después vienen otros gobernadores de cualquier partido y después vienen otros y después vienen otros”.
Además, rechazó las críticas de la oposición que, afirmó, buscan presentar su postura como una defensa automática de cualquier funcionario señalado. Aseguró que su gobierno no pretende encubrir a nadie y recordó que las autoridades mexicanas ya realizan las investigaciones correspondientes. “La oposición ha querido decir que la presidenta quiere tapar a cualquier persona. Tan no es cierto que la propia fiscalía abrió su carpeta de investigación”.
Sin embargo, sostuvo que las acusaciones forman parte de una campaña más amplia dirigida contra el gobierno federal, el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el movimiento de la cuarta transformación, con el objetivo de vincularlos con organizaciones criminales. “Se suman a esta oleada contra el gobierno de México, contra el expresidente López Obrador y contra la transformación, y el objetivo es decir: ‘es que están ligados al narco’”.
Finalmente, criticó los análisis de algunos comentaristas y opositores que buscan establecer una relación entre Morena y el crimen organizado. Como ejemplo, citó declaraciones del analista Silva-Herzog Márquez, las cuales consideró una muestra de la narrativa impulsada por sus adversarios políticos.



















