La segunda etapa desprendida del cohete Falcon 9, de la empresa SpaceX –propiedad del magnate Elon Musk–, impactó la madrugada de este miércoles contra la Luna.
Con un peso estimado de cuatro toneladas y una velocidad de viaje de unos 8 mil 690 mil kilómetros por hora, el objeto metálico dejaría un cráter con un diámetro de 20 a 30 metros en la superficie lunar. No obstante, esto no representa un peligro para la Tierra, según dijo este miércoles Jimi Russell, portavoz de la NASA (siglas en inglés de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos).
De acuerdo con Julianna Scheiman, directora de Ciencia y Programas Dragon en la NASA y SpaceX, respectivamente, es común que la segunda parte de los cohetes sea soltada para que se queme en la atmósfera terrestre. Esta ocasión, la actividad solar y fuerzas gravitacionales la pusieron en trayectoria hacia la Luna, agregó en una conferencia de prensa el pasado 3 de agosto.
Falcon 9 despegó el pasado 15 de enero de 2025 con la misión de transportar dos módulos de aterrizaje robóticos comerciales en la Luna. La segunda etapa, con el objetivo de ayudar a que los módulos de aterrizaje se dirigieran a la Luna, completó su cometido y después se quedó flotando en el espacio. Uno de los módulos, Blue Ghost, aterrizó en marzo de 2025; Resilience, por su parte, no lo logró meses después.
No fue hasta este año que diversos científicos observaron que se salió de control el objeto de cuatro toneladas y se quedó a la deriva, para chocar contra el satélite natural meses después, a las 2:45 de la mañana, tiempo del Este.



















