Con vítores para el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y la diputada Cilia Flores, decenas de personas integrantes del Frente Antiimperialista y Antifascista Mexicano exigieron la libertad del mandatario sudamericano frente a la embajada de Estados Unidos en México.
Mientras portaban banderas de México, Venezuela o Cuba, así como imágenes de palomas blancas en símbolo de soluciones pacíficas en el mundo, también acusaban que, la madrugada del pasado 3 de enero, el gobierno estadunidense asesinó personas –poco más de 1 mil– para poder secuestrar a Maduro y su esposa en el Palacio de Miraflores, en la capital, Caracas.
Ninguna potencia puede imponer su jurisdicción sobre otro país, pues viola el derecho internacional. No obstante, es parte de la política imperialista de Estados Unidos que se ha tornado más violenta durante la segunda administración de Donald Trump, y es tan solo la “punta del iceberg” de las acciones militares, económicas y culturales que pretenden ejercer en el continente, señaló la vocera del Frente, quien también pidió solidaridad con Cuba y la República Islámica de Irán, ante el asedio sufrido en las últimas semanas.
Por tanto, alzaron la voz para defender a Venezuela, porque ello conlleva también la defensa de la patria, América Latina y México ante el asedio intervencionista de la administración del presidente Donald Trump. Zaira Silva, de la Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Venezuela, pidió que se pueda ejercer la libre autodeterminación de los pueblos.

Consultada por Contralínea, hizo énfasis en la importancia de movilizaciones como la de esta tarde, en la colonia Irrigación, alcaldía Miguel Hidalgo de la Ciudad de México. En sus palabras, este tipo de eventos envía un mensaje al “imperio” estadunidense: que sepan “que no estamos de acuerdo con lo que hacen; que hay pueblos que se unen para defender esa soberanía; para no dejarse robar sus recursos, para defender sus recursos”.
Ello, porque en el evento también se habló sobre la guerra cultural y narrativas impuestas desde el vecino país del norte, que intentan imponer un pensamiento único que ve al capitalismo como única salida. Ante este tipo de prácticas, invitaron a boicotear, presionar y protestar contra las empresas estadunidenses.
Sin embargo, Zaira Silva señaló que en los últimos años, la población es cada vez más consciente de las acciones intervencionistas de Estados Unidos contra las demás naciones. Explica que, tan solo en Chimalhuacán, donde reside, la gente cada vez habla más de ese tema y se opone a la injerencia extranjera.
A 83 días de su secuestro, Nicolás Maduro y Cilia Flores comparecieron por segunda ocasión en un tribunal de Nueva York, donde su defensa, Barry Pollack, solicitó al juez desestimar todo el caso debido a la imposibilidad de Maduro y Flores de pagar un abogado de su propia elección, como es su derecho, por las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela.
Si bien, el juez Alvin Hellerstein aceptó que “el derecho a la defensa es primordial”, rechazó la petición inicial, aunque sugirió que deberían tener acceso a recursos para poder contratar abogados, pues el caso va “más allá de lo normal”. En esa cuestión concluyó la audiencia, sin fijarse fecha para una próxima.
Estados Unidos lleva a cabo la querella contra ambos por supuestamente ser integrantes de un grupo delictivo que trafica estupefacientes a su país. Estela, parte de las organizaciones que conforman al Frente Antiimperialista, señaló a las afueras de la Embajada estadunidense en México que esta acusación es fabricada: “Si hoy secuestran a Nicolás Maduro con una acusación falsa, mañana acusarán falsamente a cualquier líder de otro país “.



















