Las críticas de sectores de la oposición a la iniciativa de reforma electoral se han expresado con descalificaciones, insultos y un tono agresivo, incluso dirigidos hacia la propia presidenta, pero sin argumentos de fondo sobre el contenido de la propuesta, señaló Claudia Sheinbaum Pardo.
Durante su conferencia matutina, la primera mandataria cuestionó que el debate público de la oposición se haya centrado en ataques verbales, calificativos e incluso groserías, en lugar de discutir los puntos específicos que plantea la reforma enviada al Congreso.
“Hay algunos que usan una virulencia… Pues que lo digan con argumentos”, expresó la presidenta de la República, al referirse a las críticas que han surgido tras la presentación de la iniciativa.
Subrayó que le llama la atención el uso de palabras altisonantes y groserías contra la institución presidencial, cuando lo que debería prevalecer es una discusión basada en propuestas y razonamientos. “Más allá de Claudia Sheinbaum, se trata de la institución presidencial”.
La jefa del Ejecutivo federal citó como ejemplo los insultos proferidos por el panista Diego Fernández de Cevallos y por Macario Schettino. Por ello, dijo: “cómo les dolió [la reforma]”, y advirtió que dichas ofensas no le afectan.
Señaló que hasta ahora pocas voces de la oposición han explicado por qué se oponen a aspectos concretos de la reforma, lo que, dijo, limita la posibilidad de un debate público sobre el funcionamiento del sistema electoral. En ese sentido, planteó que la discusión podría centrarse en temas de fondo incluidos en la reforma electoral, como la forma en que se elaboran las listas definidas por las cúpulas de los partidos o el nivel de recursos públicos que éstos reciben, así como los costos asociados a la organización de las elecciones.
Sheinbaum cuestionó: “¿por qué tienen que continuar las listas definidas por las cúpulas de los partidos? ¿Por qué no se pueden bajar los montos que reciben los partidos o lo que utiliza el INE para la elección?”.
La presidenta también respondió a los señalamientos que han calificado la propuesta como un intento de crear un “partido de Estado”, afirmación que rechazó al señalar que el sistema electoral mantiene la proporción de representación de los partidos según la votación obtenida. “Dicen que es partido de Estado, ¿cuál partido de Estado? Si se mantiene la proporción de los partidos en la votación”, sostuvo.
La titular del Ejecutivo federal reiteró que el debate sobre la reforma electoral debería centrarse en argumentos y propuestas, especialmente cuando se trata de cambios relacionados con el funcionamiento del sistema democrático del país, por lo que llamó a discutir la iniciativa con razones y análisis de fondo, más allá de los calificativos políticos.



















