Todos somos responsables

Todos somos responsables

 

 
Monterrey azar y muerte
 
Mujeres madres que yacen mancilladas
Llanto y cuerpos inertes
Familias abatidas y torrentes de lágrimas
Lágrimas y parálisis, defensa ante el horror
 
La ruleta muerte gira y sale 53
Vuelve la jugada, ahora sale  61 y sigue girando
El juego de la muerte en la guerra
Apuesta ya a más de 50 mil
 
Diversión y azar
Esperanza de ganar
Todos perdemos, ellos ganan
¿Quién nos protege?
Ellos y sus discursos
 
Tres días de luto nacional
Decreta el presidente del
Sexenio Luctuoso
Luto muerte, impunidad, corrupción
 
El azar toca un 25 de agosto, justo a
37 de la desaparición de Rosendo Radilla
Y la impunidad sigue, los discursos
Son la máscara de la indefensión
 
Ellos los armaron, los entrenaron
Los abandonaron, sin trabajo,
Sin escuela sin cultura
Y sólo se le apuesta a la muerte
 
Un casino, un destino
Monterrey cuidad víctima
Yaces abatida, indefensa, inmóvil
Llanto, luto, azar y muerte
 
Ellos refuerzan su guerra
Ellos se empecinan por la muerte
Por la noche sin luna
Por el toque de queda
 
Toma nuestro coraje
Llegó el tiempo de abrazarte
De llorar juntos y de saber
Que lo que se arranca contra tu voluntad
No macilla el amor
 
¡Levántate, Monterrey!,  toma mi mano
Abrázame fuerte y conmigo todos
Lloremos juntos hasta lavar el dolor
Y que el azar que nos junta nos dé el amor
 
Construyamos la vida,
Todos a la escuela, al trabajo,
A la cultura, a la vida, a la lucha
A desterrar la impunidad
 
Les dejamos a ellos su sexenio luctuoso
Les dejamos a ellos su guerra
Y nos comprometemos por la vida,
Por la vida juntos y luchando un sólo ser.
 
Adrian Ramírez López, presidente de la Limeddh 
 
 
 
¿Es necesario que se repitan tragedias como la de Monterrey, que las balaceras se produzcan fuera de los estadios, que la violencia sacuda cada casa para que toda la sociedad reaccione en conjunto? Las muertes, las víctimas de ciudadanos aumentan y el presidente Felipe Calderón declara que no cambiará su estrategia. ¿Y ésta de qué ha servido? Todas las estadísticas indican un aumento significativo y continuo de los crímenes.
 
El presidente asevera en nuevos spots que su estrategia de guerra no es responsable de la delincuencia. Que la situación no era sencilla desde antes, es cierto; pero no podemos aceptar que las autoridades de ahora se laven las manos al culpar de todo lo que ocurre a la falta de escrúpulos de los criminales; esto está fuera de la lógica de guerra. Cuando hay tal, los bandos que atacan y se defienden se fortalecen con todos los medios posibles. El gobierno aumenta sus gastos en defensa, mejora sus armamentos, acrecienta la crueldad de sus ataques, impone mano dura; el crimen también. Nadie puede esperar ir a tirar piedras contra un avispero y no ser picado.
 
No se trata de solapar actos criminales que atentan contra la vida y los derechos. Pero la solución no está en exigir más violencia contra la violencia. Bien cuestionaba el escritor Javier Sicilia: ¿qué sentido tiene ser escuchado por el gobierno y que sus sentimientos de dolor sean sinceros y no van a cambiar nada?
 
Hace un par de meses la Organización de las Naciones Unidas lanzó la campaña nacional “Yo me declaro” (www.yomedeclaro.org). Ya no basta defender a los defensores. Declarémonos todos protectores directos de los derechos humanos. Sólo una sociedad involucrada puede dar una solución. Todos somos responsables. Hasta que no hagamos de las injusticias ajenas una injuria a nuestra propia dignidad, nada cambiará. Involucrarse no sólo significa exigir. Al reclamar, sólo otorgamos más poder a quien ya lo tiene. Pedir es el inicio. Involucrarnos significa informarnos, profundizar (la televisión no suele ser suficiente), ser críticos con el gobierno pero también con nuestras propias actitudes, vigilar, sacar a la luz las injusticias, proponer, actuar con responsabilidad social. Significa no hacer de nuestro trabajo o de la circunstancia una excusa. El policía, el abogado, el juez, todos podemos decir no a una violación y denunciarla. La indiferencia o la neutralidad, solapan el abuso.
 
*Área de difusión de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, AC
 
 
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