Presidente interino y nuevas elecciones

De por sí arrastrando las desgracias del mal gobierno foxista-calderonista –quienes frustraron la transición a más y mejor democratización de los poderes e instituciones del Estado federal, para “resolver con más democracia los problemas de la democracia” (Alfred E Smith, discurso consignado en el ensayo de Frank Freidel Política popular: el gobierno del pueblo en acción)–, la nación enfrenta la posibilidad de una violencia política como respuesta al resultado de estas elecciones presidenciales, repletas de mil y una maniobras tramposas para vencer a la oposición: Partido de la Revolución Democrática (PRD)-Partido del Trabajo-Movimiento Ciudadano, y al alicaído partido “oficial” Acción Nacional (PAN), que representa 30 millones de ciudadanos que votaron por ellos y quienes se han inconformado, con el movimiento juvenil-estudiantil, por la pírrica victoria de Peña-Partido Revolucionario Institucional (PRI)-Partido Verde Ecologista de México.