YoSoy… infiltrado

Desde el órgano de inteligencia civil del Estado mexicano se diseñó un operativo para desprestigiar y desactivar un movimiento abierto y ciudadano: el estudiantil #YoSoy132.

Otro fantasma recorre el mundo: indignados y encabronados

En el Manifiesto comunista, de Carlos Marx y Federico Engels, editado en Londres en 1848 (traducido al español hasta 1872), apareció la frase de combate del proletariado, que hoy significa “los pobres” del mundo: “un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. Sobre este texto profusamente publicado, el historiador Eric Hobsbawm escribió una introducción muy para este tiempo de crisis mundial. Editado por Crítica-Grijalbo y traducido por Elena Grau Biosca y León Mames, sigue vivo, actual, mutatis mutandis (está cambiando lo que se deba cambiar) y más, desde la enésima crisis global del capitalismo a partir de 2007-2008, donde han irrumpido revueltas y manifestaciones de todo tipo que derriban dictadores; o contra gobiernos depredadores que salvan a los banqueros con dinero del pueblo. La cuna de la democracia directa, Grecia, sufre la embestida del capitalismo que en Europa preside Angela Merkel, la nueva [Margaret] Thatcher en versión de un Adolfo Hitler travesti.

El movimiento como antítesis y síntesis del cambio

El gran reto de las manifestaciones populares –entre ellas la del Yo Soy 132, estimuladas por el sucio proceso electoral– es cómo trascender ese ámbito de corto plazo sin hundirse en el desencanto disolvente que, eventualmente, puede provocar la calificación de las elecciones, la cual, torciéndole el cuello a la Constitución y a las leyes secundarias en la materia, forzará la legalización y la legitimación de la entronización de Enrique Peña Nieto.

Yo soy 132: los jóvenes de México construyen el futuro

¡¿Volver al siglo pasado?! ¿Regresar al Partido Revolucionario Institucional (PRI)? ¿Solapar a Calderón y al Partido Acción Nacional (PAN)? ¿Soportar a Elba Esther? ¡No! La juventud mexicana se ha puesto en movimiento para construir lo nuevo y crear un siglo XXI, de democracia, justicia y paz, en el que sus derechos sean efectivos.