En un momento internacional marcado por la incertidumbre, la volatilidad y la fragmentación política y económica, México busca posicionarse no como un actor pasivo, sino como una nación con voz propia y capacidad de incidir en el rumbo global.
Así lo expresó la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, durante su participación en la 108 Asamblea General Ordinaria de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin). Frente a representantes del sector industrial, la funcionaria sostuvo que el país atraviesa una etapa de redefinición profunda.
Explicó que el gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum no solo está ajustando políticas públicas, sino replanteando el lugar que México quiere ocupar en el siglo XXI. En un escenario global todavía inestable, sin embargo, aseguró que el país se perfila como un ancla de estabilidad y una plataforma de confianza para la inversión y las alianzas estratégicas.
Para la secretaria, México ha dejado de ser espectador en los grandes debates internacionales. Hoy, dijo, actúa como interlocutor, constructor y referente, en línea con una visión de Estado plasmada en el llamado Plan México. Ante los desafíos múltiples -económicos, sociales y ambientales-, subrayó que la única salida posible es el trabajo conjunto entre gobierno, empresas y sociedad.
En ese contexto, destacó el impulso a una nueva política industrial, que busca generar condiciones para un bienestar colectivo duradero. La apuesta, explicó, es que el crecimiento económico avance de la mano de la productividad, la justicia ambiental y el cuidado del planeta, incorporando nuevos paradigmas como la economía circular.
La secretaria también señaló que forma parte del Consejo de Promoción de Inversiones, integrado por 32 mujeres responsables de impulsar proyectos en cada entidad federativa, lo que refleja un énfasis en la inclusión y la equidad dentro de la estrategia económica.
En términos concretos, subrayó que se prevé una inversión pública y mixta de 5.6 billones de pesos destinada a fortalecer la infraestructura energética, así como carreteras, aeropuertos, puertos, hospitales y escuelas, además de abrir oportunidades en sectores emergentes.



















