Trabajos de inteligencia del CENFI, del CNI y de las secretarías de Seguridad, Defensa y Marina revelan que en México operan más de 40 cárteles, células, pandillas y bandas relacionadas con delitos de alto impacto, como narcotráfico, extorsión, tráfico de armas, secuestro, homicidios y sicariato. Los datos indican que siete son consideradas como grandes organizaciones criminales (Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel del Pacífico, Cártel del Golfo, Los Arellano Félix, Los Beltrán Leyva, Cártel Santa Rosa de Lima y La Familia Michoacana), por sus zonas de influencia, su capacidad delictiva o su relación con otros grupos menores. De la información, también destaca el ascenso del Cártel del Noreste, así como la presencia de dos organizaciones extranjeras: la Mara Salvatrucha y el Tren de Aragua
En México operan más de 40 cárteles, células, pandillas y bandas criminales relacionadas con delitos de alto impacto, como tráfico ilegal de drogas y armas, extorsión, secuestro, homicidios y sicariato, revela información de inteligencia elaborada por las secretarías de Seguridad y Protección Ciudadana, Defensa Nacional y Marina Armada de México, así como el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Centro Nacional de Fusión de Inteligencia (CENFI).
Los datos indican que siete son consideradas por el Gabinete de Seguridad como grandes organizaciones criminales, por su capacidad delictiva: cantidades de precursores importados, sobre todo de Asia; cantidades de droga traficadas al extranjero –en especial, a los mercados clandestinos de Estados Unidos, Europa y Australia–, número de armas trasegadas y confiscadas, recursos que lavan, capacidad de fuego –incluidos vehículos con blindaje profesional y artesanal– y capacidad de reclutamiento de personas, entre otros elementos; así como por sus zonas de influencia y/o por su relación con otros grupos delictivos menores.
Esas siete organizaciones son: Cártel Jalisco Nueva Generación –actualmente en recomposición, tras la detención y posterior muerte de su líder Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho, ocurrida el 22 de febrero de 2026 durante un operativo del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional–; Cártel del Pacífico (también conocido como Cártel de Sinaloa, con dos facciones principales ahora en pugna: Los Mayos y Los Chapitos, cuya confrontación data del 25 julio de 2024, cuando los hijos de Joaquín Guzmán Loera –alias el Chapo– en contubernio con agencias del gobierno de Estados Unidos secuestraron a Ismael el Mayo Zambada), Cártel del Golfo, Los Arellano Félix, Los Beltrán Leyva, Cártel Santa Rosa de Lima y La Familia Michoacana.
De la información de inteligencia consultada por Contralínea también destaca el ascenso que protagoniza el Cártel del Noreste, sobre todo por su presencia territorial en Nuevo León y Coahuila, con rutas de tráfico de narcóticos ilegales hacia Estados Unidos; así como los “negocios” criminales internacionales que está operando, con redes de lavado de dinero asociado al manejo de casinos y empresas fantasma.
Otros datos que sobresalen corresponden a la presencia documentada de dos organizaciones extranjeras, con operaciones en el país: la primera de ellas es la Mara Salvatrucha, originaria de El Salvador y Los Ángeles (California), con presencia sobre todo en Veracruz y el sureste mexicano, así como en países de Centroamérica, e implicada en narcotráfico, homicidios, extorsión y trata de personas.
La segunda es: el Tren de Aragua –de origen venezolano–, identificada por el gobierno de Estados Unidos como organización terrorista global especialmente designada y organización criminal trasnacional. A este cártel se le atribuyen actividades como tráfico de drogas, contrabando, tráfico de personas, extorsión con “esquemas de narcoterrorismo” para intimidar y agredir.
Además de México, sus redes delictivas y estructuras empresariales utilizadas para facilitar y encubrir flujos ilícitos han sido identificadas en el propio Estados Unidos, así como en Perú, Colombia, Ecuador y Chile. En nuestro país, su “negocio delictivo” incluye rutas ilícitas para el tráfico de drogas y uso de empresas fachada para lavar dinero.
Por su implicación política, también sobresale la información que los aparatos de inteligencia federales han recabado sobre La Barredora, grupo criminal con presencia sobre todo en Tabasco, creado por Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco –nombrado en ese cargo por el entonces gobernador y hoy senador Adán Augusto López Hernández–. Los datos indican que esta organización se dedica a la venta de droga, extorsión, robo de combustible, secuestro, homicidio –y se le relaciona con quemas de OXXO’s.
De acuerdo con la información, La Barredora tiene una estructura criminal que incluye áreas operativas –personal adiestrado en el manejo de armas largas y cortas, que incluye expolicías estatales y federales (como Ulises “N”, alias el Pinto, detenido en julio de 2025, considerado la mano derecha de Bermúdez Requena y a quien se le identificó como expolicía federal), y personal de venta– y áreas administrativas –logística y financiera–. Su capacidad de fuego incluye acceso a armas largas, cargadores, cartuchos, chalecos tácticos, vehículos y casas de seguridad.

Organizaciones de menor tamaño o presencia
La lista de grupos criminales identificados por las áreas de inteligencia militar, naval y civil incluye a: Cártel Nuevo Imperio o Los Malportados, con presencia en Ciudad de México, Estado de México, Querétaro y Guerrero (Acapulco); Cártel Independiente de Acapulco (CIDA), con áreas de influencia en Guerrero, sobre todo en Acapulco; Cártel de los Reyes, que opera en Los Reyes, Michoacán, y otras zonas de esa entidad; organización del Chapo Isidro –ligada al Cártel del Pacífico–, con operaciones en Sinaloa; Nuevo Cártel de Juárez, cuya principal zona de operación es Ciudad Juárez, Chihuahua, y con algunas áreas de influencia en Jalisco.
La información también da cuenta de los cárteles: La Familia –bajo el cobijo del CJNG–, y con operaciones en el Estado de México; Cártel de Chiapas y Guatemala, aliado del Cártel Jalisco Nueva Generación y con presencia en municipios chiapanecos como Villa de Corzo, Ocozocoautla, Jiquipilas, Cintalapa, Berriozábal y Villaflores; Cártel Nueva Empresa, con influencia en el Estado de México; Cártel de Los Toscanos, radicado en Puebla; Cártel Independiente, que se asienta en el Estado de México y tiene nexo con el CJNG; Unión Tepito, con operaciones en Ciudad de México y Estado de México; y Gente Nueva –asociado a Los Chapitos-Cártel del Pacífico, con presencia en Sinaloa y Jalisco.
Además, en la lista se incluye a pequeños cárteles, células, pandillas y bandas delictivas: Los Totoys (Nuevo León); Los Escorpiones (Nuevo León, ligado al CDG); Los Demonios (Sonora, grupo asociado a Los Mayos-Cártel del Pacífico)–; Los Salazar (presuntamente asociado a Los Beltrán Leyva, y con zonas de operación en Sonora, Querétaro, Sinaloa y Guerrero. A este grupo se le asocia a delitos de trasiego de droga, armamento, municiones, equipo táctico, hidrocarburo robado, dinero y reclutamiento de personal para integrar grupos criminales para Los Beltrán Leyva).
También se menciona a: Los Aquiles (Tijuana, Baja California); Los Metros –vinculado al Cártel del Golfo, con presencia en Tamaulipas–; Los Blancos de Troya (Michoacán); Los Alfas (Estado de México); Los Rusos (grupo afín al Cártel del Pacífico, facción Los Mayos, con operaciones en Guerrero y Sonora); Cártel de Caborca; Los Rojos (afín al Cártel del Golfo y con operaciones en Tamaulipas); Los Rodríguez G.N.G. (Guerrero); Los Tlacos (Guerrero); Los H (Estado de México); Los Toluqueños (o Los del Chorizo, Guerrero); La Chokiza (Ecatepec, Estado de México); Los Bonitos; banda Lobo; banda Monas; banda Los Portales; Delta (todos estos grupos, con presencia en el Estado de México).
Los datos de inteligencia refieren otro caso que sobresale: el de la Unión de Sindicatos y Organizaciones Nacionales (USON), que opera una red de presunto contrabando y células de sicarios, así como reclutamiento forzado y secuestros.

Dos grandes empresas criminales
Para las áreas de inteligencia militar y civil, dos de las más de 40 organizaciones criminales identificadas son las que mayor presencia territorial tienen, y por tanto se les asocia con los mayores índices de violencia. Ambas se encuentran en momentos críticos por la pérdida de sus principales cabezas: el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel del Pacífico.
En el primer caso, al CJNG se le atribuye actividades de: tráfico de armas, drogas y personas; lavado de dinero; distribución de metanfetamina, fentanilo, marihuana y cocaína a través de las fronteras mexicanas; asesinatos; quema de negocios y automóviles; extorsión; secuestro.
Su principal bastión se ubica en Jalisco, y cuenta con presencia en Sinaloa, Guanajuato, Michoacán, Estado de México, Nayarit, Colima, Guerrero, Veracruz, Puebla, Tamaulipas, Zacatecas, Hidalgo, Querétaro, Aguascalientes, Baja California, Chiapas y Tabasco, donde disputa las principales rutas de tráfico ilegal, la producción de drogas y otros negocios ilícitos.
Y es el tráfico de drogas, en especial fentanilo y metanfetaminas a mercados internacionales –Estados Unidos, Europa y Australia– su principal negocio. Para ello también opera redes de contrabando de precursores químicos, con nexos a mercados ilícitos asiáticos, sobre todo de Hong Kong y China.
De acuerdo con los informes de inteligencia consultados por Contralínea, este grupo posee una alta capacidad de fuego: su arsenal incluye armas largas provenientes sobre todo de Estados Unidos, armas cortas, armas producidas artesanalmente, acceso a cartuchos y cargadores, vehículos con blindaje profesional y artesanal, uniformes (incluidos vestuarios clonados de la Guardia Nacional), equipos de radiocomunicación, ponchallantas, equipos de cómputo, teléfonos celulares, granadas de fragmentación, chalecos balísticos, aditamentos de lanzagranadas, iPad, y hasta drones.
Su estructura se organiza por niveles: el primer nivel es la cabeza del cártel (tras la detención y muerte del Mencho, la disputa es por el primer nivel), en el segundo nivel se encuentran familiares y mandos segundos o “manos derechas” dedicados a logística y finanzas, en el tercer nivel se ubican los jefes de plaza y líderes de células, y en el cuarto nivel, los operadores y generadores de violencia, incluidos los elementos que fungen como círculos de seguridad de los líderes.
El CJNG también opera a través de células, y mantiene como una de sus principales labores el reclutamiento voluntario y forzado. Para ello, tiene una red de casas de seguridad, centros de adiestramiento (similares al Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco), y monta páginas en internet para estas labores de reclutamiento en diferentes plataformas.
En cuanto a su infraestructura, cuenta con áreas de laboratorios clandestinos y áreas de concentración para la elaboración de metanfetaminas, equipadas con reactores de síntesis orgánica, condensadores y destiladores, así como con talleres clandestinos de fabricación de armas cortas automáticas, escopetas y rifles.
En cuanto al Cártel del Pacífico, la información apunta que las dos facciones principales –Los Chapitos y Los Mayos– continúan en pugna, tras el secuestro del Mayo Zambada, ocurrido el 25 julio de 2024, cuando los hijos de Joaquín Guzmán Loera –alias el Chapo– en contubernio con agencias estadunidenses orquestaron una trampa para extraer al líder histórico de esa organización criminal y entregarlo a las autoridades de Estados Unidos.
En cuanto a su capacidad de fuego, los datos indican que ambas facciones cuentan con armas largas (incluidos fusiles Barret calibre .50 y ametralladoras Browning Cal. .50), armas cortas, vehículos con blindaje artesanal, cargadores, cartuchos, chalecos y cascos balísticos, granadas de mano, equipo táctico, tractocamiones, cuatrimotos, motocicletas, lanzagranadas calibre 40 mm, material para la elaboración de artefactos explosivos, cintas metálicas eslabonadas, placas balísticas, ponchallantas.
Además, se apunta que suele operar con vehículos que cuentan con reporte de robo ante autoridades de México y Estados Unidos. Su modo de operación es a través de facciones, células, pandillas y bandas delincuenciales. Y su negocio se centra en el tráfico de cocaína, metanfetamina y pastillas de fentanilo, así como el tráfico de precursores químicos, con destino principalmente hacia Estados Unidos. Así como operaciones con recurso de procedencia ilícita.



















