Los intentos por provocar una respuesta represiva del gobierno federal ante las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fueron denunciados este miércoles por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien aseguró que su administración no recurrirá al uso de la fuerza pese a los actos de confrontación registrados durante las protestas magisteriales.
Durante su conferencia matutina, la primera mandataria sostuvo que detrás de algunas acciones ocurridas en el marco de las movilizaciones existen actores que buscan empujar al gobierno a una reacción represiva con fines políticos. “Lo que quieren muchos es que caigamos en la provocación de una represión”, afirmó.
La presidenta señaló que, si bien existen demandas legítimas del magisterio que deben ser atendidas mediante el diálogo, también hay grupos que han optado por acciones que, a su juicio, buscan generar confrontación.
Incluso, sostuvo que sectores de la ultraderecha y grupos que se presentan como una supuesta “ultraizquierda” coinciden en ese objetivo. “Se juntan los extremos, la ultraderecha con la supuesta ultraizquierda”.
Por ello, reiteró que el gobierno federal mantendrá abierta la vía de la negociación y descartó responder a las movilizaciones mediante mecanismos de fuerza. “No vamos a caer en la represión. No somos Díaz Ordaz”, afirmó al hacer referencia al expresidente asociado con la represión del movimiento estudiantil de 1968.
Sheinbaum aseguró que las puertas del diálogo permanecen abiertas a través de las mesas de trabajo instaladas por la Secretaría de Gobernación (Segob) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), donde se discuten algunas de las principales exigencias del magisterio disidente.
Entre los temas que, según explicó, continúan en análisis, se encuentran la mejora de las pensiones docentes, asuntos relacionados con el sistema de promoción magisterial y aspectos que permanecieron vigentes tras la derogación de la reforma educativa impulsada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
La presidenta también recordó que la CNTE tiene representación sindical formal principalmente en Oaxaca, Chiapas y Zacatecas, aunque reconoció que participan maestros de otras entidades que mantienen coordinación con la organización.
Horas después de las declaraciones presidenciales, un grupo de presuntos integrantes de la CNTE irrumpió en las oficinas centrales de la SEP, ubicadas sobre avenida Universidad, en la Ciudad de México.
En el acto, varios manifestantes con el rostro cubierto utilizaron postes de alumbrado público para golpear el acceso principal del inmueble. Tras atacar las láminas de protección instaladas en la entrada, lograron abrir un boquete por el que ingresaron al edificio.
Mientras exigían una mesa de diálogo directa con la presidenta y reiteraban demandas como la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y la eliminación de los remanentes de la reforma educativa, los manifestantes permanecieron algunos minutos dentro de las instalaciones.
Durante la incursión se registraron daños materiales, entre ellos la ruptura de puertas de cristal y el incendio de un locker que contenía equipo de seguridad contra incendios.
Los hechos ocurrieron mientras dirigentes de la CNTE sostenían una mesa de negociación con funcionarios de la Segob, la SEP y el ISSSTE, encuentro que la organización magisterial había calificado previamente como “trascendental” debido a la expectativa de recibir respuestas concretas a sus demandas.
Pese a la tensión generada por las protestas en días anteriores, la jefa del Ejecutivo federal insistió en su conferencia matutina que la solución al conflicto magisterial debe construirse mediante el diálogo y no mediante la confrontación, por lo que reiteró que su gobierno mantendrá abiertas las mesas de negociación con los docentes.



















