Detrás de algunas de las protestas en la Bahía de Ohuira (Topolobampo, Ahome, Sinaloa) contra la construcción de la planta para de producción de amoniaco –que ya lleva más del 95 por ciento– están varias empresas, entre ellas la más relevante es Fertilizantes Tepeyac, filial del Grupo Bachoco.
Dicha empresa forma parte del conglomerado propiedad de la familia priísta Robinson Bours, y aunque se señala una supuesta preocupación por el impacto ambiental que tendrá la futura planta de fertilizantes, destaca la falta de calidad moral de la productora de productos alimenticios multiproteína Bachoco para asumir dicha “bandera” de defensa medioambiental. Ello, porque la empresa ha sido señalada en varias ocasiones de cometer acciones contra el medio ambiente, que la han llevado a recibir sanciones de las autoridades en diversos lugares del país.
Como se sabe, el proyecto de la planta de fertilizantes en Topolobampo es construido por la empresa mexicana GPO (filial del grupo suizo-alemán Proman AG). Diseñado para producir 2 mil 200 toneladas diarias de amoniaco –utilizado principalmente en fertilizantes, así como en la industria farmacéutica y energética–, este proyecto busca contribuir a la soberanía alimentaria del país. Entre los beneficios más importantes, se destaca su impacto en la agricultura nacional, al reducir la dependencia de importaciones para adquirir fertilizantes, creando más de 3 mil empleos en la construcción y 450 de forma permanente.
Consultada por la prensa en su conferencia de este 30 de junio, la presidenta Claudia Sheimbaum reveló que la obra lleva un avance del 95 por ciento, y que para su construcción contó con informe de impacto ambiental y una consulta pública con la que se aprobó el proyecto.
Sobre las protestas, dijo: “se habla con todos. Esta planta está al 95 por ciento. Se viene construyendo desde hace mucho tiempo, y ya sólo le falta el 5 por ciento para terminarse. Se hizo un estudio de impacto ambiental muy elaborado, durante el periodo del presidente López Obrador, porque entonces empezó la construcción de la planta”.
La primera mandataria reiteró que se hizo el estudio de impacto ambiental, “que exigió medidas de mitigación que, incluso, van a mejorar una parte del estero que está ahí. Y además se hizo una consulta a la población en donde ganó que se construyera. Eso no quiere decir que no haya solicitudes, demandas de mucha gente”.
Acerca de su importancia, la presidenta Sheinbaum añadió que, con excepción de lo que produce Fertinal, México importa todo el fertilizante que se utiliza en el campo. “Nosotros también queremos que haya soberanía alimentaria, y eso significa que también haya producción de fertilizantes en México. Fertinal comenzó a producir, que es la planta de Pemex, o filial de Pemex, que está produciendo fertilizantes, y esta planta empezó a construirse hace muchos años. Ya tiene el 95 por ciento de avance. Repito, se habla con todos, se va a seguir hablando con todos y se va a escuchar, pero es importante que se que conozca [el avance], porque no es que se va a iniciar la construcción. Durante prácticamente cuatro años no hubo manifestaciones: entraban, salían los trabajadores, se construía. Entonces se habla con todos pero es importante que se conozcan las razones que tuvieron en su momento para echar adelante esta planta de fertilizantes”.
De acuerdo con datos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, dicha instalación cuenta con los permisos ambientales desde 2014, pero su construcción se vio afectada por litigios promovidos por diferentes grupos que aseguran que se corre el riesgo de sufrir graves daños ecológicos.
En 2022, por órdenes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se realizó la consulta a los pueblos indígenas de la región (mayo-yoreme), en la cual, de 15 comunidades consultadas, 11 dieron su consentimiento, tres se opusieron y una no tomó una postura mayoritaria.

Grupo Tepeyac y Bachoco, detrás de algunas protestas
Además de las protestas legítimas de pobladores y comunidades indígenas que siempre han estado en contra del proyecto, Bachoco, a través del Grupo Tepeyac, impulsa la oposición a la planta. Su interés no sería el medio ambiente, sino el negocio que lidera la filial Fertilizantes Tepeyac, considerado como el más grande proveedor de fertilizantes, agroquímicos y semillas en México.
De acuerdo con Forbes, en 2023 la familia Robinson Bours ocupaba el lugar 12 entre los millonarios de México, con una fortuna estimada en 3 mil 619.93 millones de dólares. Entre sus empresas destacan no sólo Bachoco y Megacable, sino también Grupo Tepeyac.
Y aunque estos grupos empresariales se escudan en una crítica legítima al impacto ecológico de la planta de amoniaco, ello contrasta con el historial de denuncias, quejas ciudadanas y clausuras a Bachoco, por la contaminación que generan sus plantas. Entre ellas, destaca la reciente acusación de que la empresa deforestó un área en Yucatán, por dos vías: la afectación a la vegetación de la zona y la contaminación por desechos de animales.
Al respecto, en diciembre pasado, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente detuvo las actividades de “desmonte y fragmentación del ecosistema de selva baja caducifolia” en una zona de 23 hectáreas. Y según datos del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, la deforestación en la Península de Yucatán suma 525 mil 102 hectáreas (de 2016 a 2025) lo que representa una pérdida anual de 58 mil 345 hectáreas.
En la zona afectada por las acciones de Bachoco se identificó “la presencia potencial de fauna silvestre, entre ella la iguana rayada (Ctenosaura similis), especie catalogada como Amenazada en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010”.
Al respecto, el 26 de diciembre de 2025, la Profepa informó en un comunicado que, en atención a una denuncia ciudadana, clausuró las actividades de desmonte y fragmentación del ecosistema de selva baja caducifolia en un predio ubicado en el municipio de Kanasín, Yucatán, al detectarse que dichas actividades no contaban con las autorizaciones ambientales correspondientes.
“La medida se aplicó tras una visita de inspección realizada los días 3 y 4 de diciembre por personal de la Profepa en Yucatán, a un predio identificado como Granjas Avícolas Bachoco Teya 5 y Bachoco Teya 6, ubicado en la Hacienda Teya. Durante la diligencia se constató la remoción de vegetación propia de selva baja caducifolia en una superficie total de 23 hectáreas, lo que representa un riesgo de desequilibrio ecológico y daño grave a los recursos naturales. El sitio inspeccionado se encuentra en una zona con rápido crecimiento urbano, donde la presión por nuevos asentamientos humanos ha propiciado cambios de uso de suelo en terrenos forestales sin autorización, generando afectaciones al ecosistema de selva. En el predio se observó suelo expuesto, fragmentación del hábitat y ausencia de medidas de conservación para la flora y fauna presentes”.
Otra de las acusaciones contra la empresa tiene que ver con el mal manejo del excremento de ave –gallinaza o pollinaza, que libera amoniaco a la atmósfera–, causante de graves efectos en la salud, como infecciones intestinales, enfermedades respiratorias, atracción de plagas, contaminación de alimentos y agua. Esos son algunos de los intereses que también buscan clausurar la construcción de la planta de amoniaco en Topolobampo.
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