El secretario de Energía estadunidense Chris Wright expresa muy bien el american business en la actualidad. Forma una empresa petrolera especializada en el fracking, financia con poco más de medio millón de dólares la campaña de Donald Trump en 2024, y después llega a dirigir el Departamento de Energía del país que más consume, más produce y que puede establecer el “dominio energético” por la vía de la guerra y la dominación militar. Todo ello, sin que implique conflicto de interés
En 2011, tras la primera fase de la crisis económica de 2008, Estados Unidos experimentó un cambio crucial en su posición global: el fracking como tecnología para extraer hidrocarburos no convencionales. Esa innovación derivó en que Estados Unidos se convirtiera el principal productor de petróleo y de gas en el mundo, incluso por arriba de países como Arabia Saudita y Rusia.
Según datos del Energy Institute, Estados Unidos lidera la producción de petróleo a 2024 con 21 por ciento, seguido de Arabia Saudita y Rusia, con 11 por ciento cada una. En cuanto a la producción de gas es abrumadora la situación: Estados Unidos produjo 49 por ciento del gas al mundo; le sigue Arabia Saudita (11.7 por ciento), Canadá (5.3 por ciento) e Irán (5.1 por ciento).
Gráfica 1. Producción de petróleo (2000-2024)
En 2025, cuando inició su gobierno, Donald Trump eligió para dirigir al Departamento de Energía a Christopher Wright. No es la primera vez que miembros de empresas energéticas están en el gabinete de Trump, pues en la primera administración trumpista, Rex Tillerson, ex CEO de Exxon (2006-2016), fue el jefe del Departamento de Estado, puesto desde el cual promovió los intereses de la petrolera. Un claro ejemplo de ello fue la promoción de Juan Guaidó en Venezuela mediante un intento de desestabilización, y el apoyo a un gobierno títere como el de Guyana, en donde Exxon es ya el primer productor de petróleo en Esequibo, una zona que se disputa con Venezuela.
El fracking es parte de los planes de continuidad entre administraciones republicanas y demócratas. Por ejemplo, en 2023, el gobierno de Joe Biden promovió el programa Sitio de Prueba de Fracturamiento Hidráulico II (HFTS-2) en la Cuenca de Delawere. Este proyecto busca optimizar “el espaciamiento de los pozos y mitigar los impactos ambientales de las operaciones de desarrollo de esquisto.
La investigación mejorará nuestra comprensión del proceso de fracturación hidráulica en yacimientos de esquisto, y permitirá diseñar y ejecutar etapas de fractura efectivas que contribuyan significativamente a la producción. Con ello se reducirá el número de pozos de relleno perforados en el futuro y disminuirá el volumen de agua y el aporte de energía.
Algunas de las empresas participantes son Chevron, DiamondBack Energy, Shell, Borehole Seismic, Oxy, Devon, ConocoPhillips, BP, Blackstone, XTO Energy, PDC Energy, Cimarex, Oasis, Concho, WPX Energy y Ecopetrol.
Imagen 1. Empresas participantes del programa HTFS-2 del Departamento de Energía

Veremos si la promoción del fracking en otros países es parte del plan de dominación energética, pues son las empresas de EU, particularmente las texanas, las que se verían beneficiadas. De hecho, ya es visible en Colombia, pues el candidato favorito de Trump y quien se perfila a presidir ese país, Abelardo de la Espriella, propuso hacer fracking en este país sudamericano a modo de solución ante una supuesta crisis energética.
Chris Wright, el fracking como negocio
Chris Wright se convirtió en el 17° secretario de Energía del gobierno de Estados Unidos. Tiene una amplia trayectoria en el sector privado. En 1992 fundó la compañía Pinnacle Techonologies, una empresa de fracking que produjo gas de esquisto. Fue presidente de Stroud Energy, que ahora es Stroud Exploration Company, pero la vendió en 2006.
Energía y el complejo militar industrial son dos cosas que van de la mano, y Wright entiende muy bien el negocio. Es también parte de la junta directiva de Oklo Inc, una empresa de tecnología militar. Oklo se fusionó con AltC Acquisition Corporation, fundada por el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman.
En 2011, en plena crisis económica internacional, fundó Liberty Energy, otra empresa que se dedica al sector energético y particularmente al fracking. Liberty se enfoca en proveer equipos como Quiet Fleets y Digi Fleets, los cuales, además de ser silenciosos en las actividades de fracking, reducen las emisiones de CO2 y de óxido nitroso.
Liberty Energy reportó ingresos netos de 23 millones de dólares y un EBITDA (ganancias antes de impuestos, deudas y amortizaciones) de 126 millones de dólares e ingresos anuales por 1 mil millones de dólares, con un incremento interanual del 4 por ciento. Es un negocio altamente rentable. El Wall Street Journal reportó en febrero de 2023 que el valor de Liberty Energy era de 2 mil 800 millones de dólares.
Según información de la Comisión de Bolsa de Valores de Estados Unidos (SEC, en inglés), en febrero de 2024 Wright presidió Liberty Energy junto con Michael Stock, Ron Gusek, R Sean Elliot y Ryan T Gosney.
Imagen 2. Ejecutivos de Liberty Energy

Según datos de la misma SEC, Christopher A Wright, actual secretario del Departamento de Energía, obtuvo ingresos en 2021 por 4 millones 611 mil 372 dólares. En 2022 sus ingresos fueron por 5 millones 747 mil 485 dólares, y en 2023 por 5 millones 628 mil 100 dólares. En 2023 el pago total a sus cinco directivos fue por 14.9 millones de dólares.
Imagen 3. Salarios y bonos de Ejecutivos de Liberty Energy (2021-2023)

Wright, donante de la campaña de Trump
Cuando Trump ganó la elección y formó su gabinete, elogió el trabajo de Chris Wright. “Como secretario de Energía, Chris será un líder clave, impulsando la innovación, reduciendo la burocracia y marcando el comienzo de una nueva ‘Edad de Oro de la Prosperidad Estadunidense y la Paz Global”.
Las guerras por los recursos fósiles pueden entenderse como la edad de oro de la prosperidad estadunidense, pero no precisamente la paz global. Bombardeos de países como Irán, el secuestro del presidente Nicolás Maduro, así como el genocidio contra la población palestina son apenas una muestra del plan estadunidense para reposicionarse frente a una mayor disputa con China y controlar el flujo de hidrocarburos.
En noviembre de 2024, Wright donó 50 mil dólares al comité de acción política (PAC, en inglés) Estadunidenses por la Prosperidad, uno de los comités formados para recibir donaciones y apoyar la campaña presidencial de Donald Trump. Este PAC es un grupo conservador que fue fundado por los hermanos Charles y David Koch, quienes tienen empresas en el sector energético y, además, se les vincula al financiamiento de fundaciones conservadoras como la Atlas Network.
Wright hizo otras contribuciones al mismo Comité: una en noviembre de 2024 por 100 mil dólares y otra en octubre de 2020 por 25 mil dólares, según información del gobierno de Estados Unidos.
También, el actual secretario de Energía financió a otras organizaciones como el Comité Trump 47, al cual hizo una contribución de 228 mil 390 dólares, y otra más por 175 mil dólares en agosto de 2024, en una recaudación de fondos en la cual estuvo implicada la esposa de Wright. En septiembre de 2024, donó a la Truth and Courage PAC, una agrupación que hizo campaña para la reelección del senador Ted Cruz por 25 mil dólares.
No solo son las donaciones, también Liberty Energy gasta más en lobby. En 2023 gastó 30 mil dólares, en 2024 incrementó a 390 mil dólares, aumento de 1,200 por ciento en un año. En 2025 el gasto subió a 734 mil dólares solo en los primeros seis meses, y pasó de tener cuatro lobistas a 15 en solo dos años.
El secretario del Departamento de Energía, además de ser un ejemplo de la puerta giratoria (revolving door) –en Estados Unidos no es un delito ni implica conflicto de interés– muestra muy bien el american business, al financiar campañas políticas para dirigir después el poderoso Departamento de Energía que lo mismo invade países, forma coaliciones en torno a minerales críticos y promueve el fracking.
Pero también muestra la ideología negacionista del cambio climático característico del gobierno de Trump. Wright mencionó en un video de hace varios años: “No hemos visto ningún aumento en la frecuencia o intensidad de huracanes, tornados, sequías o inundaciones a pesar del interminable alarmismo de los medios de comunicación, políticos y activistas”. Y agregó: “Lo único que se parece a una crisis con respecto al cambio climático son las políticas regresivas y de supresión de oportunidades justificadas en nombre del cambio climático”.
Aníbal García Fernández*
*Doctor, magister y licenciado en estudios latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Miembro de los grupos de trabajo de CLACSO “Crisis y economía mundial” y “Violencias en Centroamérica”. Sus principales líneas de estudio son la Guerra Fría Interamericana, geopolítica energética, dependencia e integración latinoamericana, militarismo y relaciones económicas entre Estados Unidos y América Latina.
Te podría interesar: Paridad no debe usarse para justificar candidaturas, afirma Sheinbaum; reitera rechazo al nepotismo



















