Más del 55 por ciento de las personas jóvenes de entre 18 y 29 años respalda a la cuarta transformación, aseguró la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al rechazar que exista un rechazo generalizado de este sector hacia su gobierno y sostener que el reto es acercar a las nuevas generaciones a los procesos históricos que no vivieron de manera directa.
La declaración ocurrió luego de que, durante su conferencia matutina, fuera consultada sobre cómo transmitir a las juventudes las consecuencias de hechos como la llamada guerra contra el crimen organizado y el periodo neoliberal, ante la percepción de que algunos jóvenes manifiestan “nostalgia” por una etapa que no conocieron.
En respuesta, la primera mandataria afirmó que las encuestas realizadas por su administración, así como otros estudios publicados, muestran que la aprobación de su gobierno entre las personas de 18 a 29 años supera el 55 por ciento, cifra que, aunque reconoció es ligeramente menor que la registrada entre los adultos mayores, se mantiene por encima de la mitad de la población de ese rango de edad. “No es tanto que no haya aceptación por parte de los jóvenes de nuestro gobierno”.
Al reconocer que existe un sector de jóvenes que no vivió los acontecimientos políticos y sociales de las últimas décadas y que, por ello, puede tener una percepción distinta de ese periodo, la presidenta atribuyó esta situación, en parte, a la transformación en la forma en que hoy se consume la información. Explicó que, aunque hace diez años ya existían las redes sociales, su influencia era menor y los medios de comunicación tradicionales aún marcaban gran parte de la agenda pública.
Ahora, señaló, la comunicación en plataformas digitales privilegia contenidos de corta duración, lo que dificulta explicar procesos históricos complejos. “Lo que no comunicas en 30 segundos, ya no se ve”.
Ante ese escenario, sostuvo que es necesario fortalecer la educación, particularmente entre las y los jóvenes de 15 a 18 años, con una formación basada en el conocimiento de la historia de México, además de fomentar la lectura y la comprensión lectora para entender procesos cuya explicación rebasa el formato de los mensajes breves.
También afirmó que resulta importante desarrollar nuevas formas de comunicar la historia reciente del país. Como ejemplo, relató que durante un encuentro con servidores de la nación encontró que muchos de ellos tienen alrededor de 30 años, por lo que eran niños cuando ocurrió el conflicto poselectoral de 2006.
Sheinbaum Pardo sostuvo que mantener presentes esos acontecimientos evita que se construya la idea de que el pasado fue mejor y, en ese contexto, criticó a las fuerzas políticas que, dijo, buscan regresar al modelo anterior.
“Se puede dar la idea de que lo de antes fue mejor y no, buscan regresar al pasado”, señaló, al referirse a los nuevos partidos políticos –Somos México y Construyendo Sociedades de Paz (PAZ)– impulsados por integrantes del antiguo régimen.
El primero, Somos México, es impulsado por integrantes del Frente Cívico Nacional y por diversos liderazgos que participaron en el movimiento opositor conocido como la Marea Rosa –entre ellos Guadalupe Acosta Naranjo, Emilio Álvarez Icaza, Gustavo Madero, Fernando Belaunzarán, Cecilia Soto, Enrique de la Madrid y Amado Avendaño–, además de contar con el respaldo de organizaciones vinculadas al empresario Claudio X González.
En tanto, PAZ es encabezado formalmente por Armando González Flores Escoto y tiene sus antecedentes en las estructuras de los extintos partidos Encuentro Social y Encuentro Solidario (PES). Entre sus principales impulsores figura Hugo Eric Flores Cervantes y Edith Carolina Anda González.
La presidenta Sheinbaum reiteró su crítica al periodo neoliberal, al recordar las elecciones presidenciales de 1988, cuando contendió Cuauhtémoc Cárdenas; las de 2006, en las que participó el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador; y las de 2012, proceso que calificó como una elección marcada por la compra de votos.
De igual manera, agregó que las irregularidades no se limitaron a las elecciones presidenciales, sino que también ocurrieron en procesos estatales y municipales. Incluso, afirmó que durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari varios gobernadores dejaron sus cargos antes de concluir sus mandatos debido a que, según dijo, habían llegado al poder mediante fraudes electorales.
A partir de ello, la presidenta reiteró sus críticas al periodo neoliberal, al que atribuyó 36 años de “entreguismo”, de gobernar para unos cuantos, de empobrecimiento del pueblo y de prácticas antidemocráticas. “Fue el periodo del fraude electoral, de la antidemocracia”.



















