México registra una reducción sostenida de los homicidios y otros delitos de alto impacto, con una caída que se aceleró durante la actual administración hasta alcanzar niveles no vistos en más de una década. La tendencia, iniciada durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, coincide con una estrategia basada en coordinación, inteligencia, atención a las causas y operativos focalizados, aunque la violencia mantiene importantes diferencias entre estados
El promedio diario de homicidios dolosos en México cayó 51 por ciento entre septiembre de 2024 y julio de 2026, al pasar de 86.9 a 42.5 casos diarios. Lo informó la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Marcela Figueroa Franco, al presentar el Reporte de la Incidencia Delictiva de agosto de 2026, con cifras consolidadas al 31 de julio.
El descenso refleja los resultados de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública desarrollada en cuatro ejes principales: la atención a las causas de la violencia, la consolidación de la Guardia Nacional, el fortalecimiento de la inteligencia y la investigación, y la coordinación entre el Gabinete de Seguridad y los estados.
Por ello, Julio de 2026 registró el promedio diario más bajo para un mes de julio en los últimos doce años. El año más cercano había sido 2015, con 49.6 homicidios diarios, casi siete puntos por encima del nivel actual.
La tendencia se sostiene también al estirar la ventana de comparación. Entre enero y julio de 2026 se registró un promedio de 48.6 homicidios dolosos diarios, el nivel más bajo para ese periodo desde 2016.
La caída de 86.9 a 42.5 no ocurrió de golpe, ocurre como resultado de una curva descendente casi ininterrumpida. Ello porque el promedio diario de este delito pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 82.9 en octubre, y 82.1 en noviembre; cerró 2024 en 73.3.
De esta manera, durante 2025 la cifra osciló entre 75 y 76 casos diarios en el primer trimestre. Bajó de forma sostenida durante la segunda mitad del año hasta ubicarse en 51.3 en marzo de 2026, y llegó a 42.5 en julio de este año.
En los 23 meses que cubre la gráfica del SESNSP prácticamente no hay un repunte que revierta la tendencia: cada trimestre cierra por debajo del anterior.
La evolución del delito a lo largo de cuatro sexenios
Para mostrar la magnitud del cambio, el Secretariado presentó la evolución del delito a lo largo de los últimos cuatro períodos de gobierno, una comparación que permite observar con mayor claridad el contraste entre las distintas etapas.
De 2006 a 2012, sexenio del panista Felipe Calderón –marcado por el despliegue militar contra el crimen organizado–, el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 28.6 a 70.9 casos, un incremento de 148 por ciento. Este fue el periodo en el que la curva se disparó con mayor fuerza en dos décadas.
Con el expresidente priista Enrique Peña Nieto, entre 2012 y 2018, el delito siguió al alza, aunque a un ritmo menor: el promedio pasó de 70.9 a 100.5 homicidios diarios, un aumento de 42 por ciento. El año 2018 cerró como el punto más alto de toda la serie histórica.
En contraste, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia y el inicio de la cuarta transformación (4T), la tendencia comenzó a revertirse. Entre 2018 y 2024 el promedio pasó de 100.5 a 91.7 homicidios diarios, una reducción de 9 por ciento. No se trató de un descenso abrupto –la curva se mantuvo prácticamente estable entre 2019 y 2022–, pero sí representó un punto de quiebre frente al crecimiento sostenido registrado durante los dos sexenios anteriores.
Lo que muestran los datos de la actual administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es una aceleración abrupta de esa reversión. De los 91.7 homicidios diarios de 2024, el promedio bajó a 76.7 en 2025, y a 48.6 en los primeros siete meses de 2026, es decir, una caída de 47 por ciento entre 2024 y 2026.

Puesta en la misma escala que los sexenios previos, es la reducción más pronunciada del delito en veinte años. Donde Calderón sumó violencia y Peña Nieto la sostuvo al alza, la 4T –primero con López Obrador y ahora con la administración actual– es la que ha logrado desmontarla. Y lo ha hecho en apenas año y medio, un ritmo más de cinco veces mayor al que consiguió el sexenio anterior en seis años completos.
La contención registrada durante el gobierno de López Obrador, entre 2018 y 2024, sentó las bases de un cambio de enfoque a nivel nacional. La estrategia se alejó de la confrontación militar directa que caracterizó al sexenio de Felipe Calderón y buscó fortalecer la coordinación entre corporaciones de seguridad, al tiempo que incorporó la atención de los factores sociales asociados a la violencia.
El esquema replica a escala nacional el modelo aplicado por Claudia Sheinbaum durante su gestión como jefa de gobierno de la Ciudad de México, basado en la coordinación cotidiana entre el gobierno capitalino, la Fiscalía local y las corporaciones de seguridad. De acuerdo con datos presentados entonces por su administración, entre 2019 y 2021 el homicidio y el robo de vehículo sin violencia disminuyeron 50 por ciento, mientras que el robo de vehículo con violencia se redujo 68 por ciento.
Vista con esa lógica, la curva que presentó el SESNSP esta semana no es solo el resultado de año y medio de gobierno federal. Es la aplicación de un modelo que ya había sido probado y que ya había mostrado resultados en la ciudad más poblada de México.
Siete estados concentran la mitad de los homicidios
Al desglosar las cifras por entidad, la titular del Secretariado detalló que siete estados concentraron 49 por ciento de los homicidios dolosos registrados en el país entre enero y julio de 2026, lo que se traduce en alrededor de 5 mil 58 de los cerca de 10 mil 320 casos contabilizados durante ese periodo.
Guanajuato encabezó la lista con 8.6 por ciento del total nacional (884 víctimas), seguido de Baja California, con 8.2 por ciento (847); Chihuahua, con 8.1 por ciento (832); Sinaloa, con 7.1 por ciento (735); Estado de México, con 6 por ciento (618); Guerrero, con 5.6 por ciento (579), y Morelos, con 5.5 por ciento (563).
Sin embargo, la concentración de homicidios en estas entidades no significa que todas sigan la misma trayectoria. Guanajuato, además de ocupar el primer lugar por número de víctimas, registró uno de los descensos más pronunciados desde su punto máximo reciente: pasó de un promedio de 12.7 homicidios diarios en febrero de 2025 a 3.1 en julio de 2026, una reducción de 76 por ciento.
El dato resulta relevante también por el contexto político de la entidad. Guanajuato es uno de los principales bastiones del PAN en el país: el partido ha conservado la gubernatura durante más de tres décadas y actualmente gobierna con Libia Dennise García Muñoz Ledo, sucesora de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo (2018-2024). Pese a la reducción reciente, el estado mantiene el mayor peso en la estadística nacional acumulada de homicidios dolosos entre enero y julio.
Chihuahua, el otro estado gobernado por el PAN dentro de este grupo de siete, presenta una evolución distinta. Bajo la administración de María Eugenia Campos, el promedio diario de homicidios disminuyó 22.8 por ciento entre 2025 y 2026. Aunque la tendencia también es descendente, la reducción es menor a la observada en varias entidades gobernadas por Morena.
Entre los otros estados con mayor concentración de homicidios también se observan descensos importantes. En Baja California, el promedio pasó de 7.1 casos diarios en septiembre de 2024 a 3.7 en julio de 2026, una reducción de 48 por ciento. En el Estado de México bajó de 6.6 a 2.7 homicidios diarios desde el inicio de la actual administración, equivalente a 59 por ciento menos.
Guerrero siguió una trayectoria similar, aunque alcanzó su punto más alto un mes después: llegó a 6.6 homicidios diarios en octubre de 2024 y descendió a 2.5 en julio de 2026, una baja de 61 por ciento.
El comportamiento de Morelos fue diferente. Su promedio permaneció prácticamente estancado durante más de un año y alcanzó un máximo de 4.3 homicidios diarios en noviembre de 2024. La reducción se aceleró recientemente hasta llegar a 2.1 casos diarios en julio de 2026, 51 por ciento menos respecto de aquel máximo, en un periodo que coincide con la implementación del Plan Morelos.
Sinaloa, por su parte, es el caso que más se aparta de la trayectoria observada en el resto. La titular del Secretariado atribuyó el repunte de la violencia registrado desde finales de 2024 a una pugna entre grupos de la delincuencia organizada, que llevó el promedio hasta un máximo de 6.9 homicidios diarios en junio de 2025.
Desde entonces, el indicador descendió a 3.3 homicidios diarios en julio de 2026, una reducción de 52 por ciento respecto de ese máximo y el segundo menor promedio mensual del último año en la entidad. Su evolución muestra que, aun dentro de una tendencia nacional descendente, la violencia no se comporta de manera uniforme ni responde a los mismos tiempos en cada estado.
La diferencia se vuelve más clara al ampliar la comparación a todo el país. Entre enero y julio de 2026, frente al mismo periodo de 2025, 30 de las 32 entidades redujeron su promedio diario de homicidios y ninguna registró un incremento; Tlaxcala (-4.0 por ciento) y Colima (-4.4 por ciento) fueron las que mostraron las variaciones más pequeñas.
En el extremo opuesto se ubicaron San Luis Potosí (-80.5 por ciento), Nayarit (-63.2), Quintana Roo (-60.4) y Zacatecas (-53.2), seguidos por Baja California Sur (-51.3) y Nuevo León (-49.9). Las seis entidades son gobernadas actualmente por Morena, un contraste con los ritmos de reducción observados en los dos estados panistas que aparecen entre los siete con mayor concentración de homicidios.

Tendencias en delitos de alto impacto
La reducción no se limitó a los homicidios dolosos. El promedio diario de delitos de alto impacto –categoría que agrupa algunos de los ilícitos de mayor gravedad– también mostró una tendencia a la baja: entre octubre de 2024 y julio de 2026 pasó de 636.6 a 424.4 casos diarios, una disminución de 33 por ciento. Con ello, julio registró el promedio mensual más bajo de los últimos 22 meses analizados.
En perspectiva de largo plazo, la caída es todavía mayor: de 969.4 casos diarios en 2018 a 448.8 en lo que va de 2026, una reducción acumulada de 54 por ciento en ocho años. Dentro de esa canasta, el robo de vehículo con violencia tuvo un comportamiento parecido, pues de un pico de 149.1 casos diarios en octubre de 2024 bajó a 73.6 en julio de 2026 (51 por ciento menos), con una caída acumulada de 59 por ciento desde 2018.
De igual manera, al comparar enero-julio de 2026 contra el mismo periodo de 2025, el secuestro extorsivo tuvo la mayor caída porcentual, con 28.2 por ciento menos, seguido por el robo a transportista con violencia (-26.1 por ciento), el robo de vehículo con violencia (-23.6 por ciento), el total de robos con violencia (-15.9 por ciento) y el robo a negocio con violencia (-13.1 por ciento).
Cierran la lista las lesiones dolosas por disparo de arma de fuego (-11.4 por ciento), el robo a transeúnte con violencia (-7.9 por ciento) y el feminicidio (-7.7 por ciento). La extorsión, con apenas -4.3 por ciento, tuvo el descenso más moderado de toda la tabla: el delito que menos ha cedido pese al despliegue operativo de los últimos meses.
Operativos acompañan la reducción de los delitos
La tendencia a la baja estuvo acompañada por un amplio despliegue operativo. De acuerdo con el balance presentado por el SESNSP, entre octubre de 2024 y julio de 2026 las acciones coordinadas de seguridad dejaron 63 mil 564 personas detenidas, 32 mil 824 armas de fuego aseguradas y 518.7 toneladas de droga decomisadas.
Entre los aseguramientos destacan más de 2.3 toneladas y 5.5 millones de pastillas de fentanilo. En el mismo periodo, las autoridades reportaron el desmantelamiento de 2 mil 725 laboratorios clandestinos y áreas de concentración en 22 entidades, además del decomiso de millones de litros y cientos de miles de kilogramos de sustancias químicas utilizadas para la elaboración de drogas.

Uno de los principales frentes ha sido la extorsión, delito que ha mostrado mayor resistencia a la tendencia general a la baja. Entre julio de 2025 y julio de 2026 fueron detenidas 1 mil 847 personas presuntamente vinculadas con este delito en más de 20 entidades. Los operativos han incluido investigaciones contra redes de cobro de piso, préstamos conocidos como “gota a gota” y grupos que exigían cuotas a comerciantes y productores.
El balance muestra así que la reducción de los indicadores nacionales ha coincidido con una estrategia que combina detenciones, aseguramientos de armas y drogas, desmantelamiento de laboratorios y operativos focalizados en las entidades y delitos con mayor incidencia.
En conjunto, los datos dibujan la trayectoria que el SESNSP expuso en sus gráficas: una tendencia que comenzó a revertirse durante el gobierno del expresidente López Obrador y que, en esta segunda etapa, registra una reducción más acelerada que la observada en los últimos 20 años.
El descenso coincide con una estrategia sostenida en la coordinación diaria entre corporaciones, las acciones de inteligencia e investigación y los operativos que han derivado en miles de detenciones y aseguramientos. Un modelo que tuvo su antecedente en la Ciudad de México y que hoy, llevado a escala nacional, enfrenta el reto de convertir la caída registrada hasta ahora en una tendencia sostenida.


















