Dos días después del terremoto de 7.4 grados que golpeó Colombia, la cifra de víctimas mortales ascendió a 224, junto con 2 mil 595 personas heridas y 195 desaparecidas, de acuerdo con la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
El desastre natural dañó a 357 municipios de 13 departamentos –o estados colombianos–, al afectar miles de viviendas, escuelas y centros de salud. Entre ellos, el departamento de Chocó –epicentro del fenómeno– resultó particularmente afectado.
En muchos lugares de Colombia se vieron interrumpidos los servicios de electricidad, suministro de agua, atención sanitaria y comunicaciones. También hubo fallas de conexión y energía, de modo que las necesidades de la población son urgentes, entre ellas, alojamiento, seguridad alimentaria, educación y protección.
La oficina de las Naciones Unidas también precisó la necesidad de operaciones para buscar a las personas atrapadas en los escombros. Al menos 1 mil 136 viviendas fueron destruidas y otras 8 mil 385 dañadas; colapsaron 48 edificios, 796 centros educativos, 84 centros de salud, 377 centros comunitarios y 16 acueductos, mientras las autoridades identificaron 73 vías dañadas en distintas zonas del país.
OCHA advirtió que persisten vacíos importantes de información: no se conoce con precisión el número de personas damnificadas, ni todos los lugares donde se han habilitado albergues ni las necesidades concretas de cada municipio, por lo que los datos continúan actualizándose conforme avanzan las evaluaciones de daños.
Para ayudar a las personas afectadas, el gobierno de México anunció el envío de ayuda humanitaria a través de tres vuelos logísticos, con 58.5 toneladas de bienes que se dividen en 2 mil 562 despensas con alimentos no perecederos. Asimismo, fueron desplegados 255 militares junto con 20 binomios canófilos.


















