La República Islámica de Irán ha sido víctima de terrorismo a manos de Estados Unidos e Israel, aun cuando estos países nos acusan de ser nosotros terroristas, señaló Masoud Pezeshkián, presidente iraní, en la Asamblea General de Naciones Unidas.
“Vengo de un Irán en el que nuestro estimado líder supremo [ayatola Alí Jamenei] fue asesinado sin marco legal ni motivo alguno. Vengo de un país donde [estadunidenses e israelíes] de hecho bombardearon una escuela“, declaró el mandatario en respuesta directa a las acusaciones que un día antes hizo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las que señaló que Teherán era culpable de cometer actos terroristas, además de amenazar con la disyuntiva entre “aniquilarlos” o negociar.
Durante su participación en el 81 periodo de sesiones de la Asamblea, Pezeshkián mostró la imagen de decenas de infantes asesinados durante el ataque a una escuela primaria en Minab, provincia de Hormozgán, al acusar a los países occidentales de asesinar civiles inocentes y de aplicar un doble rasero en las sanciones internacionales contra su país.
Además, expuso que Estados Unidos utilizó armas con múltiples ojivas para atacar un centro deportivo infantil en Lamerd, una pequeña ciudad de provincia iraní donde jugaban niños, “convirtiendo en mártires a nuestros científicos, a nuestros hombres, mujeres y niños. Niños inocentes que no habían cometido ni crimen ni pecado alguno”.
Sostuvo que quienes forman y entrenan a grupos terroristas son los mismos que describen a Irán como tal, y rechazó esa etiqueta: “no somos terroristas. Nuestro pueblo inocente ha sido tomado por blanco en ataques cobardes contra nuestro país […] nos hemos defendido con toda la fuerza posible, pero sin golpear a los civiles”.
En el mismo discurso, el mandatario recordó que más de 70 mil civiles habían sido asesinados en Gaza, y acusó al régimen israelí de cometer un genocidio con su tecnología militar, mientras acusa a otros de terrorismo. Añadió que Israel ha tomado como blanco universidades, centros sanitarios, escuelas y hospitales en toda la región, “y todo ello en contra del derecho internacional”.
De modo que Pezeshkián denunció un doble rasero en el trato hacia su país: “las bombas nucleares atómicas están a manos del régimen israelí. Sin embargo, a los inspectores se les pide que vayan a Irán. El arma nuclear está en Israel, pero los inspectores están en Irán. Israel asesina, pero es Irán el que padece las sanciones”.
Explicó que Israel, pese a no ser miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear ni haber permitido una sola inspección en su historia, recibe respaldo para “bombardear cualquier capital de la región a voluntad”, mientras que las sanciones internacionales golpean a “los inocentes, los pobres, los menos privilegiados” de la sociedad iraní.
En este sentido, aseguró que el programa nuclear iraní rechaza tanto las armas nucleares como las limitaciones a su tecnología nuclear pacífica, que consideró parte de su progreso inherente: tratamiento médico para pacientes, seguridad alimentaria para el sector agrícola, adelanto industrial y suministro de energía eléctrica.
“Irán no acepta que la energía nuclear esté a disposición exclusiva de un puñado. No vamos a bajar la cabeza y ceder el derecho que nos corresponde”, declaró, aunque matizó que la paz de su país “no se conseguirá en el campo de batalla” y que buscan cooperación para lograr seguridad regional.
El presidente iraní se refirió también al estrecho de Ormuz, una de las principales disputas de los últimos meses, luego de que el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, asegurara que Washington mantendría abierta esa vía navegable. Respondió que Irán no permitirá actos terroristas en el estrecho ni cederá su control: “no podemos permitir que unos cuantos tengan acceso libre mientras utilizan esas vías navegables para imponer sus actos de agresión; la ampliación de la guerra no llevará a la seguridad”.
En materia de soberanía regional, el mandatario rechazó que los problemas de Asia occidental deban resolverse por potencias externas: “las cuestiones de nuestra región deben resolverse por parte de los países de la región. No hemos de convertirnos en un juguete a manos de los agresores del exterior”.
Sostuvo que ninguna relación con una potencia extranjera puede usarse como herramienta para amenazar a los países vecinos, e insistió en que Irán no considera rivales a sus vecinos, sino que busca contar con ellos para garantizar la seguridad conjunta en la región.
Por otra parte, Pezeshkián llamó a restablecer la confianza mutua entre las naciones “no solo mediante palabras, sino absteniéndonos de utilizar un doble rasero”, y advirtió contra un mundo donde el poder militar sustituya a la legitimidad y la guerra sustituya al diálogo. En un mensaje dirigido directamente a Trump, declaró: “estamos dispuestos a dialogar de manera diplomática sin aceptar el idioma de la fuerza”.



















