Economistas: del nacionalismo al neoliberalismo

Economistas: del nacionalismo al neoliberalismo

I.  El neoliberalismo económico o radicalización del liberalismo en las políticas públicas se inició cuando, en el periodo 1976-1982, el segundo secretario de Hacienda y Crédito Público David Ibarra Muñoz “empleó a un equipo cada vez mayor de jóvenes tecnócratas, entre los cuales se encontraba Pedro Carlos Aspe Armella, [quien] graduado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) [y con su licenciatura en economía], había obtenido el doctorado en 1978 en el Instituto Tecnológico de Massachusetts”, apunta Sarah Babb, autora del libro Proyecto: México. Los economistas del nacionalismo al neoliberalismo. Aspe era el caballo de Troya del neoliberalismo en el sexenio de José López Portillo (1977-1982) y finalmente fue designado secretario de Hacienda y Crédito Público por Carlos Salinas (1988-1994), con lo que se consumó la transición del arsenal de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al ITAM, institución de la que fue alumno, profesor y director de la maestría. La culminación de la etapa del primer neoliberalismo económico fue la designación de Francisco Gil Díaz “a la cabeza de la Secretaría de Hacienda, el mismo Chicago Boy que contribuyó a la revisión del programa del ITAM en la década de 1970 para la promoción de las reformas liberalizadoras de la década de 1980”, desde la subsecretaría de Hacienda con Jaime Serra Puche y Guillermo Ortiz Martínez en el sexenio de Ernesto Zedillo.

II. Aspe y Díaz introdujeron el neoliberalismo económico alentados por Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón hasta tener ahora a Luis Videgaray como nuevo gestor que, con las reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para privatizar Petróleos Mexicanos, cierra el férreo círculo de economistas “formados en Harvard, Yale, Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Chicago”. Ese neoliberalismo económico implica desempleo, mayor pobreza y el libre mercado mexicano engullido por la globalización del capitalismo financiero. Aparecido en 2003, el texto de Sarah Babb no ha sido reeditado por el Fondo de Cultura Económica, cuyos directores obedecen instrucciones del neoliberalismo económico y de Hacienda a través de la Secretaría de Educación (cada vez menos Pública y más privada). Traducido por Ofelia Arruti, sus ocho capítulos son un recorrido de cómo transitó “la ciencia económica del nacionalismo al neoliberalismo para atender los intereses de los inversionistas [e] instituciones financieras internacionales”.

III. Esta investigadora llegó a nuestro país “en la época que Salinas daba los últimos retoques a un paquete de reformas políticas radicales [que] incluían la privatización de empresas pertenecientes al Estado y el ingreso de México al Tratado de Libre Comercio de América del Norte”. Apoya su texto en amplia bibliografía, entrevistas, un índice analítico, dos apéndices sobre tesis de economía de la UNAM y del ITAM, y un estudio de la base de datos de alumnos del ITAM. “Cuenta cómo se estructuró la experiencia económica de México a lo largo del Siglo XX […]. Durante un periodo que se inició en la década de 1930, la profesión mexicana de los economistas evolucionó de la disciplina nacionalista e izquierdista hasta convertirse en un bastión de modelos neoclásicos al estilo estadunidense y de los tecnócratas que promueven el libre mercado”. Trata del asalto de Pedro Aspe –asesor de Videgaray– que sigue tratando de imponerse en una crisis de oposición política nacionalista.

Ficha bibliográfica:

Autora: Sarah Babb

Título: Proyecto: México. Los economistas del nacionalismo al neoliberalismo

Editorial: Fondo de Cultura Económica

*Periodista

 

 

  Contralínea 394 / 13 de Julio al 20 de Julio

 

 

 

 

 

 

 Álvaro Cepeda Neri*


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