“Hay algo que me llena de orgullo como primera mujer presidenta: las mujeres llegamos a la Constitución, a las leyes y a las decisiones fundamentales de la República”, afirmó Claudia Sheinbaum Pardo durante la presentación de su Segundo Informe de Gobierno.
En su discurso, reivindicó la llegada de las mujeres al poder y cuestionó el machismo y la misoginia que todavía ponen en duda su capacidad para gobernar.
La presidenta habló de su condición de mujer no como un asunto personal, sino como parte de un cambio político que también implica que las mujeres ocupen espacios de decisión de los que históricamente fueron excluidas. “Pese a la misoginia y al machismo de quienes piensan que ‘las mujeres no podemos’ o ‘no sabemos gobernar’, cada día demostramos lo contrario”.
La frase cobra relevancia en un país donde la primera mujer al frente del Ejecutivo federal todavía enfrenta cuestionamientos sobre sus capacidades y su forma de ejercer el poder. Incluso persisten ideas que ponen en duda que una mujer pueda gobernar con la misma autoridad que un hombre.
Frente a ello, la primera mandataria convirtió su llegada a la presidencia en parte de su mensaje: las mujeres no sólo pueden ocupar espacios de decisión, también pueden transformar las instituciones desde ellos.
Destacó las acciones emprendidas por su gobierno para ampliar y garantizar sus derechos. Informó que este año el país llegará a 1 mil 1 Centros LIBRE, espacios destinados a brindar atención y acompañamiento a mujeres. También señaló que se han distribuido 27 millones de Cartillas de Derechos de las Mujeres.
A estas acciones se suma la creación de una red de 190 mil 375 Mujeres Tejedoras de la Patria, así como la presentación de la Ley General para Prevenir, Investigar, Sancionar y Reparar el Daño por el Delito de Feminicidio. Con estos avances, la presidenta vinculó su llegada al poder con una agenda orientada a ampliar los derechos de las mujeres
Una deuda histórica con los pueblos indígenas
De igual manera, Sheinbaum Pardo destacó los avances de su gobierno en materia de derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos, comunidades que durante décadas han enfrentado exclusión y abandono institucional.
Señaló que la modificación al Artículo 2 de la Constitución abrió “una nueva etapa”, al reconocer a los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público y permitir que ejerzan sus derechos y decidan sobre los recursos destinados a sus comunidades. “Los recursos llegan directamente a las comunidades para que sean las asambleas quienes decidan su destino”.
De acuerdo con lo presentado por la presidenta, durante los primeros dos años de su gobierno se han destinado 25 mil millones de pesos a 19 mil comunidades indígenas y afromexicanas.
A esta inversión se suma la restitución de 13 mil hectáreas de tierras comunales a los pueblos rarámuri, yaqui, seris, wixárika, ódami y otomí. Otras 177 mil 632 hectáreas se encuentran en proceso de retorno.
También reportó acciones para fortalecer las lenguas originarias en 400 centros y la puesta en marcha de Planes Integrales de Justicia y Desarrollo para 35 pueblos indígenas y afromexicanos. Además, se encuentra en consulta la Ley General de Derechos de Pueblos Indígenas y Afromexicanos.
La presidenta Claudia Sheinbaum calificó estos avances como significativos y destacó que representan un cambio en el reconocimiento de los derechos de mujeres, pueblos indígenas y afromexicanos.



















