Cesarán rugidos de leones tras 1 millón de años

Cesarán rugidos de leones tras 1 millón de años

Benito Joaquín Milanés/Prensa Latina

La Habana, Cuba. Desde hace 1 mil centurias los leones junto a tigres y jaguares rugen sobre nuestro planeta y aún tienen hábitat en praderas de África y la India.

Sin embargo, los graves rugidos tienden a apagarse debido a la caza ilegal, conversión de hábitat, construcción de represas, conflictos territoriales, étnicos o religiosos y enfermedades como el moquillo o la tuberculosis bovina, entre otras causas.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estima que la población de esos mamíferos cazadores y carnívoros de cuerpo esbelto, oído agudo y excelente vista y movimientos, disminuyó en más del 92 por ciento en el último medio siglo. En 1965 se contaron en África unos 200 mil ejemplares de leones, y la cifra actual es de 25 mil animales de este tipo, según un censo realizado entre 1993 y 2014, por organizaciones no gubernamentales ecologistas.

Esas organizaciones opinan que la caza autorizada de 600 animales de este tipo al año no es sostenible matemáticamente para los félidos, una de las más de 22 mil especies que están en peligro de extinción, según la Lista roja de especies amenazadas, elaborada por la UICN.

Sudáfrica y Botsuana, con 2 mil, y cerca de 1 mil 700 animales, respectivamente, son los territorios con mayores poblaciones de estos animales, indicó el muestreo realizado durante 4 lustros.

El lugar donde la especie logra reproducirse mejor y con más seguridad de vida es la reserva natural Niassa, de Mozambique, donde cohabitan unos 1 mil 200 leones, un 265 por ciento más que hace 20 años.

En el resto de países del África central y el Occidente del Continente, los rugidos de leones descendieron dramáticamente, y en los territorios de Ghana y Costa de Marfil, desaparecieron.

Tanzania, Uganda y Kenia, países del Este africano y donde la población de leones fue muy abundante, vieron disminuir significativamente las manadas de estos animales.

Los milenarios rugidos de leones están en peligro de apagarse también porque ahora está muy en boga en África y Asia el comercio de los huesos y otras partes del cuerpo de los leones para su uso en la medicina tradicional y en rituales religiosos, entre otros. Estados Unidos, España, Rusia, Francia, Alemania y Noruega, en ese orden, encabezan la importación de trofeos (leones decapitados y desollados), refieren estadísticas de la organización Lion Aid, que utilizó herramientas científicas del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES, por su sigla en inglés).

Recientemente la trágica cacería del más famoso y mediático león de Zimbabue, Cecil, a manos de un aventurero estadunidense, conmocionó a la opinión pública internacional y provocó que Harare radicalizara las medidas internas contra los safaris furtivos. Por ese motivo, la caza de leones y de otros animales en las áreas que rodean el Parque Natural de Hwange –la reserva natural más grande de Zimbabue– está suspendida y sólo podrá efectuarse con la autorización expresa del propio director y en compañía del personal del parque.

La lista de las naciones que lideran el tráfico de trofeos de leones confirma que sólo las personas adineradas pueden participar en una cacería de estos animales. Un safari de 10 días para matar leones en cautiverio, es decir, nacidos o criados en grandes parque naturales “cerrados”, puede costar entre 20 mil y 50 mil dólares estadunidenses por persona, y garantiza en un 99 por ciento retornar al punto de salida con la cabeza de la víctima. Asistir al mismo tipo de evento y por la misma cantidad de días en “selvas abiertas” surte más al cazador de adrenalina, pero posee un costo cuatro veces superior, y no le asegura regresar con el trofeo. En ambos casos, la tarifa del safari no incluye el costo de los boletos de avión, por lo que la “aventura extrema” es mucho más cara.

La existencia de estos viajes comenzó a difundirse a raíz del caso del famoso león Cecil, muerto por un estadunidense pese a encontrarse el animal bajo protección por la ley zimbabuense.

Un texto de la organización ecologista Lion Aid recuerda que los leones están extinguidos totalmente en 25 países africanos, entre ellos Argelia, Libia, Níger, Sudán y la República del Congo.

Los leones podrían desaparecer en los próximos 5 años en otra decena de Estados africanos, como Nigeria, Senegal o el Congo.

En Nigeria sólo están censados unos 34 ejemplares, y prácticamente resulta imposible recuperar la población de la especie a partir de un número tan pequeño de animales, publicó recientemente el diario nigeriano The Guardian.

Todos estamos en la obligación de evitar que el arbitrario, polémico y catastrófico andar del ser humano, principal deudor de nuestro planeta, sea el causante del silencio de un rugido escuchado en la faz de la tierra desde hace 1 millón de años.

 

Benito Joaquín Milanés/Prensa Latina

[OPINIÓN]

 

Contralínea 451 / del 24 al 30 de Agosto 2015

 

 

 

 

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