El gobierno de Estados Unidos reforzará sus mecanismos para combatir el resurgimiento de un supuesto terrorismo político de extrema izquierda, advirtió su secretario de Estado, Marco Rubio, quien calificó a las organizaciones como una amenaza transnacional durante una cumbre internacional celebrada en Washington que reunió a más de 60 países.
Ante una eventual derrota del partido republicano en las elecciones intermedias en Estados Unidos, y ante la caída de popularidad del presidente Donald Trump, Rubio planteó un escenario en el que aseguró que la izquierda impulsa un “mundo pequeño, plano, gris, despojado de todo lo bueno y noble en el alma humana”.
El funcionario estadunidense consideró que la estrategia contra el terrorismo global emprendida por Estados Unidos “ha tenido un punto ciego cuando se trata de la violencia extremista de la izquierda política”, y acusó que cuando se aborda el tema, “se trata como un delirio de la derecha o peor, como una peligrosa conspiración fascista”.
Por su parte, el asesor de seguridad nacional, Stephen Miller, calificó a la violencia de izquierda “como una forma de ‘terrorismo político’ que es una amenaza directa para la seguridad nacional y para la sobrevivencia de la forma de gobierno republicana.
Además, anunció la implementación del memorando presidencial de seguridad nacional NSPM 7, documento diseñado para coordinar agencias de inteligencia y fuerzas del orden para identificar, desfinanciar, arrestar y procesar a estas redes terroristas.
Aunque el NSPM 7 originalmente fue publicado por Donald Trump tras el asesinato del activista político de derecha Charlie Kirk –ocurrido el 10 de septiembre de 2025– como una estrategia de seguridad nacional para combatir el terrorismo doméstico y la violencia política organizada, la estrategia, según se advirtió en el encuentro, se extenderá a otros países.
Miller argumentó que el objetivo final de este terrorismo es el derrocamiento del sistema de gobierno republicano y que, de no tomar medidas para frenar su avance, terminaría con la creación de regímenes de control totalitario, encarcelamiento masivo de enemigos políticos y pérdida de libertades.
Agregó que organizaciones, como Antifa, operan en distintos países, por lo que llamó a la colaboración internacional. También denunció una inacción por parte de la Corte Suprema que se negó a ir en contra de activistas que calificó como violentos.
En tanto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, informó que la institución aplica herramientas de lucha contra el terrorismo financiero, originalmente diseñadas para amenazas externas, contra este nuevo desafío interno.
Consideró que existen organizaciones civiles y sin fines de lucro que operan como fachada para el movimiento de recursos ilícitos destinados a financiar la violencia política, con el aprovechamiento de la extinción de impuestos.



















