Con videojuegos de celulares y consolas, crimen organizado recluta a menores

Jordana González - 20 Oct 2021 a las 12:07 pm
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El crimen organizado recurre a los videojuegos en línea de teléfonos celulares y consolas –como Xbox, Play Station, Nintendo Switch– para reclutar a menores de edad. Éste es el modus operandi para enganchar a niños de 11 años en adelante, aseguró Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana.

En la conferencia presidencial, el funcionario de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana dijo que los criminales contactan a los menores mediante la creación de usuarios falsos y en horarios de madrugada, cuando los padres laboran o cuando los menores no son supervisados por algún adulto. Esto se da principalmente en videojuegos con apología a la violencia, como Free Fire, Grand Theft Auto V, Gears of War, Calle of Duty, Fortnite.

Los enganchadores, expuso, emplean un lenguaje claramente vinculado a los cárteles de la droga: recurren a siglas de los grupos criminales o palabras relacionadas con la delincuencia organizada, tales como: CJNG [Cártel Jalisco Nueva Generación], CDN [Cártel del Noreste], sicati0s [sicarios].

Como ejemplo de este modus operandi, Ricardo Mejía Berdeja citó el caso de tres menores de edad de entre 11 y 14 años de edad –originarios de Tlacolula de Matamoros–, quienes fueron reclutados por medio del videojuego Free Fire, desarrollado por la compañía Garena, de Singapur. Este programa, indicó el subsecretario, carece de controles para impedir que los menores sean blanco de la delincuencia. Agregó que puede descargarse desde cualquier dispositivo móvil y vincularse a cuentas personales de la red social Facebook. Es un juego, detalló, con “un alto contenido de violencia, ya que los usuarios compiten y gana quien mata a otros para sobrevivir”.

Mejía Berdeja también precisó que aunque en las especificaciones del videojuego se advierte una edad mínima para descargarlo (17 años) no hay ninguna regulación, por lo que representa un riesgo para niñas, niños y adolescentes.

En este caso presentado en la conferencia presidencial, el subsecretario de Seguridad Pública indicó que uno de los tres menores fue contactado por un usuario del videojuego multijugador, primero mediante mensajes directos recibidos en tiempo real. En agosto de 2021, el niño comenzó una amistad con el usuario identificado sólo como Rafael. El criminal aprovechó para acercarse fingiendo ser de la misma edad y tener las mismas afinidades.

En días posteriores, el infante le proporcionó su número de celular al criminal. Éste le ofreció al menor trabajar en Monterrey como halcón, para permanecer en un cerro revisando frecuencias de radio y avisar si había presencia policial. “Trabajo” por el cual recibiría 8 mil pesos quincenales. El menor aceptó la oferta e invitó a dos de sus compañeros, quienes también aceptaron.

El subsecretario expuso que luego de que los padres de los tres menores reportaron su desaparición y se emitieron alertas Amber, las autoridades entraron al videojuego Free Fire –a través de un usuario simulado– con el fin de rastrear la ubicación de los delincuentes.

Así, el pasado 9 de octubre se realizó el operativo de rescate luego de ubicar un domicilio localizado en Santa Lucia del Camino, Oaxaca, donde se tenían retenidos a los menores. La Coordinación Antisecuestros y la Fiscalía General del Estado de Oaxaca detuvieron a Miriam N, quien contactó a los menores para adquirir los boletos con destino a Monterrey desde la terminal ADO en Oaxaca. “Fue vinculada a proceso con prisión preventiva oficiosa”. Asimismo, se inició una carpeta de investigación por los delitos de trata de personas en la modalidad de explotación laboral.

Además de videojuegos de celulares y consolas, Ricardo Mejía aseguró que los cárteles reclutan a niños, niñas y adolescentes en redes sociales como Tiktok e Instagram. Además, explicó los riesgos en internet para este sector poblacional, como la  accesibilidad a plataformas sin ningún control, infiltración criminal, tentativa o reclutamiento, imponer estereotipos como la narcocultura, revaloración de la capacidad económica, normalización de la violencia, sexualización temprana e implicaciones neuro-psiquiátricas.

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