Con el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, los consulados de México se vieron en la necesidad de intensificar su labor directamente en territorio. La estrategia se centra en la cercanía, la protección integral y el fortalecimiento institucional para garantizar la debida atención de la población mexicana migrante, coincidieron diplomáticos durante el diálogo Acción Consular Mexicana en Estados Unidos.
Para Rafael Laveaga, cónsul general de México en Atlanta, la diplomacia consular requiere “más sensibilidad hacia las personas más vulnerables; se requieren menos fotos” y mayor acercamiento a la población mexicana, “esa es la instrucción de la presidenta de la República [Claudia Sheinbaum] y la vamos a cumplir”.
Bajo ese contexto, el cónsul de México en Los Ángeles, Carlos González Gutiérrez, subrayó la necesidad de una representación integral, sobre todo en los casos de connacionales detenidos. Al referirse a la muerte de mexicanos en centros de detención bajo su jurisdicción, indicó que los cuatro decesos registrados ocurrieron por temas de salud que no fueron atendidos correctamente.
Asimismo, destacó que los consulados buscan fortalecer herramientas legales y de protección, como la presentación de un amicus curiae, además de impulsar investigaciones más profundas con peritajes externos para esclarecer casos de fallecimientos y posibles negligencias.
En la misma línea, Laveaga calificó como “inadmisible” la muerte de 15 mexicanos en centros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), y llamó a fortalecer la revisión de condiciones médicas y de salud mental durante las visitas consulares. González Gutiérrez agregó que no se trata de únicamente realizar visitas, sino de brindar un acompañamiento permanente.
En cuanto a los cambios detectados por los cónsules en la política migratoria en la administración trumpista, sobresale la utilización de fuerzas especiales más allá del ICE, como lo son el Buró Federal de Investigación y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos “para reemplazar lo que en otros estados aportan las policías locales y de condados”.
Para Rafael Laveaga esas decisiones han generado un cambio social profundo, y sostuvo que “el miedo ha pasado de ser coyuntural a ser estructural”, es decir, esa emoción impide que los migrantes realicen actividades cotidianas con normalidad: “si tienes miedo de que el banco te reporte con migración, ya no abres cuentas bancarias”, ejemplificó.
Desde Chicago, la cónsul Reyna Torres advirtió que este clima tiene consecuencias directas en la salud mental de la comunidad migrante, además de limitar sus derechos y afectar la estabilidad económica del propio país.
Pero, aunque esa es la situación actual, en una visión a largo plazo el éxodo de mexicanos a EU también transformará el tejido social, así lo demuestran la presencia de estudiantes latinos en las aulas estadunidenses, y se proyecta que en la siguiente generación ya podrán tomar cargos en la función pública, desde donde tomarán decisiones relevantes para el país: “el contexto que ahora vemos no va ser el mismo en los próximos diez años”, destacó el cónsul Carlos González.
Sin embargo, esto no significa romper con la relación diplomática con autoridades locales, precisó Reyna Torres, cónsul de México en Chicago: “no podemos llegar a un punto de volvernos activistas”.
Finalmente, reconoció el esfuerzo del Gobierno de México para fortalecer la atención consular mediante recursos adicionales, como los obtenidos a través del sorteo de la Lotería Nacional “Con M de Migrante”, destinados a ampliar la capacidad operativa de los consulados.



















