El informe que presentó la comisión especial de científicas y científicos a la presidenta Sheinbaum, para determinar si existe fracking con nueva tecnología menos contaminante y que emplee menos agua en la explotación de gas no convencional, no es concluyente, revela el maestro Fabio Barbosa Cano. El investigador del IIEc-UNAM sostiene que las supuestas nuevas tecnologías de fractura hidráulica –conocidos como fracking eléctrico y fracking criogénico– se encuentran apenas en fase de pruebas piloto y la industria fósil no las ha empleado aún. También advierte que las técnicas que buscan emplear agua reciclada o de mar no han logrado abatir costos, por lo que tampoco son viables en términos económicos. A ello se suma la geología mexicana, que representaría una gran dificultad para que los pozos sean exitosos; y que el principal socio privado de Pemex, el magnate Carlos Slim, ya anunció que sus empresas –Grupo Carso y GSM Bronco– no participarán en fracking
El informe que la comisión especial de científicas y científicos, principales universidades públicas e instituciones gubernamentales de energía le presentó a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo –para determinar si existe fracking con nueva tecnología menos contaminante y que emplee menos agua, y que podría aplicarse en la explotación del gas no convencional de México– no es concluyente, revela el maestro Fabio Barbosa Cano. Eso significa que dicha comisión convocada por la Presidencia de la República, a través de la Secretaría de Ciencia, aún no encuentra una tecnología con dichas características, indica.
El investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM sostiene que ello se debe a que las supuestas nuevas tecnologías de fractura hidráulica –conocidas como fracking eléctrico y fracking criogénico, que reducirían el empleo de grandes volúmenes de agua dulce o lo sustituirían por agua salada o nitrógeno– se encuentran apenas en fase de pruebas piloto, y la industria fósil a nivel global no las ha empleado aún de forma masiva, por lo que se desconoce su efectividad.
El experto en el sector –quien ha estudiado por más de 5 décadas las reservas mexicanas de petróleo y gas, la geología de los yacimientos, así como las características de la industria y del mercado nacional y global– advierte que las técnicas que proponen emplear agua reciclada o agua de mar no han logrado abatir costos, por lo que aún no son viables económicamente para la explotación de gas de lutitas. Otro problema que se suma en ese análisis científico, agrega, es el de la geología mexicana. Ello, porque representaría una gran dificultad para que los pozos de explotación de gas sean exitosos.
El también académico de la Facultad de Ingeniería subraya que en la comisión que convocó la presidenta Sheinbaum se involucraron la UNAM, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Mexicano del Petróleo, y 17 investigadores e investigadoras muy notables a nivel internacional. También recuerda que el informe aún no se ha hecho público, pero indica que, de acuerdo con lo que le han comentado algunos de los participantes, “no es concluyente”.
Lo anterior, porque en éste se “señala solamente condiciones que debe tener el proyecto”. Por ello, Barbosa Cano augura que se va a diferir o a cancelar. Tras reconocerse como abierto opositor a esa tecnología por el daño medioambiental que causa, el experto petrolero espera que se deseche de forma definitiva la posibilidad de que México emplee fractura hidráulica para la explotación de gas de lutitas.
El diferimiento “sería muy buena noticia porque, incluso, algunos de los reportes que fueron entregados a la presidenta lo que señalan es que tenemos grandes posibilidades de explotar hidrocarburos, petróleo y gas en otras localizaciones, con otras muchas características. Tenemos otros proyectos y las localizaciones”. Sobre esto último, recalca que la localización es el punto culminante del proceso de exploración, pues determina dónde se debe perforar, y esa información deriva de estudios de científicos y del conocimiento del personal multidisciplinario.
El porvenir de Petróleos Mexicanos, indica, es muy promisorio porque el país tiene un potencial muy importante, con campos vírgenes. No obstante, puntualiza que se deben tener en cuenta las peculiaridades del recurso estratégico, pues se trata de petróleo muy pesado, que implica costos elevados para su desarrollo, porque tiene que ser mezclado con crudos ligeros que se adquieren en el extranjero.

Fracking no es atractivo para la IP
En entrevista con Contralínea, el maestro Barbosa Cano también observa que otra dificultad para este proyecto del fracking es la inversión privada: ello, porque este negocio no es atractivo para la IP. Al respecto, expone que las empresas trasnacionales que actualmente tienen concesiones –derivadas de la privatización impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de las rondas petroleras– prácticamente han renunciado a explotar gas no convencional, por los fracasos multimillonarios que han enfrentado en sus primeros intentos.
Aunado a ello, destaca que el anuncio del magnate Carlos Slim de que sus empresas –Grupo Carso y GSM Bronco– no participarán en fracking, por considerarlo un “negocio irracional”, representaría uno de los mayores frenos para Petróleos Mexicanos, porque dichas compañías se han colocado como sus mayores socias privadas.
Al respecto, el investigador universitario señala que Grupo Carso y GSM Bronco no sólo poseen bloques subastados de las rondas petroleras de Peña Nieto y decenas de contratos con Pemex, sino que recientemente han adquirido las plataformas de Grupo R –consorcio que encabeza el empresario Ramiro Garza Cantú, y que por años dominó en el sector petrolero–, con lo cual se han consolidado como las empresas privadas con más infraestructura para la explotación de combustibles fósiles en el país. De ahí que el anuncio de Slim de no participar en fracking sería una limitante para la petrolera pública.
También destacada que, en su plan de atraer inversiones privadas, el gobernador coahuilense Manolo Jiménez realizó una gira internacional a mediados de abril en búsqueda de inversionistas para lo que llamó “el proyecto Coahuila”–alineado con el proyecto del gobierno federal–, y no encontró aliados en las trasnacionales petroleras. A su regreso, anunció que la posibilidad de que empresas extranjeras desarrollaran proyectos de esa naturaleza se posponía por 5 años.
Acerca de los fracasos en el sector, que harían poco atractivo al país para la fractura hidráulica, el maestro Fabio Barbosa cita la experiencia de Miguel Galuccio, fundador y CEO de Vista Energy, uno de los principales desarrolladores del proyecto Vaca Muerta (Argentina): en Macuspana, Tabasco, hicieron pruebas de fracking en dos campos con formaciones no convencionales, sin éxito.
Otra compañía que intentó aplicar esta tecnología es Lewis Energy, que ha tenido éxito con fracking en los campos de Texas, Estados Unidos, pero que en los campos contiguos del lado mexicano no ha encontrado estas posibilidades, ni el mismo nivel de riqueza. Ello, porque hay una gran heterogeneidad en la geología. Al respecto, el investigador advierte que los campos de gas no son homogéneos, por lo cual no en cualquier punto donde se perfore se va a encontrar la posibilidad y los volúmenes de los campos contiguos.
Estas mismas dificultades se han tenido, explica, en aguas profundas de México. Como ejemplo, expone el caso de la francesa Total, que ganó concesiones en las rondas de Peña Nieto y, a la hora de intentar explotar el recurso, fracasó de forma espectacular, porque fueron cinco pozos sin éxito de forma consecutiva.
Barbosa Cano resalta que cada fracaso de la industria cuesta millones de dólares. Y continúa exponiendo experiencias similares, como la que tuvieron las trasnacionales Shell y Chevron en aguas profundas del país: en 2021 trajeron en sociedad un barco perforador llamado Deepwater Thalassa, que incluye una tecnología que nunca se había visto en nuestro país. “Se trataba de que en el barco había dos torres de perforación, y mientras una estaba perforando a unas profundidades extremas en los confines de nuestra zona económica exclusiva, en una región que la denominamos el ultra profundo –y que está más cerca de la Habana que de México–, la otra torre estaba haciendo las labores de limpieza, perforación, cambiando las barreras, etcétera. De tal manera que nunca dejaba de estar trabajando; todo era automatizado, nada de que hubiera personal, trabajadores”.
Agrega que Shell tenía una enorme confianza de que iba a lograr explotar 900 mil barriles diarios sólo en aguas profundas –“con lo que ello significaba para el panorama de la industria petrolera en México”–, pero no lo consiguió. Sobre este fracaso multimillonario, el maestro Barbosa Cano indica que no hay demasiada información, pero se ha logrado saber que fue un tema de geología, por la existencia de masas de sal que se desplazaron y recubrieron los depósitos de acumulación de sedimentos orgánicos, que se transforman en petróleo, aceite o gas. “¿Qué pasa con la sal? La sal es un cuerpo no rocoso que tapa la tubería y dificulta la perforación: no permite que la maquinaria, digamos, opere normalmente, sino que la atasca”.
El investigador refiere que este panorama de fracasos de la industria impacta negativamente en el ánimo de las inversiones, y explica por qué el propio Carlos Slim califica a ese negocio como algo “irracional”. Por ello, considera que Pemex no podrá sacar adelante el proyecto de explotación de gas no convencional con fracking.
Al respecto, apunta que la petrolera estatal no puede explotar sola estos campos de gas de lutitas, pues no sólo carece de la tecnología y la infraestructura, sino tampoco cuenta con los recursos suficientes para costear la perforación de pozos, con independencia de si tienen éxito o no. Y esto lo atribuye sobre todo a lo endeudado que quedó Pemex en los sexenios neoliberales.

Sheinbaum anunció primer informe de científicos
En su conferencia matutina del pasado 24 de junio, la presidenta Sheinbaum Pardo confirmó que el grupo de trabajo en el tema del gas no convencional ya tiene un primer análisis, el cual describió de la siguiente forma: tiene “un primer avance: de qué tipo de tecnología se usan ahora, en dónde es factible, en dónde de plano no es factible hacerlo en México, aunque haya reservas de gas, por razones ambientales; las consideraciones previas que deben de tomarse; qué características debe tener, si hay agua, si no hay agua, de dónde debe venir el agua, cómo debe reciclarse el agua. Entonces, tienen un primer resultado, que lo vamos a presentar aquí, porque queremos siempre ser muy abiertos”.
La primera mandataria adelantó que se trata de un primer informe porque se les pedirá a las y los científicos, así como a las universidades e instituciones convocadas que realicen una segunda fase de investigación, para profundizar este conocimiento.
Además de comprometerse a escuchar a quienes se oponen al fracking, Sheinbaum Pardo advirtió: “para nosotros es muy importante también, aunque se va a reducir el consumo de gas para la generación eléctrica, es muy importante la soberanía energética. Lo estamos viendo en el mundo: el garantizar que México tenga sus propias fuentes de energía es muy importante, muy importante. Y son tres elementos, es: soberanía energética, justicia social y también reducir los impactos ambientales. Entonces, las tres deben de tomarse en cuenta”.



















