En semanas recientes, una de las apuestas más relevantes de la derecha mexicana e internacional fue la de acelerar su estrategia de desestabilización política, económica y social de México en el contexto del Mundial de Futbol de la FIFA 2026 para. Su objetivo fue intentar impedir su realización en la Ciudad de México y aprovechar esa justa deportiva para alentar narrativas asociadas a las campañas de “narcogobierno” y desconfianza extranjera, tanto de inversiones como de turistas.
Al igual que en otros momentos, su principal herramienta ha sido la de diseminar mentiras a través de las corporaciones mediáticas y las redes sociales. Los falsos escenarios de crisis, sin embargo, no les resultaron: los partidos que se disputaron en la capital se desarrollaron sin problemas; el Fan Fest en el Zócalo resultó un éxito, y las personas aficionadas al deporte no asociaron su desilusión por la derrota de la Selección Mexicana con el desempeño del gobierno.
En ese mismo contexto, tampoco les funcionó los llamados que hicieron al gobierno estadunidense para que Donald Trump intervenga en el país. El Mundial se desarrolló sin contratiempos y el mes de junio fue uno de los más pacíficos en el país, al registrarse una baja de homicidios dolosos del 48 por ciento, de acuerdo con el Gabinete de Seguridad federal.
No obstante dichos fracasos, las campañas de desestabilización de la derecha continúan. Y uno de los agentes más activos ha sido la organización American Society capítulo México. Encabezada por el derechista mexicoamericano Larry Rubin, la asociación convocó a una cena el pasado 6 de junio, a la que se dieron cita políticas y políticos opositores a la 4T, así como representantes de las corporaciones mediáticas.
La cena –que tuvo como objetivo explícito que mexicanos celebraran el 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos– fue el epicentro de la estrategia desestabilizadora; ello, a pesar de que no contó con la presencia física del embajador Ronald Johnson, quien era considerado el “invitado de honor”.
Días antes, el 31 de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum denunció en el Monumento a la Revolución y ante más de 100 mil asistentes, sobre la peor embestida mediática que ha enfrentado su gobierno y defendió la soberanía nacional frente a injerencias extranjeras. Esto, luego de que el gobierno estadunidense pidiera detener en calidad de urgencia al hoy gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otras nueve personas, supuestamente vinculadas al caso de Los Chapitos.
En la cena que reunió a la derecha mexioamericana, Larry Rubin dijo, entre otras cosas, que México y Estados Unidos deberían tener un verdadero TLCC, al cual describió como “tratado de lucha contra el crimen” para la seguridad binacional, con un enfoque que abonaba nuevamente a la narrativa de que el gobierno de la presidenta Sheinbaum no hace nada por combatir al narcotráfico, y que la administración de Donald Trump sí.
El 8 de junio, en su conferencia matutina, la primera mandataria criticó que la cena no sólo convocó al PRIAN, sino también al empresariado asociado a la derecha. Al respecto, destacó que el encuentro fue financiado por Grupo Salinas y utilizado por políticos de la oposición para pedir la intervención del gobierno estasdunidense en asuntos internos de México.
Para el 9 de junio, Larry Rubin rechazó que la American Society of Mexico sea una plataforma contra gobierno mexicano, y afirmó que el objetivo es que se “fortalezca” la relación bilateral con Estados Unidos. Un mes después –durante una entrevista radiofónica–, Rubin insistió en su propuesta del TLCC y criticó a la presidenta Sheinbaum por sostener la defensa de la soberanía. Desde su punto de vista, las agencias estadunidenses no son el “enemigo”, sino los grupos criminales, a pesar de la historia reciente que involucra a la DEA, el FBI y la CIA en operaciones clandestinas en México, en franca violación a nuestras leyes (Constitución, Ley de Seguridad Nacional) y al derecho internacional que establece como principio el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
Voceros asociados a la American Society of México
En varias ocasiones, Larry Rubin ha dicho que por su doble nacionalidad habla de “su país” de forma indistinta: puede referirse a Estados Unidos o a México. Lo cierto es que por la forma en cómo actúa y los intereses que defiende, es obvio que el actual presidente de la American Society of México se identifica más con el vecino país del norte que con la nacionalidad mexicana. De lo contrario, defendería la patria por encima de cualquier otro país.
A pesar de ser el rostro más visible de la American Society of México, Rubin no es la única voz ligada a esa organización que abona a las narrativas intervencionistas del gobierno estadunidense. También está la participación mediática del “analista político” Gricha Raether, quien el 8 de marzo de 2025 declaraba a la prensa que el empresariado sabía que la imposición de aranceles de Trump “era culpa del narcogobierno en México”, misma narrativa impulsada por las agencias estadunidenses.
Junto a Larry Rubin, el opositor a la 4T Gricha Raether es miembro del Consejo Directivo de la American Society of México y secretario general del partido [sin registro] México Republicano. En sus participaciones mediáticas ha defendido las políticas antiinmigrantes de Donald Trump, basado en la idea de que Estados Unidos deporte a los delincuentes y terroristas.
El partido México Republicano es de corte trumpista, y previo a la llegada de Raether estuvo encabezado por Juan Iván Peña Nader, quien fue coordinador de asesores del subsecretario de Gobierno en la Secretaría de Gobernación, Abraham Kunio González, durante el gobierno de Felipe Calderón. Además, es chief payment officer de Mis Métricas, SAPI de CV, contratista de vales de despensa.
A su vez, Raether está asociado con otro opositor a la 4T muy activo en medios y redes sociales: Ghaleb Krame, excolaborador del exgobernador priísta de Veracruz, Javier Duarte –preso por temas de corrupción–, y que se ha posicionado como “voz experta” en temas de seguridad en la mayoría de las corporaciones mediáticas de México.

Abierto opositor al gobierno de Sheinbaum, tras la sentencia de cadena perpetua al narcotraficante Ismael –el Mayo– Zambada, Ghaleb Krame sugirió que el líder del Cártel de Sinaloa envió un mensaje político al indicar que no estaba cooperando con los fiscales estadunidenses ni estaba acusando a ningún funcionario. Según Krame, dicho mensaje estaba destinado a Palenque –donde reside el expresidente Andrés Manuel López Obrador– o Palacio Nacional –sede del gobierno federal–.
Aunque Krame se describe como académico y experto en seguridad nacional y policía, su trayectoria en gobiernos priístas y panistas acusados de corrupción es su verdadera carta de presentación. En Veracruz fue colaborador, primero, de Fidel Herrera; y luego de Javier Duarte. En ese último caso, fue director general de Vinculación Institucional y Prevención del Delito y secretario ejecutivo de la Comisión Interinstitucional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, entre 2011 y 2015. Al experto en seguridad ya se le olvidó que su exjefe Javier Duarte sigue encarcelado por asociación delictuosa y lavado de dinero.
Además, entre 2016 y 2017, Krame colaboró con José Ignacio Peralta Sánchez, exgobernador de Colima. En ese gobierno fue subsecretario de Prevención del Delito y Participación Ciudadana. Su exjefe, Peralta Sánchez, fue vinculado a proceso por peculado y uso indebido de atribuciones.
Y la joya de la corona: Krame fue colaborador del panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca, en Tamaulipas. Entre 2017 y 2018 fue coordinador de asesores del titular de Estrategia Policial de la SSP y subsecretario interino de Ejecución de Sanciones y Reinserción Social, tras el asesinato de Felipe Javier Téllez. Como se sabe, García Cabeza de Vaca cuenta con una orden de aprehensión por presunta delincuencia organizada y lavado de dinero.

A pesar de esos antecedentes y esas amistades, Ghaleb Krame opina como “voz experta” en medios sobre la seguridad pública y critica las políticas de la cuarta transformación, en consonancia con la posición de la American Society of México. Y en sus redes sociales califica a la administración de la presidenta Sheinbaum como el “narcogobierno”, en sintonía con la visión que busca imponer la agencia estadunidense DEA.

Aunado a sus intereses políticos están sus intereses empresariales, pues es socio de tres empresas: Krame & Raether, SA de CV, donde está asociado con Gricha Raether; KRC Intelligence Group, SA de CV; y Gutbar Servicios Empresariales, SA de CV.

En KRC Intelligence Group es socio de Humberto Romero Gudiño; y en Gutbar Servicios Empresariales, SA de CV, es socio de Alejandro Ariel Peña Merodio, quien, como director general de la Policía Auxiliar de Cancún, amenazó de muerte en estado de ebriedad a un periodista.









