En Los cínicos no sirven para este oficio: Sobre el buen periodismo (2005), el periodista Ryszard Kapuscinski reflexiona sobre la ética y la responsabilidad de las y los periodistas en su oficio. Aunque de manera general podemos decir que el periodismo, en tanto oficio, que se ha profesionalizado con el tiempo no tiene como tal un marco teórico y conceptual, quien lo ha ejercido ha construido una serie de reflexiones sobre su quehacer. Es el caso del propio Kapuscinski, pero también de otros grandes que iniciaron como periodistas y después fueron monumentales en su trabajo como escritores y literatos como Gabriel García Márquez, Truman Capote, Guy Talase, por nombrar a algunos.
En ese trabajo, sobre todo práctico y de encuentro con el Otro, con la otredad, Kapuscinski señala que el periodismo exige un compromiso humano absoluto, por ello en su obra citada que recapitula conferencias, entrevistas y otros escritos, afirma que la empatía y la ética son fundamentales para quienes ejercen la profesión del periodismo. Pero la ética no es algo dado, no es una herramienta o algo que se aprende en las universidades, según reflexiona Javier Darío Restrepo. Él dice que para ser buen periodista hay que ser buena persona, así, solo las buenas personas pueden ejercer éticamente la profesión del periodismo. También quiero mencionar que para las y los periodistas es importante conocer lo que Max Weber define como la “ética de la responsabilidad”, es decir, de hacerse responsable de los actos, las acciones, los dichos propios. Siempre señaló hacerse cargo de lo que se dice y se actúa, y asumir las consecuencias.
Otro gran periodista que eligió como lugar para vivir el Líbano, Robert Fisk, también entendía, como pocos, el verdadero oficio del periodista, el dar voz a quienes no la tienen. Así lo hacen grandes hombres y mujeres del periodismo, como Alma Guillermoprieto, que han caminado junto a los que sufren, junto a los que no tienen nada y a través del periodismo ético han recuperado la voz y han podido narrar sus historias.
El ethos cínico en su sentido peyorativo, en su sentido más abyecto, es por definición el que prevalece en el capitalismo que todo lo mercantiliza, donde prevalece el individualismo frente a la solidaridad. El cínico es aquel que sabe lo que hace y aun así lo sigue haciendo, define el filósofo Slavoj Zizek. Hoy día, el campo del periodismo está plagado de cínicos devenidos en “periodistas” que reniegan de la ética, de la implicación personal en aras de la “objetividad”, que no tienen empatía más que con sus dueños, con el dinero y con sus fines personales. Personajes que hacen pasar escándalos, trivialidades, frivolidades, rumores y verdades a medias como información de interés común, pervierten el oficio del periodismo y tergiversan el derecho a la libertad de expresión, pero sobre todo, ponen en riesgo el derecho de la ciudadanía al acceso a la información verídica y fidedigna, y no deberían autonombrarse periodistas.
Nota personal
También fui víctima de la insidia y violencia verbal de las páginas de El Universal, en una columna anónima me compararon con Putin y Netanyahu. Mi solidaridad con todas aquellas personas que han sido víctimas del escarnio, de los rumores y de la violencia simbólica, porque como decía el expresidente Andrés Manuel López Obrador: “la mentira, si no mancha, tizna”, y por eso hay que defenderse.
Ruth Dávila*
*Profesora Asociada de la División de Estudios Multidisciplinarios del Centro de Investigación y Docencia Económicas



















