Contralinea

Rebeldía ante el autoritarismo, el legado del 68

A 52 años del 2 de Octubre, el mayor legado del movimiento estudiantil ahogado en sangre por el régimen priísta es que demostró que era posible socavar las férreas estructuras del autoritarismo. La rebeldía del 68 desmontó el viejo sistema político mexicano pero, sobre todo, desató una serie de transformaciones sociales y culturales que se… Seguir leyendo Rebeldía ante el autoritarismo, el legado del 68

Gobierno mexicano, especialista en espionaje político

El espionaje político que practica el gobierno mexicano es, ante todo, un abuso de poder y una característica del autoritarismo y la falta democracia que se padece en el país.

Los peores años del sexenio apenas comienzan

Terapia de choque, lo que tendrá la economía mexicana hasta el final del sexenio. La política abrazada a partir de 2015 no tendrá reversa: control de la demanda local a través del recorte del gasto público programable, la restricción monetaria, la contención de la inversión y de los salarios, el desmantelamiento del Estado. A todo esto le llaman “austeridad”, como al ajuste fiscal le dicen “consolidación”

Pareto y Mosca: la autocracia de las elites

Los italianos Vilfredo Pareto y Gaetano Mosca fueron pensadores universales y fundaron y explicaron el fenómeno de las elites en su sentido contemporáneo vigente, pero que históricamente nació con Aristocles, alias Platón, y su prédica aquella de que los mejores gobernantes –llegado el caso– serían los “filósofos-reyes”, en respuesta platónica a la democracia directa en todo su apogeo durante la era de Pericles en Atenas. Platón, Pareto y Mosca temían al pueblo que exigía una democracia con el pueblo, y no como la democracia indirecta o representativa, gobernando para el pueblo. Las elites fueron una creación política autocrática, para sacarle la vuelta a las dos caras de la democracia, donde un grupo o un dictador o cosa parecida se erigen en el “elegido” para gobernar. Así, el poder de uno o de unos cuantos (¿el Pacto por México?) decide política, económica y socialmente lo que le conviene, obviamente a la elite, y de paso a la sociedad o al pueblo.

Un fantasma recorre el peñismo: el obregonismo autoritario

Circula en copias la tesis que presentó Enrique Peña Nieto en la Universidad (del Opus Dei) Panamericana para obtener, en 1991, la licenciatura en derecho. Se titula El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón. No le llamó la atención al mexiquense el también expresidente Adolfo López Mateos (1910-1969), nacido en Atizapán de Zaragoza, Estado de México. Fue presidente de los Estados Unidos Mexicanos de 1958 a 1964. Se dijo que Adolfo, el Joven (frente a Adolfo Ruiz Cortines, el Viejo), había nacido en Guatemala. Pero en excelente investigación publicada en la revista Nexos, la politóloga Soledad Loaeza despejó la duda: fue mexiquense.

Hacia la restauración del presidencialismo despótico

La obstinación de algunos gobernantes por aparecer incesantemente ante los reflectores, aunque carezca de sentido, se asemeja al llamado trastorno obsesivo-compulsivo. ¿Qué objeto tiene remedar tradiciones ajenas cuando no se tiene nada relevante qué informar a la nación?

La apuesta de peña Nieto por el estallido social

Las primeras acciones y disposiciones políticas y económicas adaptadas desde las catacumbas del priísmo restaurado no fueron más que los oráculos que reafirmaron descarnadamente la fatídica continuidad de los tiempos autoritarios y neoliberales. Sin preámbulos.

La consolidación del autoritarismo

Es el orgullo de las histriónicas elites mexicanas y para más de un compatriota. Es considerada como ejemplar para el resto del mundo libre, incluso para el mismo Estados Unidos, según Robert A Pastor. Al día siguiente de las elecciones presidenciales en México, cual Cliff Robertson y su peliculero desembarco en Normandía, el insigne intelectual y político de ese país dijo, con alegre frescura (al cliente lo que pida), de la mancebía llamada Instituto Federal Electoral, y para alborozo de Leonardo Valdés y sus muchachos que no han dudado en publicitar sus chabacanas palabras en su inútil tarea por tratar de limpiar su imagen ensuciada en la cloaca electoral: “luego de haber sido el peor del continente, [México] hoy es el mejor […]. El sistema electoral mexicano es más equitativo, profesional, independiente y apartidista que el estadunidense”. México pasó de “un sistema cuasiautoritario” a una “democracia”, remató el profesor.

Calderón: yo te acuso de haber sido otro Victoriano Huerta

Alcoholismo, militarismo y homicidios caracterizaron al borrachín Victoriano Huerta, traidor al partido de Francisco I Madero, a quien asesinó junto con cientos de miles de mexicanos tratando de interrumpir la Revolución de 1910.

Los vientos renovadores del Sur y el despotismo neoliberal mexicano

El futuro sexenal de la nación se avizora trágico. Tan sombrío y sórdido como las tres décadas precedentes. Ese periodo perverso caracterizado por arrojar a la miseria y la pobreza a casi 80 millones de mexicanos, sobre los que se acumula la riqueza de 10 familias, cuyo valor nominal de sus activos alcanzó los 174… Seguir leyendo Los vientos renovadores del Sur y el despotismo neoliberal mexicano