Organismos de seguridad nacional, fuera de control social

“Seguridad nacional”, el ardid para eludir la ley. En México, los organismos de inteligencia –civil y militar– no rinden cuentas del dinero público que ejercen ni de su desempeño profesional. Con frecuencia, estos organismos son utilizados para espiar ilegalmente a los adversarios políticos del régimen en turno y violar derechos humanos.

El declive del Z-40

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto va a destacar como un logro fundamental de su primer año de gobierno la captura de Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40, conocido como el mando principal de Los Zetas, la organización criminal fundada por exmilitares y famosa por su nivel de violencia y brutalidad.

Lo falaz de la seguridad nacional

Puntual como acostumbra ser para sus actividades laborales, el secretario de Estado Miguel Ángel Osorio Chong llegó a su cita con la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional. Era la mañana del pasado 28 de junio. Traje oscuro impecable, corbata y zapatos lustrosos vestía el responsable de la política interna del país. En la sala de juntas ya lo esperaban senadores y diputados. Al titular de Gobernación lo acompañaba un equipo mínimo de asesores, de esos que acostumbran a elaborar tarjetas informativas ante preguntas incómodas o difíciles de responder. Sólo un fólder con documentos y notas al margen llevaba el funcionario.

Los Zetas, intactos

Los Zetas controlan total o parcialmente los negocios criminales en 21 entidades de México y tienen cobertura en otras cinco, a pesar de la existencia de cinco grupos dedicados exclusivamente a asesinarlos.

Cisen: los 39 altos mandos y sus onerosos salarios

El Centro de Investigación y Seguridad Nacional mantiene una nómina de 3 mil 500 empleados, de los cuales 39 ocupan los cargos más importantes en su estructura, a pesar de que en su mayoría carecen de experiencia profesional. El organigrama del aparato de inteligencia civil del Estado mexicano –del que Contralínea obtuvo copia– revela los nombres y los salarios de quienes tienen la facultad de espiar a los mexicanos, sufragados con recursos públicos y considerados como los gastos más opacos de la administración federal. Para la cúpula del Cisen, salarios de entre 1 millón 900 mil y 2 millones 400 mil pesos anuales

INAH intervino “tarde” en Chimalhuacán

Investigadores y pobladores de Chimalhuacán consideran que el INAH llegó tarde para hacer el rescate arqueológico en el predio El Molino. Hoy, la antigua ciudad acolhua yace bajo la tierra y el cemento. No sobrevivió al embate de desarrolladoras, los invasores y los proyectos de gobierno

El Molino, una depredación arqueológica gradual

El permiso para destruir la zona de El Molino, en Chimalhuacán, fue el corolario de una serie de agresiones que iniciaron en la década de 1990. La historia de saqueos y negligencia concluyó con el permiso para la construcción de un megaproyecto. Vasijas, ofrendas y entierros no fueron suficientes para detener la obra

Chimalhuacán, el “crimen perfecto”

El INAH autoriza construcción de uno de los “compromisos cumplidos” de Enrique Peña Nieto en Chimalhuacán. El Instituto argumentó que la zona no tenía valor arqueológico y presentó un aparentemente meticuloso estudio de salvamento arqueológico. Sin embargo, dos fotografías obtenidas por los vecinos del lugar acreditan que dentro del rancho El Molino existían estructuras habitacionales prehispánicas. Los pobladores encontraron también vasijas, molcajetes y sellos

Una nueva edición de la estrategia militar contrainsurgente

Aunque el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto impulsó la Ley de Víctimas y se ha separado de los estragos de la violencia generada durante el sexenio pasado, las Fuerzas Armadas, particularmente el Ejército, han estrechado filas para enfrentar una nueva etapa del conflicto armado que sostienen contra las bandas de narcotraficantes y otros grupos de la delincuencia organizada.

Las viejas políticas y los nuevos altos mandos militares

Durante décadas, los presidentes mexicanos han hecho caso omiso de la necesidad de unificar a las Fuerzas Armadas en una sola estructura y en una sola entidad administrativa. Aunque eso no erradicaría por completo las rivalidades entre mandos y objetivos militares, sí reduciría su campo de posibilidad. Unificar a las Fuerzas permitiría sentar las bases de una política de defensa, equilibrar los recursos de los ejércitos de tierra, mar y aire, diseñar la fuerza militar que el país necesita y definir una política militar acorde a los objetivos nacionales.